- El Patch Tuesday de enero provocó errores graves en Windows 11, desde fallos de apagado hasta problemas de Escritorio Remoto.
- Microsoft publicó actualizaciones de emergencia KB5077744 y KB5077797, descargables solo desde el Catálogo de Microsoft Update.
- Persisten fallos menores sin parche oficial, como pantallas negras, fondos que se vuelven negros y bloqueos en Outlook clásico con cuentas POP.
- Los errores afectan tanto a usuarios domésticos como a empresas en España y Europa, complicando el trabajo en remoto y la gestión de equipos.

La última tanda de parches de seguridad de enero para Windows 11 ha terminado generando más dolores de cabeza de los previstos. Lo que debía ser una actualización rutinaria para mejorar la protección del sistema ha desencadenado fallos serios que han afectado tanto a usuarios domésticos como a empresas en España y en el resto de Europa.
Ante la avalancha de reportes, Microsoft se ha visto obligada a mover ficha con rapidez y lanzar actualizaciones de emergencia fuera de calendario. Estas correcciones buscan atajar, sobre todo, dos problemas críticos: los errores al iniciar sesión mediante Escritorio Remoto y un bug que impedía apagar correctamente algunos equipos con Windows 11, que se reiniciaban una y otra vez.
Un Patch Tuesday problemático: equipos que no se apagan y Escritorio Remoto roto

El llamado Patch Tuesday de enero, desplegado el 13 de enero de 2026, introdujo errores que afectan a la funcionalidad más básica del sistema operativo. Entre los síntomas más comentados se encuentran equipos que parecen apagarse, pero que en realidad se reinician automáticamente al intentar apagar o hibernar, así como fallos en las conexiones de Escritorio Remoto que dejan a muchos usuarios sin acceso a sus PCs a distancia.
En primer lugar, muchos administradores han detectado que, tras instalar la actualización de seguridad, las conexiones de Escritorio Remoto a través de la aplicación de Windows dejaban de autenticar correctamente. El proceso se quedaba bloqueado en la solicitud de credenciales, impidiendo iniciar sesión tanto en equipos físicos como en entornos de Azure Virtual Desktop o Windows 365 Cloud PC, algo especialmente delicado para empresas que dependen del trabajo en remoto.
En paralelo, otro fallo se cebó con dispositivos que ejecutan Windows 11 versión 23H2 con la función System Guard Secure Launch (Inicio Seguro o Secure Launch) activada. En estos equipos, cada intento de apagar o poner en hibernación el sistema acababa en un reinicio inesperado. Ni el botón de apagar del menú de inicio ni, en algunos casos, el botón físico del equipo lograban detener el dispositivo de forma normal.
Microsoft reconoció que este segundo problema estaba ligado a la combinación de la actualización de enero con las funciones de seguridad basadas en virtualización. En un primer momento, la única vía para detener por completo el PC pasaba por utilizar comandos manuales como shutdown /s /t 0, algo poco práctico para la mayoría de usuarios y claramente insuficiente para un entorno corporativo con decenas o cientos de equipos.
Actualizaciones de emergencia KB5077744 y KB5077797: quién debe instalarlas
Ante la gravedad de los fallos, la compañía de Redmond decidió no esperar al siguiente ciclo mensual y publicó parches fuera de banda el 17 de enero. Estas actualizaciones extraordinarias se centran en corregir los errores introducidos por el propio Patch Tuesday en distintas versiones de Windows 11, Windows 10 y Windows Server.
Para los usuarios de Windows 11 en sus versiones más recientes, 24H2 y 25H2, Microsoft ha publicado la actualización KB5077744. Este paquete corrige los problemas de inicio de sesión en Escritorio Remoto causados por la actualización de seguridad anterior (KB5074109), restaurando el proceso normal de autenticación en la aplicación de Windows, Azure Virtual Desktop y los PCs en la nube de Microsoft 365.
En el caso de Windows 11 23H2, la solución llega a través de la actualización KB5077797. Este parche no solo arregla los fallos de Escritorio Remoto, sino que también solventa el bug de gestión de energía que hacía que los equipos con Secure Launch habilitado se reiniciaran tras intentar apagarlos. Es decir, devuelve al sistema la capacidad de apagarse o hibernar con normalidad.
Junto a estas correcciones para Windows 11, Microsoft también ha lanzado KB5077796 para Windows 10 y actualizaciones equivalentes para distintas ediciones de Windows Server, incluidas las compilaciones con soporte extendido ESU. En todos los casos, el objetivo es el mismo: recuperar la funcionalidad del acceso remoto y garantizar que los dispositivos puedan apagarse sin comportamientos erráticos.
Un detalle importante para los administradores de sistemas en España y Europa es que estas actualizaciones de emergencia no aparecen todavía por Windows Update de forma automática. Microsoft ha indicado que, por ahora, deben descargarse e instalarse manualmente desde el Catálogo de Microsoft Update, seleccionando el archivo .msi o el paquete independiente adecuado para cada versión de Windows desplegada en la organización.
Impacto en empresas, teletrabajo y usuarios domésticos europeos
Los problemas introducidos por el Patch Tuesday no se quedan en simples molestias técnicas: tienen un impacto directo en el día a día de usuarios y empresas que dependen del teletrabajo. En muchas organizaciones, los equipos de TI confían en el ciclo de actualizaciones mensuales de Microsoft para mantener la seguridad de los equipos, por lo que este tipo de fallos suponen un dilema: actualizar y arriesgarse a cortes de servicio, o retrasar los parches y exponer los sistemas a posibles vulnerabilidades.
En el contexto europeo, donde el trabajo remoto y los entornos híbridos se han consolidado tras los últimos años, un error que impide iniciar sesión en Escritorio Remoto puede traducirse en horas de inactividad laboral. Trabajadores que intentan conectarse desde casa, pequeñas empresas que gestionan servidores de manera remota o proveedores de servicios que administran infraestructuras de clientes se han topado con bloqueos en la autenticación justo después de una actualización pensada para reforzar la seguridad.
A nivel doméstico, el fallo de apagado ha resultado especialmente llamativo. Usuarios en España han reportado que, tras el parche, el botón de «Apagar» parece quedar inservible: el equipo se apaga aparentemente, pero a los pocos segundos vuelve a encenderse como si nada. En los casos más extremos, ni siquiera mantener pulsado el botón físico garantizaba un apagado limpio, lo que ha obligado a más de uno a mantener el ordenador encendido o recurrir a soluciones poco elegantes.
Para quienes utilizan sus PCs para jugar, estudiar o simplemente navegar, la situación genera desconfianza hacia las actualizaciones automáticas. Muchos usuarios acaban desactivando temporalmente los parches o retrasando su instalación, algo comprensible a corto plazo pero peligroso a medio y largo plazo, dado que deja al sistema expuesto a fallos de seguridad sin corregir.
En este escenario, la recomendación general pasa por instalar las actualizaciones de emergencia descargadas desde el Catálogo de Microsoft tan pronto como sea posible, especialmente en entornos donde el acceso remoto es clave. Eso sí, conviene hacerlo de forma controlada, probando primero en un grupo reducido de equipos antes de extenderlo al resto de la flota, tal y como suelen hacer los departamentos de TI en grandes organizaciones europeas.
Outlook clásico, pantallas negras y otros fallos que siguen sin solución
Aunque los parches fuera de banda han mitigado los errores más graves relacionados con el apagado y el Escritorio Remoto, no todos los problemas detectados tras la actualización de enero tienen solución a día de hoy. Microsoft ha reconocido únicamente algunos fallos, mientras que otros siguen sin comunicación oficial clara, pese a los numerosos reportes en foros y comunidades técnicas.
Uno de los errores confirmados afecta al Outlook clásico cuando se utilizan cuentas POP. Tras la instalación de los últimos parches, el cliente de correo puede quedarse bloqueado: no se abre la ventana principal, pero el proceso Outlook.exe continúa ejecutándose en segundo plano. Esto impide relanzar la aplicación con normalidad, forzando al usuario a cerrar el proceso desde el Administrador de tareas para volver a intentarlo.
Este comportamiento es especialmente delicado para quienes utilizan Outlook como herramienta de trabajo principal, ya que un cierre forzado mal ejecutado puede, en casos extremos, comprometer el archivo de datos del correo. Por ahora, la única recomendación práctica pasa por finalizar el proceso con cuidado y evitar hacerlo mientras se están moviendo o sincronizando grandes cantidades de mensajes.
Además del problema con Outlook, se han documentado varios fallos visuales y de interfaz que, aunque no bloquean el uso del equipo, sí afectan a la experiencia diaria. Entre ellos, usuarios de Windows 11 23H2 y otras versiones han señalado la aparición de pantallas negras justo después de iniciar sesión, que pueden durar desde unos segundos hasta varios minutos antes de mostrar el escritorio.
También se han reportado casos en los que el fondo de escritorio personalizado desaparece y es sustituido por un simple fondo negro, ignorando las preferencias del usuario. A esto se suma un comportamiento extraño del archivo desktop.ini en el Explorador de archivos, que provoca que algunas carpetas personalizadas no se comporten como deberían. Estos errores siguen sin recibir un parche específico ni una fecha oficial de corrección, lo que deja a los usuarios a la espera de futuras actualizaciones.
Instalación manual desde el Catálogo de Microsoft Update y buenas prácticas
Como ocurre con otras actualizaciones fuera de banda, las correcciones lanzadas por Microsoft en enero no se están distribuyendo de inmediato mediante los canales estándar de Windows Update. La compañía ha decidido ofrecerlas inicialmente a través del Catálogo de Microsoft Update, un repositorio web donde los administradores pueden buscar cada parche por su número de KB y descargar el archivo correspondiente.
Este enfoque ofrece más control a las empresas, que pueden decidir en qué momento y en qué equipos aplicar las correcciones, pero también complica el proceso para los usuarios menos avanzados. En lugar de recibir el parche de forma automática, es necesario identificar la versión exacta de Windows instalada (por ejemplo, Windows 11 23H2, 24H2, 25H2 o Windows 10 22H2 ESU), localizar la actualización adecuada y ejecutarla manualmente.
Para organizaciones con presencia en varios países europeos, este tipo de despliegues manuales implica coordinarse con los equipos locales de TI, planificar ventanas de mantenimiento y comprobar que las correcciones no generan conflictos con otras aplicaciones críticas. No es raro que algunas empresas opten por retrasar la aplicación de estos parches de emergencia hasta haber realizado pruebas internas suficientes.
En el caso de usuarios individuales, la recomendación de los expertos pasa por descargar las actualizaciones solo desde las fuentes oficiales de Microsoft y evitar paquetes de terceros que prometan solucionar los mismos problemas. Además, conviene crear un punto de restauración del sistema antes de instalar manualmente cualquier parche, de modo que siempre exista la posibilidad de volver atrás si algo sale mal.
Por su parte, Microsoft recuerda que estas actualizaciones fuera de banda son acumulativas: incluyen las correcciones más recientes junto con las anteriores, de manera que basta con instalar el último paquete disponible para situar el sistema al día. No obstante, el ritmo cada vez más rápido de parches y contraparcheos alimenta la percepción de que el modelo actual de mantenimiento prioriza la rapidez frente a un control de calidad exhaustivo.
La cadena de errores surgidos tras la actualización de enero de 2026 refuerza la sensación de que Windows 11 avanza a golpe de parche, corrigiendo sobre la marcha fallos en funciones tan básicas como el apagado, el acceso remoto o la interfaz gráfica. Para los usuarios en España y en el resto de Europa, la recomendación pasa por mantenerse informados, aplicar las actualizaciones de emergencia adecuadas a su versión de Windows y, al mismo tiempo, asumir que las próximas rondas de parches deberán instalarse con algo más de cautela de la habitual.