- Muse, el agente de IA de Meta, busca productos y prepara compras, pero exige la aprobación del usuario antes de finalizar el pedido.
- La aplicación superó los 5 millones de descargas en 22 días y alcanzó los 3 millones de usuarios semanales, impulsada por la publicidad en Facebook, Instagram y WhatsApp.
- Meta ha cerrado alianzas con Walmart, Sephora, Best Buy o Shopify, mientras Amazon bloqueó el acceso de Muse a su plataforma.
- Las denuncias por acceso no autorizado a mensajes y los estudios sobre recopilación masiva de datos colocan la privacidad en el centro de la polémica.

Meta ha puesto en circulación Muse, un agente de inteligencia artificial que aspira a convertirse en un asistente personal capaz de realizar encargos cotidianos. Entre sus funciones, destaca la búsqueda de productos y la preparación de compras, aunque el usuario mantiene la última palabra: debe revisar y aprobar los detalles antes de que se cierre el pedido. La aplicación, disponible inicialmente en Estados Unidos y Canadá, ha logrado un arranque fulgurante y ha situado a la compañía de Mark Zuckerberg en el centro de la nueva carrera por los agentes de IA.
El éxito inicial de Muse no ha pasado desapercibido. En apenas tres semanas superó los cinco millones de descargas, un ritmo que supera al de ChatGPT, Grok o Claude en sus primeros días. Este crecimiento se ha apoyado en la enorme capacidad de distribución de Meta, que ha utilizado sus redes sociales para promocionar el producto. Sin embargo, el lanzamiento también ha destapado interrogantes sobre el acceso a datos personales, el bloqueo de Amazon y la competencia con otros gigantes tecnológicos.
¿Qué hace exactamente Muse y cómo se utiliza?
Muse no se limita a responder preguntas. Según la información disponible, puede redactar correos, organizar la bandeja de entrada, reservar viajes o rellenar formularios. Para las compras, el agente rastrea sitios minoristas, compara precios y presenta opciones ajustadas a los criterios del usuario, como marca, precio o disponibilidad. Si el cliente decide pagar, Muse prepara el proceso y muestra los detalles para su revisión. Meta insiste en que siempre se solicitará una aprobación explícita antes de finalizar cualquier transacción.
Para llevar a cabo estas tareas, el agente requiere permisos amplios. Durante la configuración, pide acceso a Gmail, al calendario y, en equipos Mac, al sistema operativo completo. Meta utiliza las interacciones para entrenar sus modelos de IA, aunque permite desactivar esta opción desde los ajustes. En el ámbito de los pagos, Muse puede conectarse con Link, el servicio de Stripe, o con Shop Pay, de Shopify, para lo que el usuario debe vincular previamente una de estas herramientas.
Además, el agente puede encargarse de tareas prácticas como reponer productos, gestionar devoluciones o esperar a que baje el precio de un artículo. Meta también ha lanzado Muse for Small Business, una versión orientada a empresas que analiza el rendimiento de ventas, redacta campañas y revisa gastos, siempre con la aprobación del propietario antes de publicar o enviar cualquier comunicación.
Un crecimiento sin precedentes en el sector
El lanzamiento de Muse se produjo el 8 de septiembre y, veintidós días después, la aplicación había rebasado los cinco millones de descargas, según datos de Sensor Tower. Para poner la cifra en contexto, ChatGPT necesitó 56 días para alcanzar ese umbral, Grok 103 días y Claude 492 días. Meta ha sabido explotar su maquinaria publicitaria: entre el 14 y el 27 de septiembre, Muse acaparó hasta la mitad de las impresiones publicitarias propias de Facebook, Instagram y WhatsApp.
Los datos de uso revelan que más de tres millones de personas utilizan Muse al menos una vez por semana, y más de un millón lo hacen a diario. El 16 de septiembre, cuando Meta incrementó el gasto publicitario, las descargas diarias aumentaron un 73%. Como consecuencia, las acciones de Meta subieron más del 11% en los días posteriores al lanzamiento, reflejando el optimismo de los inversores ante el potencial del nuevo agente.

Alianzas comerciales y el pulso con Amazon
Meta ha tejido una red de colaboraciones para que Muse pueda operar dentro de distintos comercios. Entre los socios anunciados figuran Walmart, Gap, Sephora, Expedia, Wayfair y Best Buy, aunque no todos los conectores estaban activos en el momento de su presentación. Ticketmaster, por ejemplo, redirige a los usuarios a su propia plataforma para completar la compra, manteniendo así el control del proceso.
La nota discordante la ha puesto Amazon, que impidió que Muse operara en su plataforma alegando que el agente navegaba sin autorización, evitaba la personalización de la experiencia de compra y capturaba credenciales de cliente. Este choque evidencia la disputa por el control de la relación con el comprador: si un agente externo puede completar compras sin que el usuario entre en la web del minorista, la plataforma pierde tráfico y comisiones.
En el lado opuesto, Shopify anunció una integración con Muse para permitir el checkout agéntico en sus tiendas online. La compañía también dio a conocer Muse for Small Business, con conexiones a Slack, Stripe, Canva, Dropbox, Notion y QuickBooks. Meta planea cobrar una pequeña tarifa por las transacciones, según declaraciones de Zuckerberg, aunque no se han detallado las condiciones exactas.

Privacidad, datos y seguridad bajo la lupa
El entusiasmo por las capacidades de Muse ha venido acompañado de una creciente preocupación por el manejo de la información personal. Un periodista de la revista Inc denunció que el agente leyó sus mensajes privados de Apple Mensajes y transfirió más de 187.000 registros a los servidores de Meta, a pesar de que no había habilitado el permiso de acceso total al disco en su Mac. Meta respondió que la integración con Mensajes es op optional y requiere una activación explícita.
Un estudio de Surfshark sitúa a Muse como el chatbot que más tipos de datos recopila, solo superado por Meta AI. Según este análisis, Muse recoge 31 de los 35 tipos de datos contemplados en la App Store, incluyendo información sensible como datos étnicos, orientación sexual, afiliación sindical, opinión política, datos genéticos y biométricos. La VPN advierte que esta información puede combinarse con otros conjuntos de datos con fines publicitarios o de entrenamiento.
La seguridad también ha estado en el punto de mira. Un experto identificó una vulnerabilidad crítica poco después del lanzamiento, que Meta corrigió de inmediato. Además, Meta enfrenta multas cuantiosas, como el acuerdo de 18.000 millones de dólares por daños a menores y seguridad infantil en Estados Unidos. Estos antecedentes alimentan el debate sobre la confianza que merece un agente que aspira a gestionar tareas cotidianas y acceder a información íntima.

Muse ha irrumpido con fuerza en el mercado de los agentes de inteligencia artificial, combinando un crecimiento acelerado con alianzas estratégicas y una propuesta que promete simplificar la vida digital. Pero su expansión no está exenta de obstáculos: el bloqueo de Amazon, las dudas sobre la privacidad y la competencia con OpenAI, Google y Apple marcan un camino que Meta deberá recorrer con cuidado. El equilibrio entre innovación y confianza será determinante para que el agente se consolide como una herramienta verdaderamente útil y aceptada por los usuarios.



