- El nuevo AirTag incorpora chip de banda ultraancha de segunda generación y Bluetooth optimizado para ampliar el alcance un 50 %
- La función Búsqueda de Precisión mejora la localización con indicaciones visuales, sonoras y hápticas, también desde Apple Watch
- El altavoz interno gana un 50 % de volumen y se oye hasta el doble de lejos que el modelo original
- Refuerza privacidad, funciones para equipaje y sostenibilidad, con precios desde 35 € en España

Apple ha dado un nuevo paso en su gama de accesorios con la presentación de la segunda generación del AirTag, el pequeño localizador que se ha hecho un hueco en llaveros, mochilas y maletas de medio mundo. La nueva versión mantiene el diseño compacto del modelo original, pero apuesta por mejoras internas que apuntan en una dirección clara: más alcance, más precisión y un sonido notablemente más potente.
Este renovado AirTag llega ya a España y al resto de Europa con el objetivo de consolidarse como la referencia en localización de objetos dentro del ecosistema Apple. Lo hace con un chip de banda ultraancha de segunda generación, un Bluetooth afinado para ampliar la distancia de detección, un altavoz un 50 % más ruidoso y una integración más profunda con el Apple Watch y con la red Buscar, sin descuidar la privacidad ni la sostenibilidad de los materiales.
Qué cambia en el nuevo AirTag: más alcance y búsqueda más fina
El corazón de esta actualización está en la electrónica interna. El nuevo AirTag integra un chip de banda ultraancha (UWB) de segunda generación, el mismo que montan dispositivos recientes como el iPhone 17, el iPhone Air, el Apple Watch Ultra 3 o el Apple Watch Series 11. Gracias a este componente, la función Búsqueda de Precisión es capaz de guiar al usuario hasta un objeto perdido desde aproximadamente un 50 % más lejos que la primera generación, algo especialmente útil en casas grandes, parkings o espacios con muchos obstáculos.
La Búsqueda de Precisión combina indicaciones visuales en pantalla, sonidos y vibraciones hápticas para marcar la dirección y la distancia hasta el AirTag. En la práctica, el móvil o el reloj va indicando si nos estamos acercando o alejando, lo que reduce bastante el ensayo y error típico de buscar llaves entre cojines o una mochila escondida detrás de un mueble.
Además del UWB, Apple ha afinado el chip Bluetooth incorporado en el dispositivo. Esta optimización permite que el AirTag sea detectable desde una distancia mayor incluso antes de que entre en juego la precisión milimétrica del UWB. Para el usuario, se traduce en que el localizador “aparece” antes en la app Buscar y se mantiene conectado en un rango más amplio, algo clave cuando el objeto se encuentra en otra planta, en un garaje o al otro lado de la casa.
Otra mejora destacada es que, por primera vez, la Búsqueda de Precisión puede utilizarse directamente desde la muñeca. Los usuarios con un Apple Watch Series 9 o posterior, así como Apple Watch Ultra 2 y Ultra 3, pueden seguir las indicaciones en la pantalla del reloj, con vibraciones y flechas que señalan hacia dónde caminar. Esto evita tener que sacar el iPhone a cada momento y encaja bien con un uso más cotidiano, por ejemplo, cuando se busca una mochila dentro de casa o una maleta en la cinta de equipaje.
La compañía mantiene el enfoque en que el AirTag sea un accesorio discreto pero eficiente: el tamaño y la forma no cambian, de manera que todas las mejoras se concentran en el interior mientras el usuario puede seguir aprovechando llaveros, fundas y soportes que ya tuviera en casa.

Un altavoz más potente que se oye el doble de lejos
El nuevo diseño interno del AirTag también deja sitio para un altavoz mejorado que gana en torno a un 50 % de volumen respecto al modelo original. Esta subida permite escuchar el pitido del dispositivo desde una distancia aproximadamente doble, algo que se nota tanto en pisos grandes como en lugares con ruido ambiental, estaciones o aeropuertos.
Apple ha ajustado no solo la potencia, sino también el tono y el carácter del sonido, con un aviso más reconocible y diferenciado de otras notificaciones móviles. Es un cambio que, sin ser tan llamativo sobre el papel, puede marcar la diferencia cuando se busca un objeto en un entorno con muchos dispositivos sonando a la vez.
En situaciones cotidianas, este aumento de volumen hace más sencillo localizar llaves escondidas en un sofá, un bolso que ha quedado bajo un montón de ropa o una mochila en otra habitación. En exteriores, el margen adicional de audibilidad ayuda a ubicar equipaje o mochilas cuando no tenemos la pantalla delante y solo nos guiamos por el oído.
Todo ello llega sin sacrificar el tamaño ni la compatibilidad con accesorios previos, ya que el AirTag mantiene las mismas dimensiones físicas que la primera generación. Quien ya tenga un llavero o una correa específica puede reutilizarlos sin problema, algo que evita compras extra y, de paso, reduce desperdicios.

La red Buscar y el papel clave en viajes y equipaje
Más allá del hardware, el nuevo AirTag sigue apoyándose en la red Buscar de Apple como columna vertebral de todo el sistema. Esta red colaborativa se compone de cientos de millones de dispositivos de la marca repartidos por todo el mundo que, de forma anónima y cifrada, detectan la señal Bluetooth del AirTag cuando se cruzan con él y envían su ubicación aproximada al propietario.
Cuando un AirTag se queda fuera del alcance directo del iPhone o iPad vinculado, entran en juego los otros dispositivos de la red Buscar: si un iPhone ajeno pasa cerca de tu maleta, por ejemplo, detecta la señal, la cifra y la remite a los servidores de Apple sin que el dueño de ese iPhone sepa nada, ni vea datos, ni reciba notificaciones. El resultado es que, incluso cuando el accesorio está lejos, el dueño puede ver una localización relativamente actualizada en el mapa.
Esta capacidad ha convertido al AirTag en un compañero frecuente de viaje. Apple asegura que la función Compartir Ubicación del Objeto, integrada en iOS 26, se ha ampliado gracias a acuerdos con más de 50 aerolíneas. La idea es sencilla: el propietario puede compartir temporalmente la ubicación de su AirTag con la compañía aérea para facilitar la búsqueda de maletas retrasadas o extraviadas.
Según datos citados de SITA, proveedor tecnológico del sector aéreo, el uso de esta herramienta por parte de las aerolíneas habría contribuido a reducir los retrasos en la entrega de equipaje en torno a un 26 % y a disminuir hasta en un 90 % los casos de maletas consideradas irrecuperables. La ubicación se comparte solo con personal autorizado y se desactiva automáticamente en cuanto se recupera el objeto o tras un plazo máximo de siete días, aunque el usuario puede cortar el acceso antes si lo desea.
En el día a día, esta función también puede utilizarse para prestar un objeto a un familiar o amigo sin perder de vista dónde está, manteniendo siempre un control claro sobre cuándo empieza y cuándo termina el acceso a la ubicación compartida.

Privacidad y seguridad: diseñado para objetos, no para personas
Con la primera generación ya hubo un fuerte debate sobre la posibilidad de usar estos dispositivos para rastrear personas sin su consentimiento. Apple insiste en que el nuevo AirTag, igual que el anterior, está pensado exclusivamente para localizar objetos, no individuos ni mascotas, y ha reforzado varias capas de seguridad para acotar los usos indebidos.
En materia de datos, el AirTag no guarda un historial de ubicaciones en el propio dispositivo y todas las comunicaciones con la red Buscar se protegen con cifrado de extremo a extremo. Eso implica que solo el propietario puede ver dónde está su AirTag; ni Apple ni los dispositivos que han participado en la búsqueda conocen la identidad de la persona que lo pierde ni la de quienes ayudan a encontrarlo.
Para minimizar los riesgos de seguimiento no deseado, el sistema recurre a identificadores Bluetooth que rotan frecuentemente, de forma que no se pueda seguir la pista a un mismo AirTag durante largos periodos de tiempo usando su identificador. Además, si un iPhone detecta que un AirTag que no está vinculado a ese usuario se mueve de forma prolongada junto a él, salta una alerta automática de posible rastreo no autorizado.
Apple también trabaja con plataformas de terceros para que estas alertas lleguen a dispositivos Android, lo que amplía la protección más allá del ecosistema iOS. La intención es que cualquier persona pueda saber si lleva encima un AirTag ajeno y, en caso necesario, desactivarlo o pedir ayuda.
La compañía recalca que la combinación de cifrado, rotación de identificadores y avisos en distintas plataformas está pensada para que el AirTag siga siendo una herramienta práctica para encontrar objetos sin convertirse en un mecanismo de vigilancia. Este equilibrio entre utilidad y privacidad es clave para la aceptación del producto en Europa, donde la regulación en este ámbito es especialmente estricta.
Diseño continuista, compatibilidad total y apuesta por materiales reciclados
A nivel estético, el nuevo AirTag mantiene el mismo tamaño y formato de la primera generación. Es una decisión conservadora, pero que tiene una ventaja clara: todos los accesorios existentes —llaveros, correas para maleta, soportes para mochila o adhesivos— siguen siendo válidos. Para quien ya tiene varios AirTag y fundas, esto facilita ampliar el número de localizadores sin tener que renovar toda la colección de complementos.
Donde sí hay cambios apreciables es en los materiales. El dispositivo se enmarca dentro del plan ambiental Apple 2030, que persigue la neutralidad de carbono en toda la cadena de valor antes de que termine la década. En este sentido, la carcasa del nuevo AirTag utiliza aproximadamente un 85 % de plástico reciclado, los imanes están fabricados con tierras raras recuperadas al 100 % y el oro empleado en las placas de circuito impreso también procede íntegramente de procesos de reciclaje.
Incluso el embalaje se ha rediseñado para reducir su impacto: está compuesto por fibras de papel totalmente reciclables y prescinde de plásticos innecesarios. Son detalles que, aunque no cambian la experiencia de uso directa, refuerzan el mensaje de que el producto se ha actualizado con un ojo puesto en el medioambiente.
Al mantener el formato físico, el nuevo AirTag conserva también la resistencia y versatilidad del modelo original. Sigue siendo un accesorio ligero, fácil de colocar en casi cualquier objeto y pensado para pasar desapercibido, lo que permite ubicar desde llaves y carteras hasta mochilas de colegio, maletas de viaje o fundas de instrumentos, y la posibilidad de cambiar la batería cuando sea necesario.
Precio, disponibilidad y compatibilidad en España y Europa
En cuanto a la comercialización, Apple ha confirmado que el nuevo AirTag está disponible desde ya en su web oficial y en la app Apple Store, tanto en España como en otros mercados europeos. Se ofrece en formato individual y en un pack de cuatro unidades, manteniendo unos precios alineados con el modelo anterior.
En el caso del mercado español, el dispositivo se sitúa en la franja de 35 € por unidad y 119 € para el pack de cuatro AirTag. La compañía añade, como en otros accesorios, la opción de grabado personalizado gratuito al realizar la compra online, permitiendo incluir iniciales, emojis o pequeños símbolos para identificar de un vistazo cada localizador.
El accesorio empezará a llegar a las tiendas físicas Apple Store y a distribuidores autorizados a lo largo de la misma semana del anuncio, de modo que quienes prefieran comprarlo en persona tampoco tendrán que esperar demasiado.
Para utilizarlo es necesario contar con un iPhone compatible con iOS 26 o posterior, o un iPad con iPadOS 26 o más reciente, además de tener una cuenta de Apple activa e iniciar sesión en iCloud. Algunas funciones avanzadas, como la Búsqueda de Precisión desde el Apple Watch, requieren modelos concretos (Apple Watch Series 9 o posterior y Apple Watch Ultra 2 o posterior) con la versión adecuada de watchOS, en torno a watchOS 26.2.1.
El AirTag se integra en la app Buscar junto al resto de dispositivos del usuario, lo que permite gestionar todos los accesorios desde un único lugar: ver la localización en el mapa, activar el sonido del altavoz, activar el modo perdido o compartir temporalmente la ubicación con terceros cuando sea necesario.
Con este nuevo AirTag, Apple refuerza una propuesta que ya funcionaba bien y la lleva un poco más lejos: más alcance, mayor precisión, sonido mejorado, funciones pensadas para viajes y un extra de cuidado en la privacidad y el impacto ambiental. No es una revolución en el diseño, pero sí una actualización que pule los puntos clave de un accesorio pensado para olvidarse de dónde lo hemos dejado… pero no de dónde están nuestras cosas.

