- Soporte prolongado de hasta 15 años con Ubuntu Pro y enfoque claro en seguridad y resiliencia.
- Núcleo Linux 7.0, GNOME 50 y transición total a Wayland con mejoras de rendimiento y accesibilidad.
- Impulso a la inteligencia artificial con soporte nativo para NVIDIA CUDA, AMD ROCm y optimizaciones para NPUs y GPU.
- Nuevas utilidades en Rust, cifrado completo con TPM, Livepatch para Arm64 y mejoras de gestión empresarial.
La llegada de Ubuntu 26.04 LTS «Resolute Raccoon» supone uno de los cambios más profundos en la distribución de Canonical de los últimos años. Esta nueva edición de soporte extendido se presenta como una plataforma pensada para aguantar varios ciclos de hardware, con un fuerte énfasis en seguridad, rendimiento moderno y una base preparada para inteligencia artificial, tanto en equipos de escritorio como en servidores y nube.
Con esta versión, Canonical consolida a Ubuntu como sistema de referencia en entornos profesionales, centros de datos y estaciones de trabajo de desarrollo, sin olvidarse del usuario doméstico que busca estabilidad a largo plazo. Entre las novedades destacan el salto al kernel Linux 7.0, la adopción completa de Wayland, el soporte nativo para CUDA y ROCm, nuevas utilidades escritas en Rust y un abanico de mejoras orientadas a la gestión empresarial y al cumplimiento normativo, muy relevantes para organizaciones en España y el resto de Europa.
Soporte a largo plazo y cambios en los requisitos
Ubuntu 26.04 LTS llega como la undécima versión de soporte a largo plazo de Canonical. De serie ofrece cinco años de actualizaciones (hasta 2031) sin necesidad de contratar nada más, lo que cubre con holgura el ciclo habitual de vida de la mayoría de equipos de sobremesa y portátiles.
Para quienes necesitan una plataforma que cambie lo menos posible, Canonical mantiene los planes ligados a Ubuntu Pro, con hasta 15 años de soporte combinando LTS y Expanded Security Maintenance. Esto permite extender el mantenimiento hasta 2041, algo especialmente interesante para infraestructuras críticas, administraciones públicas europeas o empresas que certifican sistemas con normativas exigentes.
Junto a este enfoque de larga duración, la compañía ha revisado los requisitos mínimos de Ubuntu Desktop 26.04: se recomienda un procesador de doble núcleo a 2 GHz, al menos 6 GB de RAM y 25 GB de almacenamiento libre. En la práctica, el sistema sigue pudiendo arrancar con 4 GB de memoria, pero Canonical deja claro que la experiencia será más limitada y sugiere sabores como Xubuntu o Lubuntu para equipos modestos.
En servidores, las exigencias siguen siendo mucho más contenidas: bastan 1,5 GB de RAM y unos 4-5 GB de disco para instalaciones básicas, algo que mantiene la distribución muy competitiva para VPS económicos o despliegues edge donde cada recurso cuenta.
Núcleo Linux 7.0 y base tecnológica actualizada
El corazón de Resolute Raccoon es el kernel Linux 7.0, un salto importante frente a las versiones 6.x presentes en Ubuntu 22.04 y 24.04. Este núcleo introduce mejoras notables en planificación de procesos, gestión de memoria y soporte de hardware reciente, con impacto directo en cargas de trabajo intensivas y en la fluidez general del sistema.
En el apartado de CPU y gráficos, Linux 7.0 incorpora soporte específico para procesadores Intel Core Ultra Series 3 «Panther Lake», incluyendo las GPU integradas Intel Xe3 y sus unidades de procesamiento neuronal (NPU). Esto se traduce en mejor rendimiento y eficiencia energética en equipos portátiles modernos, especialmente para tareas de inteligencia artificial local y procesamiento multimedia.
La mejora no se queda en Intel. El kernel actualizado amplía la compatibilidad con nuevas generaciones de GPU y controladoras, algo clave para estaciones de trabajo de renderizado, estudios de animación o laboratorios de datos en universidades europeas que dependen de aceleración por hardware.
Completan la base técnica componentes al día como systemd 259 y Mesa 26, que mejoran tiempos de arranque, rendimiento gráfico y soporte de APIs modernas. La cadena de herramientas también se renueva con GCC, glibc, Python, LLVM, Rust, Go, Zig u OpenJDK en versiones recientes, reforzando Ubuntu 26.04 como plataforma de desarrollo para proyectos contemporáneos.
Transición total a Wayland y GNOME 50
En el escritorio, la gran protagonista es la combinación de GNOME 50 y Wayland como única sesión gráfica en la edición principal de Ubuntu Desktop. Canonical completa así una transición que llevaba años en marcha, prescindiendo de la sesión X11 tradicional en GNOME.
Para el usuario de a pie, esto se traduce en un entorno con animaciones más fluidas, menos tearing y mejor soporte para pantallas de alta resolución. Wayland gestiona mejor el escalado por monitor, introduce soporte más sólido para pantallas táctiles y gestos, y mejora el aislamiento entre aplicaciones, algo relevante también en clave de seguridad.
GNOME 50 suma características como la tasa de refresco variable (VRR), escalado fraccional más preciso (con valores como 133% o 166%) y una gestión de ventanas más pulida. El cursor puede renderizarse a la frecuencia máxima del monitor aunque la aplicación en primer plano vaya a menos hercios, lo que ayuda a mantener una sensación de fluidez constante.
En el plano visual, Ubuntu ajusta su toque propio con un tema Yaru renovado: iconos de carpetas a todo color que heredan el acento del sistema, un dock completamente opaco por defecto y pequeños cambios de contraste y tipografía que mejoran la legibilidad. La pantalla de inicio de sesión, el boot splash y ciertos diálogos también estrenan acabados más consistentes.
Quien necesite seguir usando X11, por ejemplo por herramientas muy específicas, tendrá que recurrir a sabores como Xubuntu, Lubuntu o Ubuntu Unity, que mantienen sesiones basadas en X.org, o bien confiar en XWayland, que permite ejecutar la mayoría de aplicaciones antiguas sobre Wayland sin cambios.
Escritorio renovado: nuevas aplicaciones y mejor experiencia
Canonical aprovecha el cambio de versión para modernizar buena parte del conjunto de aplicaciones por defecto del escritorio. Varias herramientas clásicas se sustituyen por alternativas escritas en Rust y basadas en GTK4/libadwaita, con interfaces más cuidadas y mejor integración con GNOME 50.
El tradicional Monitor del sistema da paso a Resources, una aplicación que agrupa en una sola vista el consumo de CPU, memoria, disco, red y procesos, con gráficos claros y abundante información de hardware. El viejo GNOME Terminal deja su sitio a Ptyxis, un terminal moderno con aceleración GPU y soporte para pestañas y perfiles, pensado para sacar partido a las nuevas bibliotecas gráficas.
En el apartado de documentos, Papers sustituye a Evince como visor principal de PDF y otros formatos, añadiendo herramientas de anotación, firma y marcado que pueden resultar útiles en entornos educativos o administrativos. Para imágenes, Loupe reemplaza a Eye of GNOME con un visor más ágil, soporte táctil mejorado y pequeñas opciones de edición como recortes o rotaciones.
El explorador de archivos Nautilus también recibe una buena tanda de mejoras: carga de directorios mucho más rápida, generación de miniaturas optimizada, nuevo sistema de búsqueda con filtros por fecha y tipo, propiedades en ventanas flotantes y un panel lateral reorganizado, donde las unidades internas pasan a ser más visibles.
Otra novedad curiosa es la desaparición, en instalaciones nuevas, de la herramienta gráfica de Software y actualizaciones. Canonical considera que algunos de sus ajustes avanzados podían poner en riesgo la estabilidad del sistema. Quien la eche en falta puede seguir instalándola desde los repositorios, pero la filosofía ahora es centralizar la gestión de software en el nuevo App Center y en herramientas más controladas.
Seguridad reforzada: cifrado, Rust y computación confidencial
Uno de los ejes centrales de «Resolute Raccoon» es la seguridad desde el arranque. El instalador de Ubuntu Desktop incorpora de forma generalizada el cifrado de disco completo respaldado por TPM, que deja atrás su fase experimental y se ofrece ya como opción lista para producción.
Este cifrado vincula la protección del disco al chip TPM 2.0 del equipo y a Secure Boot, de forma que el volumen queda asociado al hardware y se refuerza frente a intentos de acceso físico no autorizado. El sistema cuida también la parte práctica: gestión de claves de recuperación más clara, avisos si una actualización de firmware puede afectar al estado del TPM y controles integrados en la aplicación de seguridad para regenerar claves cuando sea necesario.
En paralelo, Ubuntu 26.04 da un paso decidido hacia la seguridad de memoria adoptando versiones en Rust de utilidades críticas. El viejo sudo se ve reemplazado por sudo-rs, con retroalimentación visual al escribir la contraseña (los típicos asteriscos), y las herramientas básicas de coreutils como ls, cp o mv pasan a estar proporcionadas por reimplementaciones seguras en Rust. Para casos muy particulares, las versiones clásicas siguen disponibles en los repositorios.
En el campo de la computación confidencial, Canonical habilita soporte tanto como huésped como host para Intel Trust Domain Extensions (TDX) y AMD SEV. Esto permite ejecutar cargas de trabajo en enclaves aislados incluso si el hipervisor está comprometido, algo especialmente interesante para aplicaciones de IA que manejan datos sensibles, servicios financieros o soluciones de salud cumpliendo normativas europeas de protección de datos.
La seguridad en red y criptografía también se actualizan con algoritmos post-cuánticos en OpenSSL y OpenSSH, protección NX extendida para evitar ejecución de código donde no corresponde y mejoras en Secure Boot y en el firmware OVMF, adaptado a tecnologías de virtualización segura como AMD SEV e Intel TDX.
Livepatch, gestión empresarial y telemetría bajo control
Otro punto clave de Resolute Raccoon es su orientación a infraestructuras siempre activas. Canonical extiende el servicio Canonical Livepatch a la arquitectura Arm64, lo que permite aplicar parches críticos del kernel sin reiniciar en servidores y nodos edge basados en Arm, una combinación que cada vez se ve más en centros de datos y despliegues de IA en el borde de la red.
Para simplificar la administración a gran escala, Ubuntu 26.04 integra Landscape directamente en el instalador de escritorio, de modo que las estaciones de trabajo empresariales puedan autoaprovisionarse ya vinculadas a la herramienta de gestión de sistemas de Canonical. Esto facilita el cumplimiento de políticas corporativas, especialmente en organizaciones con muchas sedes o trabajo remoto.
También entra en escena Authd, un servicio de código abierto disponible en los repositorios que permite autenticar dispositivos Ubuntu contra proveedores de identidad como Microsoft Entra ID, Google IAM u otros OIDC compatibles sin montar infraestructuras caseras. Para empresas europeas que están migrando a modelos de identidad en la nube, esto elimina bastante fricción.
En cuanto a la recogida de datos, Canonical reformula su sistema de telemetría opt‑in. El asistente de bienvenida y la sección de privacidad de la configuración ofrecen controles más transparentes para decidir qué información de hardware y uso se envía. La idea es recabar datos que ayuden a priorizar desarrollos sin comprometer la privacidad, algo especialmente vigilado en la Unión Europea.
La experiencia en Windows Subsystem for Linux (WSL) tampoco se queda atrás: Ubuntu incorpora cloud-init y Ubuntu Pro para WSL, lo que permite a departamentos de TI gestionar entornos WSL en masa, aplicar políticas de seguridad y monitorizar el cumplimiento desde Landscape, una ayuda importante en organizaciones que mezclan Windows y Linux en el escritorio.
IA, CUDA, ROCm y optimización para GPU
Uno de los grandes titulares de Ubuntu 26.04 es su apuesta directa por la inteligencia artificial y el cómputo acelerado. Por primera vez, la distribución incluye de forma nativa NVIDIA CUDA en sus repositorios oficiales, sin necesidad de recurrir a scripts o repos externos.
Esto implica que equipos de datos, startups europeas y grupos de investigación pueden instalar entornos de entrenamiento e inferencia con un simple comando apt, reduciendo tiempos de puesta en marcha y evitando conflictos de dependencias. Además, Canonical mantiene paquetes oficiales para NVIDIA DOCA-OFED, orientados a redes de alto rendimiento, algo clave para clústeres de IA y centros de datos con tráfico muy denso.
En paralelo, Ubuntu añade soporte integrado para la plataforma AMD ROCm, el ecosistema abierto de AMD para IA y computación de alto rendimiento sobre GPU Radeon e Instinct. Esto permite que tanto servidores en centros de datos como estaciones de trabajo con procesadores Ryzen y GPU Radeon accedan a herramientas de IA directamente desde los repositorios, con la garantía del soporte a largo plazo LTS.
El kernel 7.0 también incorpora mejoras pensadas para grafías integradas Intel Xe3 y sus NPUs, lo que beneficia a portátiles de nueva generación diseñados para ejecutar modelos locales de IA y asistentes inteligentes sin depender tanto de la nube. Para el usuario final, se traduce en mejores tiempos de respuesta y menor consumo energético en estas tareas.
Esta combinación de CUDA, ROCm, optimizaciones para NPUs y drivers actualizados refuerza la posición de Ubuntu como plataforma base para proyectos de IA en Europa, desde despachos pequeños hasta grandes corporaciones y centros de supercomputación que buscan un sistema estable, familiar y bien documentado.
Infraestructura, nube y arquitecturas emergentes
Más allá del escritorio, Ubuntu 26.04 LTS se presenta como una base sólida para nubes públicas, entornos híbridos y arquitecturas alternativas. Canonical ofrece imágenes optimizadas para AWS, Azure, Google Cloud, IBM Cloud y Oracle Cloud, de forma que las organizaciones puedan desplegar la misma versión de Ubuntu tanto en sus servidores físicos como en la nube.
En el terreno de arquitecturas, Canonical anuncia compatibilidad completa con el perfil RVA23 de RISC‑V, el estándar base que la industria está tomando como referencia para esta familia de procesadores. Esto simplifica el trabajo de quienes experimentan con placas y servidores RISC‑V, ya sea en universidades, empresas de hardware o proyectos de investigación europeos.
Para entornos industriales y embebidos, el kernel integra de serie el módulo IgH EtherCAT Master y el controlador Generic Ethernet. EtherCAT es muy popular en automatización de fábricas, robótica y sistemas de control de movimiento, y su presencia nativa en Ubuntu reduce la carga de integración y mantenimiento para ingenierías y fabricantes.
En Arm, además de la ya mencionada extensión de Livepatch, Ubuntu refuerza su oferta con imágenes específicas para dispositivos como Raspberry Pi 5, donde se piden placas de al menos 4 GB de RAM y almacenamiento de 16 GB. Para estos equipos, se habilita un asistente de configuración modernizado y un proceso de arranque A/B pensado para mejorar la fiabilidad en actualizaciones.
Otra mejora poco vistosa pero relevante es la reorganización del paquete linux-firmware en 17-18 subpaquetes por proveedor. Antes, un pequeño cambio obligaba a descargar más de 500 MB de firmware; ahora solo se actualiza el módulo correspondiente. Con conexiones limitadas o graneles de servidores, esto ahorra ancho de banda, tiempo de mantenimiento y costes asociados.
Sabores oficiales y alternativas de escritorio
Como es habitual, junto a la edición principal, Canonical acompaña el lanzamiento con los sabores oficiales de Ubuntu 26.04 LTS, pensados para quienes prefieren otros entornos de escritorio pero quieren la misma base tecnológica.
Entre ellos encontramos Kubuntu 26.04 LTS con KDE Plasma 6.6, Lubuntu con LXQt 2.3, Ubuntu Budgie con Budgie 10.10, Ubuntu Cinnamon con Cinnamon 6.4, Ubuntu Unity con Unity 7.7 y Xubuntu con Xfce 4.20. Todos comparten el kernel Linux 7.0, el soporte prolongado y muchas de las mejoras de seguridad y firmware, pero adaptan la experiencia visual y de uso a otros gustos.
En esta ocasión se había advertido de la posible ausencia de dos ediciones, y finalmente Ubuntu MATE se queda fuera del ciclo de lanzamiento. Para quienes utilizaban este sabor en España u otros países europeos, la recomendación más cercana es Xubuntu, que mantiene un entorno ligero y tradicional.
También siguen presentes sabores orientados a casos de uso concretos, como Edubuntu (educación), Ubuntu Studio (multimedia) y Ubuntu Kylin para el mercado chino. Para centros educativos, radios comunitarias, estudios de grabación o instituciones culturales, disponer de una base LTS específica y mantenida a largo plazo resulta especialmente interesante.
En todos estos sabores, los escritorios que no han cambiado de número de versión reciente reciben parches acumulados de estabilidad y seguridad, de modo que el conjunto de la familia Ubuntu se beneficia de la base común pero mantiene su carácter propio en la superficie.
Actualización, descargas y estrategia de adopción
Para quienes ya utilizan Ubuntu, Canonical mantiene los caminos habituales de actualización entre versiones LTS. Lo más prudente suele ser esperar a la primera revisión, 26.04.1, cuando ya se han corregido los fallos iniciales más visibles y se habilita oficialmente la actualización directa desde la LTS anterior.
Desde una instalación de Ubuntu 24.04 LTS o versiones intermedias recientes, es posible dar el salto mediante la herramienta gráfica de actualizaciones o utilizando el comando «do-release-upgrade -p» en el terminal, siempre que el sistema esté al día y se hayan realizado copias de seguridad. Canonical ha afinado la documentación y los mensajes del proceso para minimizar sustos.
Quienes lleguen desde Windows o macOS encontrarán en la web oficial de Ubuntu imágenes ISO listas para grabar en USB, tanto para x86_64 (AMD64) como para ARM64. En el caso de Raspberry Pi y otros dispositivos específicos, se ofrecen imágenes dedicadas y herramientas como rpi-imager para simplificar el proceso.
A la hora de decidir si actualizar en el entorno profesional, la recomendación general es valorar el equilibrio entre hardware disponible, dependencias de X11 y exigencias de seguridad. Si la infraestructura es reciente, se trabaja con IA/ML o se despliegan nuevas cargas en la nube, migrar pronto a 26.04 permite aprovechar sus mejoras desde el principio. En cambio, si se depende de software muy sensible a cambios gráficos o se gestiona hardware antiguo, puede ser más sensato planificar la transición con calma y apuntar a 26.04.1.
Con todas estas piezas —núcleo moderno, Wayland consolidado, soporte de IA integrado, más seguridad por defecto y una oferta cuidada de sabores y herramientas empresariales— Ubuntu 26.04 LTS «Resolute Raccoon» se coloca como una opción sólida para quienes necesitan un sistema estable durante años pero no quieren quedarse anclados en tecnologías obsoletas, especialmente en un contexto europeo donde la regulación en materia de seguridad y privacidad es cada vez más exigente.
