X recorta los pagos a las cuentas que viven del clickbait

Última actualización: abril 14, 2026
  • X aplica recortes de hasta un 60 % (y otro 20 % extra) a cuentas que abusan del clickbait y reposts robados.
  • La plataforma señala a los “agregadores de alto volumen” que inundan el timeline con publicaciones sensacionalistas.
  • Creadores afectados denuncian desmonetizaciones arbitrarias y falta de criterios claros.
  • Expertos apuntan a que el problema real está en el algoritmo, que sigue premiando el engagement emocional.

X reduce pagos a creadores de clickbait

La red social X, antes conocida como Twitter, ha empezado a recortar de forma agresiva los pagos a las cuentas que llenan el timeline de clickbait, reposts robados y titulares sensacionalistas. El movimiento afecta directamente al programa de monetización con el que la plataforma reparte parte de sus ingresos publicitarios entre los creadores de contenido.

La decisión llega en un contexto en el que la calidad del contenido y la saturación de publicaciones emocionales y sensacionalistas se han convertido en uno de los grandes debates sobre el futuro de X. Mientras la compañía asegura que quiere proteger a los “creadores auténticos”, muchos usuarios ven la medida como un parche que no ataca el verdadero origen del problema: el propio algoritmo que sigue premiando el contenido más polémico.

Qué ha anunciado X exactamente sobre los pagos al clickbait

El responsable de producto de X, Nikita Bier, ha confirmado que las cuentas clasificadas como “agregadores” o como generadoras de clickbait han visto reducido su pago de este ciclo hasta el 60 % del importe que venían cobrando. Además, ha adelantado que en el próximo ciclo se aplicará una deducción adicional del 20 % para este mismo grupo de perfiles.

Según Bier, se trata de cuentas que publican decenas o incluso cientos de reposts al día, muchos de ellos robados de otros usuarios, junto con titulares diseñados únicamente para provocar clics rápidos y reacciones viscerales. En sus palabras, ese comportamiento habría «inundado la línea de tiempo» y «perjudicado el crecimiento de nuevos autores» al desplazar el contenido original.

La medida se aplica de forma global, por lo que también afecta a creadores europeos y a cuentas en español que utilizaban X como una fuente relevante de ingresos. Varios usuarios han compartido capturas de correos electrónicos de la plataforma en los que se les notifica la reducción de pagos o incluso la pausa completa de su monetización por violar los estándares del programa.

Entre los comportamientos que X quiere frenar se incluyen las publicaciones precedidas sistemáticamente de cebos como “Última hora” o “BREAKING” cuando no hay realmente una noticia urgente detrás, así como el uso masivo de titulares inflamatorios que buscan disparar las respuestas y los reposts.

Medidas de X contra el clickbait

Cómo funciona el programa de monetización de X y por qué incentiva el clickbait

El origen del problema está en el propio diseño del programa de ingresos para creadores. Desde 2023, X reparte parte de la publicidad mostrada en las respuestas a las publicaciones entre los usuarios con suscripción Premium o Premium+ que superan determinados umbrales de impresiones orgánicas.

En la práctica, la lógica es muy sencilla: cuantas más impresiones y más engagement (me gusta, respuestas, reposts) generen las publicaciones de un creador entre otros usuarios de pago, más dinero recibirá. X ha llegado a pagar más de 45 millones de dólares a creadores desde que se puso en marcha este sistema.

Este enfoque convierte el engagement en la moneda central de la plataforma. Y eso tiene una consecuencia casi inevitable: el contenido que mejor funciona es el que despierta una reacción emocional rápida. Titulares incendiarios, preguntas trampas que dividen a la audiencia, vídeos cortos repetidos hasta la saciedad, capturas de pantalla sacadas de contexto o noticias difundidas antes de ser verificadas tienden a generar más respuestas y, por tanto, más ingresos.

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De ahí que, según estimaciones internas y de analistas externos, una parte muy relevante del feed principal esté dominada por material pensado para provocar clics, no para informar. Es el resultado directo de construir un sistema que premia el volumen de interacción sin distinguir demasiado entre contenido útil y ruido sensacionalista.

Si a eso se suma que los pagos de X solo llegan a quienes superan cierto umbral de impresiones, muchos creadores se han visto empujados a publicar cada vez más y con menos filtro, compitiendo por llamar la atención en un timeline ya saturado.

El recorte de pagos: cifras, penalizaciones y nuevas reglas

Con el nuevo ajuste, X ha empezado a penalizar económicamente a los perfiles que considera abusadores del sistema. Las claves del recorte son, a grandes rasgos, las siguientes:

  • Reducción del 60 % en el pago actual a cuentas identificadas como “agregadores” de alto volumen, que publican grandes cantidades de contenido robado o sensacionalista.
  • Deducción adicional del 20 % prometida para el próximo ciclo de pagos, lo que en la práctica puede dejar a algunos creadores con apenas una fracción de lo que venían cobrando.
  • Posibilidad de pausa total de la monetización cuando X considera que se han violado sus estándares de contenido para creadores.
  • Sanciones específicas para el uso abusivo de cebos como “BREAKING” o «Última hora» cuando se emplean en casi cualquier publicación.

Bier ha insistido en que la idea no es restringir el alcance ni la libertad de expresión de estas cuentas, sino dejar de compensar económicamente lo que la empresa interpreta como manipulación del programa o de la experiencia de los usuarios.

Paralelamente, X ha recordado otras medidas ya en vigor, como la retirada de monetización a publicaciones que reciben Notas de la comunidad corrigiendo datos erróneos o sacados de contexto. El objetivo declarado es incentivar el contenido preciso y penalizar las llamadas fake news.

En el ámbito de la desinformación más sensible, la plataforma también ha endurecido las normas sobre el uso de vídeos generados con inteligencia artificial en contextos de guerra o conflicto. Quienes publiquen este tipo de material sin advertirlo adecuadamente pueden ser expulsados del programa de monetización durante 90 días, y en caso de reincidencia, enfrentarse a una suspensión permanente.

Reacciones de los creadores: quejas, dudas y sensación de arbitrariedad

El anuncio de los recortes no ha pasado desapercibido entre los usuarios que dependen de estos pagos. Algunos creadores han denunciado haber sido desmonetizados sin explicaciones detalladas, más allá de referencias genéricas a la violación de los estándares del programa.

Uno de los casos más sonados es el de Dominick McGee, conocido en X como Dom Lucre, con más de 1,6 millones de seguidores. Este creador aseguró que había sido uno de los primeros en perder la monetización, que ya había pasado un año desmonetizado en el pasado y que, tras recuperarla, se la han vuelto a retirar sin motivos claros. Durante 2025 llegó a declarar que ganaba decenas de miles de dólares al año gracias a X.

McGee niega ser un abusador sistemático del formato “BREAKING”, aunque reconoce que etiquetar cualquier cosa como última hora puede encajar en la idea de clickbait. Sin embargo, usuarios de la propia comunidad han añadido Notas de la comunidad a sus publicaciones apuntando a recuentos en los que se le atribuye el uso de la palabra “BREAKING” en decenas de tweets en apenas una semana.

También hay perfiles que, sin estar claramente asociados a campañas sensacionalistas, temen haber caído en la misma categoría de “agregadores”. Algunas cuentas que combinan análisis con enlaces frecuentes a terceros han reportado caídas bruscas en sus ingresos, sin tener claro qué comportamiento concreto ha activado la penalización.

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Esta falta de transparencia sobre los criterios exactos alimenta la percepción de que las sanciones pueden ser erráticas o excesivamente automatizadas, algo especialmente delicado para quienes han hecho del revenue sharing de X una parte importante de sus ingresos.

Un historial de cambios bruscos y decisiones reactivas

El movimiento actual encaja en una dinámica que muchos analistas consideran ya habitual en X: cambios drásticos en la monetización anunciados de forma repentina, seguidos a menudo de ajustes posteriores tras las protestas de los afectados.

Hace pocas semanas, la plataforma tuvo que pausar cambios en el reparto de ingresos después de que numerosos creadores de países como India, Brasil o Nigeria denunciaran recortes de hasta el 90 % en sus pagos sin aviso previo. Elon Musk llegó a prometer públicamente que «revisarían las métricas» tras la ola de quejas.

Este tipo de episodios refuerza la idea de que la estrategia de monetización de X se mueve más por reacción que por planificación a largo plazo. Se introducen novedades, se observa el ruido, y se corrige cuando la presión se hace lo bastante visible, en lugar de construir un modelo estable y coherente con objetivos claros de calidad del contenido.

Para muchos observadores, la plataforma ha pasado de ser un espacio de conversación relativamente horizontal a un entorno condicionado por incentivos económicos, en el que el contenido más elaborado compite en desigualdad de condiciones contra el que mejor explota el algoritmo.

Por qué bajar los pagos puede no frenar el clickbait

Sobre el papel, la lógica parece simple: si el clickbait deja de ser tan rentable, los creadores publicarán menos de ese tipo de contenido. Sin embargo, la experiencia de otras plataformas sugiere que las cosas no son tan lineales.

Para muchos creadores que han construido su modelo de negocio sobre X, no existe un plan alternativo inmediato. Si sus ingresos se reducen a la mitad, es probable que intenten compensar aumentando el volumen de publicaciones para mantener cifras similares. Es el mismo patrón que se observa en otros servicios de economía de plataforma cuando se reduce el pago por unidad: se incrementa la actividad.

Además, aunque la plataforma recorte los pagos, el algoritmo de distribución sigue premiando el engagement emocional. Es decir, el contenido que genera más respuestas y reposts continúa ganando visibilidad orgánica, incluso si deja menos dinero por impresión. Esto genera una contradicción evidente: se castiga económicamente el efecto sin tocar la causa que lo hace eficaz.

De fondo está la tensión entre mantener altos niveles de uso, tiempo en pantalla y métricas atractivas para los anunciantes, y al mismo tiempo reducir el peso de los contenidos que más distorsionan la conversación pública. Mientras el sistema siga optimizado para maximizar el engagement bruto, el clickbait encontrará maneras de adaptarse a las nuevas reglas.

Qué tendría que cambiar X para que la medida funcionara de verdad

Los expertos en plataformas digitales coinciden en que, para abordar de forma efectiva este problema, X tendría que ir mucho más allá de recortar pagos y suspender cuentas. El verdadero cambio pasaría por revisar las señales que el algoritmo utiliza para decidir qué contenido muestra y a quién.

Una opción sería dar mucho más peso a métricas de satisfacción y calidad, frente al simple recuento de interacciones. Por ejemplo, priorizar publicaciones que los usuarios leen hasta el final, que generan comentarios sustantivos o que son compartidas junto con contexto añadido, frente a las que solo disparan respuestas breves de indignación.

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También se ha planteado la posibilidad de pagar por valor y no solo por volumen de impresiones. Eso pasaría por introducir algún tipo de revisión, ya sea humana o asistida por inteligencia artificial, que evalúe la calidad del contenido antes de asignar determinadas franjas de ingresos. El problema es que este sistema es costoso, requiere moderación adicional y choca con la tendencia de X a reducir personal.

Otra pata clave sería aumentar la transparencia sobre cómo se calculan los pagos y qué métricas influyen en la distribución del contenido en el feed. Si los creadores supieran con claridad que, por ejemplo, el tiempo de lectura o la utilidad percibida pesan más que los clics, adaptarían su estrategia. Pero abrir esa caja negra puede considerarse un riesgo competitivo para la empresa.

Mientras esos cambios estructurales no lleguen, las medidas actuales corren el riesgo de quedarse en acciones cosméticas que suavizan el síntoma pero no corrigen la enfermedad. La historia de otras redes sociales, como Facebook o YouTube, muestra que limitar la monetización de cierto contenido no basta si el algoritmo que lo amplifica permanece intacto.

Impacto para creadores y proyectos de contenido en España y Europa

Para los creadores españoles y europeos que utilizan X como fuente de ingresos o canal de distribución, este giro tiene implicaciones claras. Cualquier cuenta que base gran parte de su actividad en reposts, agregación de noticias o titulares agresivos tiene ahora más papeletas de ver recortados sus pagos o ser desmonetizada.

Incluso proyectos que intentan hacer una curación honesta de contenido pueden verse confundidos con “agregadores” a ojos del algoritmo si no acompañan cada publicación de análisis y aportación propia. El ratio entre contenido original y contenido republicado se convierte, por tanto, en un factor a vigilar.

Ante esta incertidumbre, varias recomendaciones se repiten entre consultores y especialistas en redes sociales en Europa: diversificar las vías de ingresos y no depender exclusivamente del revenue sharing de X; reforzar canales propios como newsletters, webs y comunidades privadas; y diseñar una presencia en X más orientada a construir reputación que a exprimir al máximo el sistema de impresiones.

En paralelo, el entorno regulatorio europeo, con normas como la Digital Services Act (DSA), presiona a las grandes plataformas para que reduzcan la desinformación y el contenido dañino. Este contexto podría empujar a X a seguir ajustando sus políticas de monetización y visibilidad, lo que sugiere que las reglas del juego continuarán cambiando en los próximos años.

A día de hoy, el panorama deja un mensaje claro para los creadores: apoyar toda una estrategia de negocio en los ingresos que llegan de una única plataforma es una apuesta arriesgada, sobre todo cuando esa plataforma modifica condiciones y algoritmos con tanta frecuencia.

Al final, el movimiento de X para recortar pagos a las cuentas que viven del clickbait refleja una tensión de fondo entre negocio, calidad del contenido y salud del debate público. La empresa intenta contener el ruido sensacionalista sin tocar demasiado un sistema que mantiene a los usuarios enganchados y atrae publicidad, mientras los creadores tratan de adaptarse a reglas que cambian sobre la marcha. El equilibrio entre premiar el contenido valioso y castigar la manipulación del algoritmo está todavía lejos de alcanzarse, y en ese terreno resbaladizo se juega buena parte del futuro de la plataforma.

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