- La suscripción oficial de WhatsApp Plus llega con un precio de 2,49 euros mensuales y un mes de prueba gratuita.
- Permite una personalización profunda con más de 18 colores para la interfaz y 14 iconos exclusivos para el escritorio.
- Los usuarios podrán anclar hasta 20 conversaciones en la parte superior, superando el límite habitual de tres chats.
- Incluye funciones añadidas como stickers animados de gran formato y tonos de notificación exclusivos para suscriptores.
WhatsApp ha decidido dar un giro de tuerca a su modelo de negocio con el lanzamiento oficial de WhatsApp Plus, su nueva suscripción de pago. Lejos de aquellas versiones piratas que durante años daban quebraderos de cabeza y riesgos de seguridad, esta es la opción legítima de Meta para quienes buscan un extra de funciones en su día a día.
No te asustes, que la aplicación de toda la vida va a seguir siendo gratuita para mandar audios, fotos y hacer llamadas como siempre. Este servicio premium, que ya se está dejando ver por España y el resto de Europa con un despliegue gradual, está pensado para los usuarios que quieren tunear su interfaz y tener un control más férreo sobre sus conversaciones.
Precio y disponibilidad de la versión premium

Si te pica la curiosidad, el coste de este servicio se ha fijado en 2,49 euros al mes para el territorio europeo, aunque en otros mercados la cifra ronda los tres dólares. Para que la gente no se lo piense mucho, Meta ofrece un mes de prueba sin coste que se puede activar directamente desde los ajustes de la propia aplicación móvil en el apartado de suscripciones.
El proceso de pago es bastante sencillo y seguro, ya que se gestiona a través de las tiendas oficiales de Google Play y App Store. Eso sí, conviene andar con ojo y recordar que el cobro se activa automáticamente tras el periodo gratuito, aunque se puede cancelar en cualquier momento sin que tus chats o el historial de mensajes se vean afectados en absoluto.
Personalización visual a la carta

Uno de los platos fuertes de esta modalidad es que permite mandar a paseo el clásico verde de la interfaz. Los suscriptores pueden elegir entre casi veinte colores de acento, como el azul vibrante, rosa fucsia o verde bosque, para personalizar las burbujas de chat y los iconos internos. Además, la aplicación ofrece 14 diseños de iconos diferentes para que el acceso directo en el escritorio del móvil luzca con acabados metálicos, minimalistas o en tonos pastel.
La cosa no se queda solo en lo visual, ya que la suscripción desbloquea paquetes de stickers animados exclusivos que se expanden por toda la pantalla del receptor, dándole un toque más dinámico a las charlas. También se incluyen una decena de tonos de llamada premium que no están disponibles en la versión estándar, permitiendo diferenciar rápidamente quién nos escribe solo por el sonido.
Mejoras en la organización de los chats
Para los que tienen la bandeja de entrada hecha un caos, esta versión permite fijar hasta 20 chats en la parte superior, una mejora considerable frente a los tres que permite la versión gratuita. Esta función es especialmente útil si gestionas muchos grupos de trabajo o proyectos personales a la vez y necesitas tener lo importante siempre a golpe de vista sin tener que hacer scroll infinito.
Además, se han integrado herramientas para la configuración masiva de listas, lo que permite aplicar ajustes de notificaciones o temas a varios chats de una sola vez. Es importante recalcar que estas ventajas son cosméticas y de organización; si decides dejar de pagar, la aplicación simplemente volverá a su estado original desanclando los chats extra y recuperando el tema visual predeterminado sin perder ni un solo contacto por el camino.
Esta nueva etapa de la plataforma busca ofrecer un valor añadido sin forzar a nadie a pasar por caja para las funciones básicas de comunicación. Al ser una herramienta integrada dentro del ecosistema oficial de Meta, se garantiza que la privacidad y el cifrado de extremo a extremo se mantienen intactos, marcando una distancia clara con los archivos APK externos que suelen comprometer la seguridad de los terminales.

