- Las últimas filtraciones en Geekbench muestran por primera vez el rendimiento del dispositivo bajo SteamOS en lugar de Windows.
- El hardware cuenta con un procesador AMD personalizado de 6 núcleos y 12 hilos capaz de alcanzar los 4,86 GHz.
- Los rumores apuntan a una presentación oficial este mismo mes de junio con precios que podrían superar los mil euros.
- La consola monta una GPU Radeon RX 7000 personalizada diseñada para ofrecer una experiencia sólida en resoluciones 1080p.

La expectación en torno al hardware de Valve ha vuelto a dispararse tras meses de relativo silencio. El dispositivo que conocemos bajo el nombre en clave de Fremont ha vuelto a asomar la cabeza en las bases de datos de rendimiento, dejando pistas muy claras sobre su estado actual de desarrollo. Parece que el equipo de ingenieros de la compañía está apretando el acelerador, ya que los datos registrados recientemente sugieren que ya existen unidades de prueba circulando fuera de las oficinas centrales, lo que suele ser el paso previo a un despliegue comercial inminente.
Lo más curioso de este movimiento es que, a diferencia de las primeras noticias que tuvimos el año pasado, ahora el equipo está funcionando con su software nativo. Ver la máquina moviéndose con soltura bajo el entorno de SteamOS nos da una imagen mucho más fiel de lo que los jugadores se encontrarán cuando la tengan en sus salones. Todo este jaleo de cifras y benchmarks encaja perfectamente con las teorías que sitúan el lanzamiento oficial antes de que acabe el verano, convirtiendo estos meses de calor en el momento clave para los seguidores de la marca.
Especificaciones técnicas del corazón de la máquina
Entrando en el terreno de los componentes puros, los datos extraídos de Geekbench 6.7.1 confirman que estamos ante una bestia bastante equilibrada. El procesador, identificado como AMD Custom CPU 1772, se presenta con una configuración de 6 núcleos y 12 hilos de procesamiento. Lo que más ha llamado la atención de los expertos es su velocidad de reloj, que llega hasta los 4,86 GHz, acompañada de una memoria caché L3 de 16 MB. Este último detalle es vital, ya que nos indica que estamos ante un diseño monolítico, similar al de las APU de portátiles, lo que implica una gestión de energía muy eficiente pero quizá un pelín menos de potencia bruta que los procesadores de escritorio tradicionales.
A pesar de ser un chip personalizado, su arquitectura nos resulta familiar y nos permite intuir cómo se comportará con los títulos más exigentes del catálogo actual. Al compararlo con otros componentes del mercado, vemos que el rendimiento en tareas de un solo hilo es bastante competitivo, aunque en tareas que requieren el uso de todos los núcleos se queda un paso por detrás de procesadores como el Ryzen 5 7600. Esto podría deberse a una limitación voluntaria de Valve para mantener las temperaturas a raya y evitar que la consola parezca un avión despegando cuando estamos en medio de una partida intensa.
Comparativa de rendimiento: SteamOS frente a Windows
Uno de los debates más habituales entre los entusiastas es cómo afecta el sistema operativo al rendimiento final de los juegos. En las pruebas realizadas el pasado verano, la Steam Machine funcionaba con Windows y lograba puntuaciones muy sólidas. Sin embargo, los nuevos registros bajo SteamOS (Linux) muestran que la optimización del software propio está dando sus frutos, logrando resultados prácticamente idénticos a los obtenidos con el sistema de Microsoft. Esto es una excelente noticia, ya que demuestra que Valve ha pulido la compatibilidad para que no perdamos ni un solo fotograma por el camino al usar su interfaz dedicada.
En números concretos, el sistema ha arrojado cifras que rondan los 2.334 puntos en monohilo y superan los 7.390 en multihilo. Si bien es cierto que en algunas pruebas sintéticas Windows todavía muestra una ventaja minúscula, en la práctica la estabilidad que ofrece Linux para un dispositivo de estas características suele ser preferible. No hay que olvidar que Valve está diseñando una experiencia cerrada, donde el usuario solo tenga que encender y jugar, por lo que el buen rendimiento de SteamOS es la piedra angular de todo el proyecto.
Potencia gráfica y el factor del precio
En cuanto al apartado visual, que al final es lo que nos entra por los ojos, se espera que la consola monte una GPU Radeon RX 7000 personalizada. Esta tarjeta contaría con 8 GB de memoria GDDR6, lo que la posiciona como una opción ideal para disfrutar de juegos a resolución 1080p con una calidad gráfica alta sin despeinarse. No busca competir con los PC de gama ultra que cuestan una fortuna, sino ofrecer una alternativa compacta y potente para quienes quieren la flexibilidad de Steam en el formato de una consola de toda la vida.
Pero claro, no todo podían ser alegrías, y el precio es el tema que más ampollas está levantando en las redes sociales. Las últimas filtraciones procedentes de distribuidores europeos sugieren que la versión con 512 GB de almacenamiento podría rondar los 950 dólares, mientras que el modelo de 2 TB subiría por encima de los 1.000. Son cifras que alejan al producto del mercado de masas para situarlo como un objeto de deseo premium, algo lógico si tenemos en cuenta que Valve no parece estar dispuesta a subvencionar el hardware como hacen otros gigantes de la industria.
La posibilidad de que Valve anuncie la fecha definitiva de reserva para finales de junio ha puesto en alerta a toda la comunidad. Con una arquitectura Zen 4 bajo el capó y un sistema operativo que ya reconoce cada componente de forma nativa, el hardware está listo para dar el salto a las estanterías. Solo falta que la compañía mueva ficha oficialmente y confirme si estas especificaciones tan prometedoras se traducen en una experiencia de juego revolucionaria que justifique el desembolso previsto para disfrutar de la librería de Steam en la pantalla más grande de la casa.



