Takashi Tezuka se retira de Nintendo tras más de cuatro décadas de leyenda

Última actualización: mayo 10, 2026
  • Takashi Tezuka dejará Nintendo el 26 de junio por jubilación tras más de 40 años en la compañía
  • Figura clave en la creación y desarrollo de sagas como Super Mario Bros., The Legend of Zelda y Yoshi
  • Su retirada se enmarca en una oleada de jubilaciones de la "generación dorada" de Nintendo
  • Deja un legado creativo que sigue marcando los últimos grandes lanzamientos de Switch y Switch 2

Takashi Tezuka se retira de Nintendo

La carrera de Takashi Tezuka llega a su final dentro de Nintendo. La compañía japonesa ha confirmado que uno de sus creativos más influyentes se retirará el próximo 26 de junio, coincidiendo con la junta anual de accionistas y la reunión del consejo de administración. Con su marcha, Nintendo pierde a una de las figuras que definió la identidad de sagas como Super Mario Bros. y The Legend of Zelda durante más de cuatro décadas.

Tezuka, que se jubila a los 65 años, edad de retiro habitual en Nintendo, pasa a engrosar la lista de veteranos que dejan la empresa por motivos estrictamente generacionales. No hay polémicas ni despidos de por medio: simplemente llega la hora de colgar las botas para un creativo que ha estado presente, de una forma u otra, en buena parte de los grandes éxitos de la marca desde mediados de los años 80.

Un anuncio ligado a los resultados financieros y a la era de Switch 2

La retirada de Takashi Tezuka se ha conocido a través de documentos corporativos publicados junto al informe financiero correspondiente al ejercicio cerrado el 31 de marzo de 2025. En ellos se detallan los cambios de personal, entre los que figura la salida del hasta ahora Executive Officer y miembro del consejo de administración, cargo que ocupaba desde 2018.

En ese mismo contexto financiero, Nintendo también ha hablado de Switch 2, la sucesora de la consola híbrida, que llegará con más potencia, pantalla OLED de alta tasa de refresco y retrocompatibilidad completa. El relevo generacional en el hardware coincide con una transición en el plano humano: parte de la llamada “generación dorada” de creativos inicia su jubilación tras cerrar el ciclo de Switch y preparar el de su sucesora.

La marcha de Tezuka se enmarca en una oleada de jubilaciones de históricos de la compañía. En los últimos meses han abandonado Nintendo nombres como Kensuke Tanabe, productor clave de Metroid Prime y Donkey Kong Country, y Hideki Konno, director de Super Mario Kart y productor de Nintendogs. También se han anunciado las retiradas de ejecutivos como Katsuhiro Umeyama, Keiko Akashi y Takuya Yoshimura.

En España y el resto de Europa, la noticia ha tenido una fuerte repercusión entre los seguidores de la marca, acostumbrados a ver el nombre de Takashi Tezuka en los créditos de juegos icónicos desde la época de NES hasta los últimos lanzamientos de Switch. Aunque su figura nunca fue tan mediática como la de Shigeru Miyamoto, en el entorno especializado siempre se le ha considerado uno de los pilares creativos de Nintendo.

De estudiante universitario a mano derecha de Miyamoto

Takashi Tezuka se unió a Nintendo en 1984, cuando aún era un estudiante universitario y trabajaba a tiempo parcial. Sus primeros pasos en la compañía estuvieron ligados al clásico arcade Punch-Out!!, donde colaboró en tareas de diseño gráfico antes de dar el salto a proyectos mucho más ambiciosos.

Pese a su juventud, Tezuka destacó muy rápido dentro del equipo de desarrollo. Pronto empezó a colaborar con Shigeru Miyamoto, con quien formaría una de las parejas creativas más influyentes de la historia del videojuego. En apenas unos años pasó de diseñador gráfico a director asistente y, más tarde, a director principal en varias entregas clave de Super Mario Bros. y The Legend of Zelda.

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Curiosamente, el propio Tezuka ha reconocido en entrevistas que no era especialmente aficionado a los videojuegos antes de entrar en Nintendo. Venía más del mundo del arte y del cine, hasta el punto de que llegó a decir que ni siquiera conocía Pac-Man cuando empezó a trabajar en la empresa. Esa mirada externa, más centrada en la narrativa y en el diseño visual, terminó dando un toque particular a muchos de los juegos en los que participó.

En sus primeros años se le acreditaba a veces con el apodo de «Ten Ten», un alias que los seguidores más veteranos aún recuerdan de los créditos de juegos de 8 y 16 bits. Aquella etapa de aprendizaje se cerraría pronto, porque no tardó en asumir responsabilidades de máximo nivel en los proyectos estrella de Nintendo.

El arquitecto silencioso de Super Mario Bros.

La mayoría de jugadores asocia automáticamente Super Mario Bros. al nombre de Shigeru Miyamoto, pero detrás del diseño del juego también estaba la mano de Takashi Tezuka como asistente de dirección y diseñador. Juntos dieron forma al título de 1985 que redefinió el género de las plataformas y marcó un antes y un después en la industria.

Tras ese primer éxito, Tezuka asumió un papel cada vez más protagonista en la saga. Fue director principal de Super Mario Bros. 2 (The Lost Levels) y más tarde lideró el desarrollo de Super Mario Bros. 3 y Super Mario World, entregas que cimentaron muchas de las mecánicas y del ritmo de juego que hoy asociamos de forma natural a los plataformas en 2D.

Su aportación fue más allá del diseño de niveles o de la jugabilidad. Se le atribuye, por ejemplo, la cocreación de Yoshi junto a Shigefumi Hino, dando vida a uno de los personajes más reconocibles del universo Mario. Ese interés por ampliar el elenco y explorar nuevas formas de interacción se reflejó también en títulos como Super Mario World 2: Yoshi’s Island, donde ejerció de director y diseñador.

El último crédito de Tezuka como diseñador puro aparece en Super Mario 64, lanzado en 1996. A partir de entonces, su rol se orientó más hacia la producción y la supervisión general de los proyectos. Aun así, siguió implicado muy de cerca en la evolución de la franquicia, participando en títulos como Super Mario All-Stars, Super Mario 3D World, Super Mario Bros. Wonder y otras entregas recientes para Switch.

Dentro de los equipos internos, Tezuka era conocido como la persona de referencia para aclarar dudas de “lore” y coherencia en Mario. Una anécdota cuenta que fue él quien zanjó un debate interno en el desarrollo de un Mario Kart, confirmando que Mario realmente se come los champiñones que le otorgan poderes, una de esas discusiones que, aunque parezcan triviales, ayudan a mantener una visión consistente del universo del personaje.

El otro gran padre de The Legend of Zelda

Si en Super Mario Bros. fue una figura clave, en The Legend of Zelda su influencia no se queda atrás. Tezuka fue director del primer The Legend of Zelda (1986) y se mantuvo al frente de algunas de las entregas más queridas de la saga, como A Link to the Past (1991) y Link’s Awakening (1993), además de participar en otros proyectos posteriores relacionados con la franquicia.

En los primeros juegos de Zelda, Tezuka trabajó también como diseñador y guionista, ayudando a definir ese tono de aventura fantástica que ha caracterizado la serie desde sus orígenes. Su forma de construir mundos y personajes, más introspectiva de lo que aparenta a simple vista, aportó matices que diferencian a Zelda de otros títulos de acción y rol de la época.

Uno de los casos más comentados es el de Link’s Awakening para Game Boy. En conversaciones posteriores (como las recogidas en los especiales «Iwata Asks»), Tezuka explicó que se inspiró en la serie de televisión Twin Peaks para plantear una historia ambientada en un espacio reducido, pero repleto de personajes extraños y comportamientos ambiguos. Esa atmósfera surrealista se ha convertido en una de las señas de identidad del juego.

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Años más tarde, Tezuka siguió vinculado a la franquicia como supervisor de proyectos como The Legend of Zelda: Breath of the Wild. Aunque ya no estaba en la primera línea de la dirección, su experiencia servía como guía para garantizar que los títulos mantuvieran el espíritu de exploración y sorpresa que caracterizó a los originales.

En el mercado europeo, donde Zelda ha ido consolidando una base de seguidores fieles generación tras generación, la huella de Tezuka se percibe claramente en la forma en que la saga ha combinado accesibilidad y complejidad. Desde los tiempos del cartucho dorado en NES hasta las aventuras de mundo abierto en Switch, su sello creativo ha estado presente en muchos de los capítulos más emblemáticos.

De Yoshi a Boo: personajes e ideas que marcaron época

Más allá de dirigir juegos completos, parte del legado de Takashi Tezuka se encuentra en detalles concretos y personajes concretos que han terminado siendo icónicos. El ya mencionado Yoshi es probablemente el ejemplo más visible, pero no el único.

Una de las anécdotas más curiosas tiene que ver con el origen de los Boos, los fantasmas tímidos de la saga Mario. Shigeru Miyamoto contó en su día en la revista Nintendo Power que la idea surgió a raíz del carácter de la esposa de Tezuka. Según esa explicación, ella era normalmente muy tranquila, pero un día perdió los nervios por las largas horas que su marido pasaba en el trabajo. De ahí nació la imagen de un personaje que se encoge cuando lo miras, pero se vuelve grande y amenazante cuando le das la espalda.

Ese tipo de detalles ilustra bien cómo Tezuka bebía de experiencias cotidianas para dar forma a elementos jugables y visuales. En títulos como Super Mario 64 insistió en añadir pequeños guiños y comportamientos curiosos que, sin ser esenciales para la mecánica principal, daban vida y personalidad al mundo de juego.

Su perspectiva más artística también se notó en proyectos como Super Mario Maker. Según ha explicado en entrevistas, la idea surgió después de que los diseñadores internos compartieran con él herramientas de creación de niveles, lo que llevó a plantearse trasladar esa experiencia al público. El resultado fue una serie de títulos que dieron a los jugadores europeos y de todo el mundo la posibilidad de experimentar, casi como si fueran diseñadores de Nintendo.

En franquicias como Animal Crossing y Pikmin, donde desempeñó funciones de productor y supervisor, se aprecia igualmente esa preferencia por mundos coherentes, con reglas internas claras y personajes con rasgos muy definidos. No siempre fue la cara visible de esos lanzamientos, pero su nombre aparece de forma recurrente en los créditos como garantía de una determinada filosofía de diseño.

Un productor clave en la era moderna de Nintendo

Desde finales de los años 90, el rol de Tezuka giró hacia la producción y la supervisión general de proyectos. Dejó de firmar directamente el diseño de niveles o la dirección de escena, pero pasó a ser una figura imprescindible en el arranque conceptual de muchos juegos y en la coordinación de equipos.

Entre sus créditos como productor o supervisor figuran títulos tan diversos como Animal Crossing (2001), Luigi’s Mansion (2001), varios juegos de Pikmin o reediciones y remakes de clásicos de Mario y Zelda. También ha estado vinculado a entregas como Super Mario 3D World y Paper Mario, así como a producciones recientes que han llegado a Europa para Switch.

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En los últimos años, su nombre ha aparecido asociado a proyectos como Princess Peach: Showtime!, Pikmin 4, el remake de Super Mario RPG y entregas recientes dentro de la saga Super Mario Bros. Wonder. Su último trabajo reconocido públicamente ha sido la producción de Encuentro en el Parque Belabel, una expansión de Super Mario Bros. Wonder para Switch y Switch 2.

Para muchos equipos internos, Tezuka era esa figura veterana a la que se consultaba cuando había dudas sobre si una mecánica, un personaje o una historia encajaban realmente con la esencia de Nintendo. Su experiencia acumulada sirvió para orientar a nuevas generaciones de desarrolladores que hoy toman el relevo en los grandes proyectos de la compañía.

Su salida supone, por tanto, no solo la marcha de un director histórico, sino también la despedida de un mentor interno que ha ayudado a cohesionar la forma de trabajar de Nintendo en un momento de expansión global y de cambios tecnológicos constantes.

Una jubilación que simboliza el fin de una era

La retirada de Takashi Tezuka se suma a la de otros nombres de peso como Kensuke Tanabe, Hideki Konno o Goro Abe, todos ellos parte de una generación que definió el catálogo de Nintendo desde la época de las consolas de 8 bits hasta el éxito de Switch. Se trata, en su mayoría, de jubilaciones planeadas que responden a criterios de edad más que a decisiones estratégicas de ruptura.

En este contexto, Switch 2 se perfila como el último gran legado de esa generación dorada. Muchos de estos veteranos han trabajado en los proyectos que acompañarán a la nueva consola en sus primeros años de vida y, una vez culminada esa transición, dan paso definitivo a las nuevas hornadas de creadores.

Shigeru Miyamoto es la gran excepción, ya que sigue en activo a sus 73 años, mientras que sus compañeros más cercanos han ido anunciando su jubilación. En el caso de Tezuka, la sensación entre la comunidad es que se marcha en un momento en el que su obra está plenamente vigente, con reediciones, remakes y nuevas entregas que reinterpretan ideas que él ayudó a definir hace décadas.

Desde Europa, donde Nintendo ha reforzado su presencia en los últimos años, la imagen que se proyecta es la de una compañía que ha preparado con tiempo el relevo generacional. Los comunicados corporativos subrayan que la estructura interna se ha ido renovando con talento joven, mientras que figuras como Tezuka han dedicado sus últimos años en activo a transmitir conocimiento y a supervisar proyectos clave.

Para el jugador de a pie, todo este proceso se traduce en algo más tangible: los mundos, personajes y mecánicas que Takashi Tezuka ayudó a crear seguirán presentes en los nuevos lanzamientos, aunque su nombre ya no aparezca en los créditos de primera línea.

Con la salida de Takashi Tezuka, Nintendo despide a uno de sus grandes arquitectos creativos, un desarrollador que, sin estridencias, contribuyó a construir el armazón de sagas tan influyentes como Super Mario Bros., The Legend of Zelda, Yoshi, Animal Crossing o Pikmin; su historia resume el paso de una generación que convirtió a la compañía de Kioto en referente mundial del videojuego y su jubilación marca un punto y aparte que, sin borrar lo anterior, abre una nueva etapa en la que sus ideas seguirán latentes en cada salto, cada mazmorra y cada aventura que llegue a las consolas de millones de jugadores en España, Europa y el resto del mundo.

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