- Apple trabaja en su primer iPhone plegable con formato tipo libro y pantalla interna cercana a las 7,8 pulgadas.
- El lanzamiento se sitúa alrededor de 2026, en paralelo a la futura familia iPhone 18, con producción escalonada y unidades limitadas al inicio.
- La compañía prueba vidrio flexible ultrafino y bisagras avanzadas para reducir al máximo las arrugas en el pliegue.
- Se espera un precio claramente premium y un posicionamiento como dispositivo halo dentro del ecosistema iOS.
Apple prepara un cambio de rumbo importante en la historia del iPhone con el desarrollo de su primer modelo plegable, un dispositivo que busca ir más allá de las iteraciones anuales y abrir una nueva categoría dentro del catálogo de la compañía. Aunque todavía faltan meses para su presentación oficial, las filtraciones y los informes de la cadena de suministro empiezan a dibujar un retrato bastante coherente de lo que está por llegar.
Lo que se perfila no es un experimento aislado, sino un producto pensado para convivir con la futura gama iPhone 18, apuntando a usuarios que quieran un móvil que también haga de pequeña tableta. El estreno se sitúa en la franja de otoño de 2026 y llegaría a Europa y España como parte de un lanzamiento global de volumen limitado, condicionado por una producción compleja y cara.
Formato tipo libro y experiencia cercana a un iPad mini
Las distintas fuentes coinciden en que el futuro iPhone plegable apostará por un formato tipo libro, ancho al abrirse y no alto y estrecho como muchos plegables actuales. La idea de Apple es que, cuando el dispositivo esté desplegado, la sensación se acerque más a la de usar un iPad mini que a la de un móvil convencional estirado.
En el exterior, las filtraciones sitúan la pantalla entre las 5,3 y las 5,5 pulgadas, un tamaño relativamente compacto que recuerda incluso a los antiguos iPhone mini. Esta pantalla serviría para el uso rápido del día a día: notificaciones, llamadas, mensajes o consultas rápidas, sin necesidad de abrir el terminal.
Al abrirlo, el panel interno rondaría las 7,7-7,8 pulgadas de diagonal, con una relación de aspecto cercana a 4:3. Este formato más cuadrado encaja mejor con tareas como leer, navegar por webs o editar documentos, y se acerca a lo que ofrecen los plegables en formato libro más avanzados del mercado. La intención es que el usuario sienta que pasa de un móvil a una tableta compacta en un solo gesto.
Este salto de tamaño interno convierte al dispositivo en una especie de puente entre el iPhone y el iPad, algo que podría ser especialmente interesante en países como España, donde el consumo de vídeo en streaming, redes sociales y mensajería multipantalla es muy alto. Apple quiere que el modo abierto no sea solo para “ensayar” la pantalla flexible, sino para realmente trabajar, leer o jugar más cómodo.
Los primeros informes apuntan además a un grosor contenido, en torno a los 9-9,5 milímetros cuando esté plegado, lo que lo situaría entre los plegables más delgados del mercado. Si estas cifras se mantienen en el modelo final, el iPhone plegable sería relativamente cómodo de llevar en el bolsillo, pese a su doble panel.
Pantallas avanzadas y lucha contra las arrugas del pliegue

Uno de los grandes desafíos de Apple está en la pantalla interna. La compañía trabaja con vidrio flexible ultrafino de nueva generación, conocido como UFG, una evolución del UTG que montan muchos plegables actuales. La clave está en jugar con distintos espesores: más fino en la zona del pliegue para ganar flexibilidad y más grueso en el resto del panel para mantener la rigidez.
Con este enfoque se pretende distribuir mejor las tensiones que se generan al abrir y cerrar el dispositivo y reducir las típicas arrugas o marcas visibles en el centro de la pantalla, uno de los aspectos más criticados en la mayoría de plegables del mercado. Las pruebas de laboratorio se centran en lograr que estas deformaciones sean, en la práctica, casi imperceptibles en el uso diario.
Además del propio vidrio, Apple está ajustando las capas de laminación y los materiales de recubrimiento para mejorar la resistencia a rayones y golpes sin sacrificar flexibilidad. Los paneles OLED flexibles procederían, en buena parte, de Samsung Display, un proveedor con amplia experiencia en este tipo de componentes, aunque el diseño final de la pila de materiales sería propio de Apple.
Las fuentes industriales hablan de tasas de fallo elevadas en la fabricación de estas pantallas, algo habitual en etapas tempranas y que explica por qué el dispositivo se movería con volúmenes moderados al inicio. Aun así, el objetivo es garantizar que las unidades que lleguen a tiendas europeas pasen un filtrado de calidad muy estricto, incluso si eso limita el stock durante los primeros meses.
Otra posibilidad sobre la mesa es la integración de una cámara frontal oculta bajo la propia pantalla interna, sin agujeros ni muescas. Este enfoque permitiría aprovechar el panel completo cuando el iPhone esté abierto, reforzando la sensación de estar ante una pequeña tableta sin interrupciones visuales.
Bisagra de metal avanzado y chasis en materiales premium
El sistema de bisagra es la otra pieza crítica del proyecto. Apple estaría desarrollando un mecanismo basado en aleaciones avanzadas, incluyendo metal líquido y titanio, con el objetivo de soportar cientos de miles de ciclos de apertura y cierre minimizando al mismo tiempo el grosor del terminal.
La prioridad pasa por conseguir un movimiento fluido, sin holguras ni ruidos, y con la fuerza justa para mantener el dispositivo estable en varias posiciones. Este tipo de bisagra permitiría, por ejemplo, apoyar el iPhone plegable parcialmente abierto sobre una mesa para videollamadas o para ver contenido sin necesidad de soporte externo.
En cuanto al armazón, se espera un chasis combinado de titanio y acero inoxidable para equilibrar rigidez y peso. El titanio ya ha aparecido en algunos modelos recientes de la marca y su adopción en el plegable apuntala la idea de que se trata de un producto de gama muy alta.
La ingeniería de la bisagra y el cuerpo del terminal también se está adaptando para reducir al mínimo la presencia de una marca transversal visible en la unión de las dos mitades de la pantalla. Aquí la combinación de UFG y bisagras de precisión es clave: cuanto mejor reparta el esfuerzo mecánico, menos notable será esa línea central que tantos fabricantes intentan eliminar.
Sobre la resistencia física, se da por hecho que Apple buscará algún nivel de protección frente a polvo y agua, aunque alcanzar certificaciones tan altas como en un iPhone tradicional es más complicado en diseños plegables. En cualquier caso, la marca pretende situarse, como mínimo, al nivel de los competidores más avanzados de este segmento.
Adiós al protagonismo absoluto del Face ID y regreso del Touch ID
Entre los cambios más comentados figura la posibilidad de que el reconocimiento facial pierda protagonismo en este modelo concreto. Varios informes apuntan a que el iPhone plegable podría dar más peso al lector de huellas dactilares, recuperando así el concepto de Touch ID que la firma abandonó en buena parte de su gama.
Este sensor de huellas se integraría en el lateral del dispositivo, probablemente en el botón de encendido, como ya hacen otros fabricantes. El Face ID seguiría estando presente, pero el uso habitual podría pivotar de nuevo hacia la huella, una solución práctica para un dispositivo que se abrirá y cerrará constantemente y que tendrá distintos modos de uso.
Esta vuelta al Touch ID se interpreta como un guiño a usuarios que prefieren la huella por rapidez o por comodidad en determinadas situaciones, y como una forma de liberar espacio interno para otros componentes, algo especialmente relevante en un chasis plegable donde cada milímetro cuenta.
Más allá de la biometría, se espera que el dispositivo incorpore los últimos procesadores de la casa, probablemente una variante de la futura serie A20 o similar, con foco en eficiencia energética y en el manejo fluido de la multitarea en la gran pantalla interna.
La batería, por su parte, se movería en capacidades sensiblemente superiores a las de un iPhone estándar, con cifras estimadas entre 5.400 y 5.800 mAh en algunos informes, para soportar el consumo del panel principal cuando está desplegado y mantener una autonomía competitiva frente a otros plegables.
Integración con iOS y funciones específicas para la doble pantalla
Uno de los grandes argumentos comerciales del iPhone plegable será la integración profunda con iOS y el resto del ecosistema Apple. La compañía trabaja en adaptar el sistema operativo a la realidad de un dispositivo que cambia de tamaño de pantalla sobre la marcha.
Las aplicaciones de la propia Apple y de terceros se actualizarán para aprovechar la vista tipo tableta cuando el dispositivo esté abierto. Esto incluye modos de pantalla dividida más avanzados, ventanas flotantes, arrastrar y soltar entre apps y una organización más flexible del espacio de trabajo.
En Europa, y especialmente en mercados como España, este tipo de enfoque puede traducirse en un uso más intensivo en ámbitos profesionales y educativos, donde el mismo aparato podría servir a la vez como teléfono principal y como dispositivo de productividad ligera, reduciendo la necesidad de llevar encima un iPad en ciertas situaciones.
También se espera que haya gestos específicos para pasar de modo compacto a modo expandido, con transiciones suaves al abrir o cerrar el iPhone. Por ejemplo, continuar un vídeo o un juego iniciados en la pantalla exterior directamente en la interior, reubicando la interfaz y ampliando la calidad de imagen sin interrupciones.
La compatibilidad con funciones como Continuity, Handoff y el resto de engranajes del ecosistema Apple seguirá siendo un punto clave: el plegable se integrará con Mac, iPad, Apple Watch y servicios como iCloud o Apple TV+, manteniendo la idea de un entorno cerrado pero bien conectado.
Calendario de desarrollo, producción y disponibilidad
Las diferentes fuentes de la cadena de suministro sitúan el anuncio del iPhone plegable en el tramo de septiembre de 2026, en la ventana habitual de presentación de nuevos iPhone. El dispositivo se lanzaría en paralelo a la serie iPhone 18, con una puesta en escena similar a la de otros productos de nueva categoría que Apple ha introducido en los últimos años.
Los proveedores de componentes clave, como Foxconn en el montaje final y Samsung Display en los paneles OLED flexibles, trabajan con un calendario que apunta a una producción piloto a comienzos de 2026. A partir de ahí, el objetivo es ir aumentando el ritmo según se estabilicen los procesos de fabricación.
Aun así, los analistas prevén que el volumen total de unidades durante el primer año sea limitado. Algunas estimaciones hablan de entre 3 y 5 millones de iPhone plegables enviados en 2026, mientras otras cifras suben hasta los 7-10 millones si la producción madura más rápido de lo esperado.
Es probable que, en los primeros meses, la disponibilidad en tiendas europeas sea intermitente, con plazos de entrega variables según países y configuraciones. La experiencia con otros lanzamientos complejos de la marca sugiere que Apple priorizará la calidad del producto sobre un despliegue masivo desde el primer día.
La estabilización completa de la capacidad de producción podría no llegar hasta bien entrado 2027, algo que encaja con la naturaleza de un dispositivo que estrena formato, materiales y procesos de fabricación nuevos para la compañía.
Precio orientativo y posicionamiento de mercado
El futuro iPhone plegable se situará claramente en la parte alta del catálogo. Las previsiones hablan de un precio de partida entre 2.000 y 2.500 dólares en mercados como el estadounidense, lo que se traduciría en cifras aún más elevadas en la zona euro una vez aplicados impuestos y cambios de divisa.
Este posicionamiento encaja con la estrategia habitual de Apple al estrenar una nueva categoría de producto dentro de su gama: no se busca tanto el volumen inmediato como presentar un modelo halo que muestre hasta dónde puede llegar la compañía en diseño, ingeniería y experiencia de uso.
En Europa, el iPhone plegable competiría de lleno con los plegables más caros de fabricantes como Samsung y las marcas chinas que ya han entrado en este segmento. La diferencia, según apuntan algunos analistas, estará en la integración de software, la calidad general de acabados y la promesa de una pantalla interna con arrugas casi invisibles.
Al tratarse de un terminal muy caro, todo apunta a que irá dirigido a un público relativamente reducido: entusiastas de la tecnología, profesionales que valoren la movilidad y usuarios dispuestos a pagar un extra por estrenar formato dentro del ecosistema Apple. La gran incógnita será hasta qué punto este modelo empuja hacia arriba el precio medio de la gama iPhone en su conjunto.
En cualquier caso, su llegada servirá también como laboratorio de pruebas para futuras generaciones más asequibles. Muchos de los avances en paneles, bisagras y optimización de iOS podrían acabar filtrándose a otros modelos si el formato plegable se consolida en los próximos años.
Tomando como referencia todo lo filtrado, el primer iPhone plegable se perfila como un dispositivo de nicho pero muy relevante, pensado para marcar un antes y un después en la familia iPhone: formato tipo libro, pantalla interna cercana a las ocho pulgadas, vidrio flexible ultrafino para minimizar arrugas, bisagra de materiales avanzados, fuerte integración con iOS y un precio claramente premium que lo situará en la cúspide de la oferta de Apple en España, Europa y el resto de mercados donde desembarque.