- John Giannandrea deja la jefatura de inteligencia artificial de Apple y se jubilará en la primavera de 2026 tras un periodo como asesor.
- Su salida llega después de retrasos en la nueva Siri y críticas a Apple Intelligence, que han evidenciado tensiones internas y fuga de talento.
- Amar Subramanya, con una larga trayectoria en Google y Microsoft, asume la vicepresidencia de IA reportando a Craig Federighi.
- La reorganización reparte los antiguos equipos de Giannandrea entre Federighi, Sabih Khan y Eddy Cue para integrar la IA en más servicios y productos.
La salida de John Giannandrea de Apple supone uno de los mayores movimientos internos recientes en la estrategia de inteligencia artificial de la compañía. Tras años al frente de las áreas de aprendizaje automático y IA, el directivo abandona su puesto operativo y se prepara para su jubilación, prevista para la primavera de 2026, mientras la empresa reordena su organigrama para intentar recuperar terreno en la carrera de la IA generativa.
Este relevo se produce en pleno momento de presión competitiva. Apple ha quedado rezagada frente a rivales como Google, Microsoft, OpenAI o los grandes fabricantes de Android, que han desplegado antes y con más ambición asistentes avanzados y modelos de lenguaje de gran tamaño. El cambio de liderazgo en IA pretende enderezar una hoja de ruta marcada por retrasos, cambios de enfoque y malestar interno.
Quién es John Giannandrea y qué ha hecho en Apple
Giannandrea llegó a Apple en 2018 procedente de Google, donde dirigía los equipos de inteligencia artificial, búsqueda y machine learning. Su fichaje se interpretó entonces como una apuesta fuerte de la compañía por ponerse al día en IA, especialmente en un punto tan sensible como su asistente de voz, Siri, que llevaba años por detrás de la competencia en capacidades y percepción pública.
En Cupertino se le encomendó unificar los hasta entonces fragmentados equipos de Siri y Core ML, que dependían de áreas diferentes bajo el paraguas de Eddy Cue y Craig Federighi. Su trabajo incluía trazar la arquitectura global de IA, coordinar la investigación en aprendizaje automático y asegurar que las nuevas funciones inteligentes llegaban a productos como el iPhone, el iPad o el Mac sin comprometer la privacidad de los usuarios.
Durante su mandato impulsó la integración de redes neuronales en el hardware de la casa, con especial protagonismo del Neural Engine integrado en los chips Apple Silicon. También ayudó a levantar la infraestructura interna de modelos de IA, los llamados Apple Foundation Models, que sirven de base a Apple Intelligence y a funciones de búsqueda, conocimiento y automatización en todo el ecosistema.
La filosofía de Giannandrea se alineaba con la apuesta tradicional de Apple: procesar la mayor parte posible de la IA directamente en el dispositivo, reduciendo el envío de datos a la nube y privilegiando la privacidad por encima de métricas puramente de escala o potencia bruta. Este enfoque, aunque bien valorado por muchos usuarios en Europa y España, ha tenido efectos colaterales: modelos más pequeños, menos datos reales para entrenar y un ritmo de despliegue más conservador que el de otros gigantes tecnológicos.
Por qué se va Giannandrea: retrasos, tensiones y pérdida de confianza
La marcha de Giannandrea no llega de un día para otro. En los dos últimos años se habían acumulado señales de desgaste: críticas a Apple Intelligence, un despliegue lento de las nuevas funciones y, sobre todo, el retraso de la prometida gran renovación de Siri, ahora aplazada a 2026.
Apple presentó en 2024 su apuesta Apple Intelligence con la intención de plantar cara a ChatGPT, Gemini o los sistemas de Meta. Sobre el papel, debía ser la pieza central que llevara la IA generativa a mensajes, correo, productividad y al propio asistente de voz. Sin embargo, las primeras versiones generaron controversia: desde funciones de resumen de notificaciones que cometían errores llamativos hasta una sensación generalizada de que las novedades llegaban más tarde y con menos ambición que lo anunciado.
El golpe más duro llegó con la nueva Siri. Según distintas informaciones, se prometieron capacidades avanzadas para los iPhone más recientes que luego no estaban listas cuando se acercaba la fecha de lanzamiento. La revisión del asistente, muy publicitada en 2024, encadenó aplazamientos hasta quedar oficialmente pospuesta a la primavera de 2026, lo que derivó en quejas de usuarios y, en algunos mercados, incluso en demandas colectivas contra la compañía.
Internamente, la situación derivó en fricciones notables. Parte del equipo de marketing habría anunciado funciones de Siri y Apple Intelligence sin que los ingenieros tuvieran los desarrollos en un estado suficientemente maduro. Diversas filtraciones apuntan a que algunos trabajadores empezaron a referirse de forma irónica al grupo de Giannandrea como «AI/MLess», en alusión a la falta de resultados tangibles frente a la narrativa pública sobre la ambición de Apple en IA.
Esta dinámica afectó al clima laboral: se produjo una fuga relevante de ingenieros e investigadores de IA hacia competidores como OpenAI, Google o Meta, justo en un momento en el que la guerra por el talento especializado está en máximos. La percepción de estancamiento y de objetivos poco realistas habría minado la moral de la división.
Reorganización interna: el papel de Federighi, Rockwell y los servicios
Ante este panorama, Apple empezó a mover ficha mucho antes de hacer oficial la salida de Giannandrea. A comienzos de 2025, la compañía retiró de sus manos el control directo de Siri y lo transfirió a Mike Rockwell, responsable de Vision Pro, bajo la supervisión de Craig Federighi, máximo ejecutivo de software. El objetivo era acelerar decisiones técnicas y acercar el desarrollo del asistente a la visión de producto de los sistemas operativos.
Paralelamente, la hasta entonces discreta división de robótica del hogar dejó de depender de Giannandrea y pasó al área de hardware dirigida por John Ternus. Estas cesiones de competencias anticipaban un cambio mayor: su rol se estrechaba mientras otros protagonistas ganaban peso en el mapa de poder interno.
Con la reestructuración ahora confirmada, los equipos que antes respondían a Giannandrea quedan repartidos entre varias figuras clave. Por un lado, la parte de modelos fundacionales, investigación y seguridad en IA pasará al nuevo vicepresidente de IA, Amar Subramanya, dentro del área de ingeniería de software de Federighi. Por otro, unidades más cercanas a la fabricación y a los servicios quedarán bajo la órbita del director de operaciones, Sabih Khan, y del responsable de servicios, Eddy Cue.
Este reparto busca pegar la IA a los servicios que generan ingresos recurrentes (suscripciones, contenidos, almacenamiento en la nube) y al mismo tiempo garantizar que la base tecnológica de Apple Intelligence se desarrolla de forma coherente con los sistemas operativos. Para el usuario europeo o español, esto se traduciría, a medio plazo, en una integración más visible de funciones inteligentes en apps de uso cotidiano y, previsiblemente, en una llegada algo más rápida a nuestros mercados, donde las fases de despliegue suelen ir con retraso respecto a Estados Unidos.
Tim Cook, por su parte, ha agradecido públicamente el trabajo de Giannandrea pero ha centrado sus mensajes en el futuro. El CEO insiste en que la IA lleva tiempo siendo un eje principal de la estrategia de Apple y ha subrayado el papel de Federighi y del nuevo fichaje en la próxima etapa, especialmente en la construcción de «una Siri más personal» y mejor adaptada al contexto de cada usuario.
Quién es Amar Subramanya, el relevo al frente de la IA
El sustituto elegido por Apple es Amar Subramanya, un perfil eminentemente técnico y orientado a producto, con más de dos décadas de experiencia en gigantes de la industria. Su nombramiento como vicepresidente de IA es una declaración de intenciones: la compañía quiere pasar menos tiempo en debates internos y más en poner funciones nuevas en manos de los usuarios.
Subramanya ha pasado alrededor de 16 años en Google, donde lideró parte de la ingeniería de Gemini, el asistente conversacional y modelo de IA que compite directamente con ChatGPT y otras soluciones de frontera. Antes de su marcha, ocupó puestos de científico investigador, ingeniero principal y vicepresidente de ingeniería, lo que le dio una visión completa del ciclo de vida de modelos avanzados, desde el laboratorio hasta su integración en productos masivos.
Tras su etapa en la compañía del buscador, recaló en Microsoft como vicepresidente corporativo de IA, centrado en el despliegue de modelos generativos y en su aplicación a servicios empresariales y de consumo. Su paso por estos dos actores, muy activos en Europa con centros de datos, acuerdos institucionales y proyectos de nube, le proporciona una perspectiva valiosa sobre requisitos regulatorios y expectativas de los usuarios en nuestro entorno.
Ahora, en Apple, su misión será liderar tres bloques clave: los Apple Foundation Models, la investigación en aprendizaje automático y los sistemas de seguridad y evaluación de IA. En la práctica, esto significa que coordinará cómo se entrenan, prueban y lanzan los modelos que darán vida a Apple Intelligence y a las nuevas funciones de Siri, siempre bajo la supervisión directa de Craig Federighi.
Apple enmarca su incorporación como un intento claro de acelerar sus esfuerzos en IA y reforzar su capacidad de competir en un mercado donde la velocidad de iteración y la calidad de los modelos marcan la diferencia. Desde Cupertino se destaca que su experiencia integrando investigación puntera en productos de consumo masivo encaja con la necesidad de recortar la distancia con los rivales y ofrecer mejoras tangibles a corto y medio plazo.
Qué implica el cambio para Siri, Apple Intelligence y los usuarios
El contexto en el que se produce la salida de Giannandrea y la llegada de Subramanya está muy marcado por las expectativas frustradas en torno a Siri y Apple Intelligence. La nueva versión del asistente, más conversacional y capaz de entender mejor el contexto del usuario, se ha pospuesto hasta 2026, un retraso que pesa tanto en la percepción de marca como en la confianza de desarrolladores y clientes.
Para el mercado europeo y español, estas demoras se notan todavía más: las novedades de IA suelen aterrizar aquí más tarde por cuestiones de idioma, adaptación local y requisitos regulatorios. Una hoja de ruta más clara y un liderazgo técnico más enfocado en la ejecución podrían ayudar a reducir esa brecha, aunque Apple no ha dado fechas concretas para cada región.
Subramanya tendrá que enfrentarse a varios retos a la vez. Por un lado, traducir las promesas de Apple Intelligence en funciones estables y útiles, que no se queden en demostraciones puntuales o lanzamientos restringidos a unos pocos modelos de iPhone o iPad. Por otro, asegurar que esas capacidades cumplen con las normas europeas de protección de datos y con el futuro marco regulatorio de IA, en un entorno cada vez más exigente con la transparencia y la seguridad.
El enfoque de Apple sigue siendo distinto al de otros gigantes: prioriza modelos que se ejecutan en el propio dispositivo y limita al máximo la recopilación de información personal. Esto obliga a buscar equilibrios entre privacidad y rendimiento: modelos algo más pequeños, entrenamiento con datos sintéticos o con licencia y el uso de infraestructuras como Private Cloud Compute cuando hace falta recurrir a la nube de forma temporal y bajo fuertes garantías de borrado.
En paralelo, la compañía ha empezado a apoyarse en socios externos, como su acuerdo para integrar ChatGPT en ciertos escenarios. Aun así, su objetivo declarado es contar con una base propia de modelos suficientemente competitiva para no depender en exceso de terceros, especialmente en funciones clave de su ecosistema.
Con la marcha de John Giannandrea y el aterrizaje de Amar Subramanya, Apple cierra una etapa en la que sentó las bases de su infraestructura de inteligencia artificial, pero pagó el precio de ir más lenta que sus rivales en la carrera de la IA generativa. La nueva organización, que refuerza el papel de Craig Federighi y reparte las antiguas responsabilidades de Giannandrea entre software, operaciones y servicios, aspira a encarar una fase más pragmática, centrada en entregar resultados visibles, recuperar talento y llevar a los usuarios —también en España y en el resto de Europa— una Siri más capaz y una Apple Intelligence menos teórica y más presente en el día a día.


