- Windows 11 vuelve a permitir mover la barra de tareas a cualquier borde de la pantalla y ajustar su alineación
- Llega un modo compacto con botones más pequeños para ganar espacio en portátiles y pantallas reducidas
- El menú de Inicio se podrá redimensionar, ocultar secciones y ajustar mejor la privacidad del usuario
- Las novedades se están probando en el canal Experimental de Windows Insider antes de su llegada al público general

Tras varios años de quejas de usuarios y de comparaciones constantes con Windows 10, Microsoft ha empezado a probar en Windows 11 una barra de tareas mucho más flexible y un menú de Inicio más configurable. Se trata de una de las actualizaciones de interfaz más relevantes desde el lanzamiento del sistema operativo.
Los cambios se están desplegando en el canal Experimental del programa Windows Insider y devuelven a Windows 11 una característica clásica que muchos daban por perdida: poder colocar la barra de tareas en cualquier lado de la pantalla y ajustar con más detalle qué se muestra en el menú de Inicio.
La barra de tareas de Windows 11 vuelve a moverse libremente

En las compilaciones de prueba más recientes, Windows 11 permite reubicar la barra de tareas en la parte superior, inferior o en cualquiera de los laterales del escritorio, algo que en Windows 10 era posible y que desapareció con el salto al nuevo sistema. Durante casi cinco años, la barra ha permanecido anclada obligatoriamente a la parte inferior, lo que ha sido una fuente constante de críticas.
Esta nueva función se considera una característica de alta prioridad dentro del plan de mejoras de la interfaz. La opción de cambiar la posición aparece en el apartado Configuración > Personalización > Barra de tareas > Comportamientos de la barra de tareas, donde el usuario puede escoger el borde de la pantalla en el que se mostrará.
Microsoft ha adaptado el comportamiento del sistema para que Inicio, Búsqueda y el resto de paneles asociados sigan la nueva ubicación. Así, si la barra se coloca en la parte superior, el menú de Inicio se abrirá desde ese mismo borde, y lo mismo ocurrirá si se sitúa a la izquierda o a la derecha en formato vertical.
La compañía también tiene en cuenta a quienes trabajan con muchas ventanas abiertas. Al activar la configuración de No combinar nunca junto con las etiquetas visibles, cada ventana de una aplicación se muestra en la barra como un botón independiente. Esta disposición encaja especialmente bien con barras verticales en los laterales, donde es más cómodo identificar cada tarea de un vistazo.
Para quienes usan monitores en formato vertical o pantallas ultra panorámicas, poder anclar la barra de tareas en un lateral deja de ser un capricho estético y se convierte en una función clave para aprovechar mejor la superficie disponible. Hasta ahora, muchos usuarios recurrían a herramientas de terceros para recuperar esa flexibilidad que Windows 11 había perdido frente a versiones anteriores.
Modo compacto: más espacio útil en portátiles y tablets

Junto a la libertad para moverla, la barra de tareas también estrena un modo verdaderamente compacto con botones más pequeños y menor altura. No se trata solo de reducir el tamaño visual de los iconos: en esta implementación, la propia barra ocupa menos píxeles verticales.
La opción aparece como “Mostrar botones más pequeños en la barra de tareas” dentro de la configuración y, al activarla de forma permanente, tanto los iconos como el grosor de la barra disminuyen. El objetivo es liberar espacio útil en pantalla sin tener que recurrir forzosamente al autoocultado.
Microsoft enfoca esta mejora de manera especial a portátiles compactos, tablets y equipos con pantallas reducidas, donde cada línea de píxeles puede marcar la diferencia al trabajar con documentos, hojas de cálculo o aplicaciones de diseño. También puede resultar útil en configuraciones multimonitor donde el usuario prefiere que la barra interfiera lo mínimo posible.
Otra de las novedades es la posibilidad de ajustar la alineación de los iconos en cualquier posición de la barra. Tanto si está en la parte inferior como si se utiliza en modo vertical, es posible decidir si los accesos se muestran centrados o alineados hacia uno de los extremos, algo valorado por desarrolladores y usuarios con monitores ultraanchos.
Aunque el enfoque principal está en la personalización visual, estos cambios llegan acompañados de mejoras de rendimiento y de estabilidad dentro del proyecto interno conocido como Windows K2, que persigue pulir el comportamiento general del sistema en paralelo a las novedades de interfaz.
Menú de Inicio: tamaños ajustables y secciones bajo control

La actualización en pruebas también introduce una reforma importante del menú de Inicio. En primer lugar, los usuarios podrán elegir entre un tamaño pequeño o grande, de forma que el panel no ocupe más espacio del deseado. Tras cambios anteriores, el menú había crecido hasta casi duplicar su superficie en algunos casos, algo que generó bastantes quejas por convertirlo prácticamente en una pantalla de inicio completa.
Con las nuevas opciones, es posible recuperar una experiencia más minimalista, parecida a la que muchos recuerdan de las primeras versiones de Windows 11 o incluso de Windows 10, y reservar los diseños más amplios para quienes realmente los necesitan.
Otro frente relevante es el control de las secciones internas. El sistema incorporará interruptores independientes para mostrar u ocultar bloques como “Anclado”, “Recomendado/Recientes” y “Todo” (la lista completa de aplicaciones). De esta manera se puede construir un menú de Inicio más limpio, centrado solo en las apps fijadas o en los accesos que cada persona considere esenciales.
Una de las críticas más repetidas se dirigía precisamente a la sección de recomendaciones. Microsoft ha decidido renombrar esa área de “Recomendados” a “Recientes” para dejar claro que su función es mostrar documentos abiertos últimamente y programas instalados hace poco, no sugerencias aleatorias de contenido.
Además, la compañía separará la gestión de archivos recientes en el menú de Inicio y en otras zonas del sistema. Hasta ahora, desactivar las recomendaciones en Inicio podía afectar también a las listas rápidas del Explorador de archivos. Con la nueva configuración, esa relación se rompe: será posible mantener accesos recientes en el explorador mientras se desactiva por completo la sección equivalente en Inicio.
Más privacidad al compartir pantalla y en retransmisiones

En un contexto en el que las videollamadas, la docencia online y el teletrabajo se han normalizado, Microsoft introduce nuevos ajustes destinados a reforzar la privacidad cuando se comparte la pantalla.
Entre las opciones en fase de pruebas se encuentra la posibilidad de ocultar el nombre de la cuenta y la foto de perfil directamente desde el menú de Inicio. Esto resulta útil al grabar tutoriales, realizar retransmisiones en directo o presentar documentos en reuniones, donde no siempre se quiere mostrar la identidad personal en primer plano.
Estos cambios se suman a otras medidas que la compañía ha ido incorporando poco a poco en Windows 11, como controles más claros sobre los permisos de aplicaciones, indicadores de uso de micrófono y cámara o paneles específicos de privacidad en la configuración general del sistema.
La intención declarada por Microsoft es que el usuario tenga más control no solo sobre el aspecto del escritorio, sino también sobre la información que expone sin darse cuenta durante su día a día, algo especialmente sensible en entornos de trabajo europeos con normativas estrictas de protección de datos.
En paralelo, la compañía sigue revisando la integración de servicios propios como Copilot o las recomendaciones comerciales del sistema, prometiendo reducir las presencias más intrusivas. Aunque no forman parte directa de esta actualización, se encuadran en la misma estrategia de pulir la experiencia general de Windows 11.
Funciones en camino y limitaciones actuales de la barra de tareas
Microsoft ha confirmado que, aunque las nuevas opciones ya están activas para parte de los Insiders, la experiencia todavía no es definitiva y presenta límites importantes, especialmente cuando la barra de tareas se coloca en posiciones alternativas a la inferior.
Por el momento, la ocultación automática de la barra y la versión optimizada para tabletas no funcionan correctamente en todos los laterales. Tampoco están plenamente operativos algunos gestos táctiles, los cuadros de búsqueda completos ni ciertas funciones asociadas a Copilot cuando la barra se sitúa en la parte superior o en vertical.
La compañía también está evaluando ampliar la flexibilidad en entornos con varios monitores. Entre las ideas sobre la mesa se encuentra permitir posiciones diferentes de la barra de tareas en cada pantalla y estudiar un posible soporte para arrastrar y soltar la barra entre configuraciones, aunque estas capacidades todavía no forman parte de la compilación actual.
En lo referente al menú de Inicio, Microsoft adelantó que los selectores para mostrar u ocultar secciones, junto con la opción de elegir tamaño pequeño o grande y la ocultación del nombre y la foto de perfil, se irán activando de forma gradual a lo largo de las próximas semanas en los diferentes anillos del programa Insider.
Las nuevas funciones de barra de tareas y menú se están incluyendo en compilaciones Insider como la Experimental Preview Build 26300.8493 y llegarán primero a usuarios avanzados y probadores. A partir de ahí, la compañía analizará los comentarios recopilados antes de integrarlas en futuras versiones estables, previsiblemente ligadas a actualizaciones como 24H2, 25H2 o 26H1.
Con este paquete de cambios, Microsoft busca recuperar parte de la flexibilidad perdida respecto a Windows 10 y responder a una de las reclamaciones más insistentes desde Europa y el resto del mundo: poder adaptar el escritorio a la forma de trabajar de cada persona, y no al revés. Si las pruebas avanzan sin grandes contratiempos, los usuarios de Windows 11 podrán volver a mover la barra de tareas a su antojo y ajustar el menú de Inicio a su gusto en las próximas grandes actualizaciones del sistema.

