- Incorpora el revolucionario procesador Intel Arc G3 Extreme con arquitectura Xe para juegos AAA.
- Pantalla de 8 pulgadas con tasa de refresco variable entre 48 y 120 Hz para una fluidez total.
- Batería de alta capacidad con 80 Wh que permite sesiones de juego prolongadas sin cargador.
- Diseño ergonómico renovado que incluye joysticks y gatillos con tecnología de efecto Hall.

El mercado de las consolas portátiles no para de moverse y, tras meses de rumores, por fin tenemos entre nosotros una de las máquinas que promete poner patas arriba el sector. Con la llegada de los nuevos chips de Intel, los fabricantes están sacando pecho y MSI ha sido de las primeras en golpear la mesa con una propuesta que no solo busca potencia bruta, sino también corregir los pequeños fallos de su primera incursión en este mundillo tan competitivo.
Hablamos de un dispositivo que llega con la intención de ser el compañero ideal para los que quieren jugar a títulos exigentes en cualquier parte, ya sea en el sofá de casa o en un viaje largo. La nueva apuesta de la marca taiwanesa se presenta como una evolución natural que sube el listón en autonomía y calidad visual, aspectos que suelen ser los puntos débiles de este tipo de ordenadores de bolsillo con Windows.
Rendimiento de nueva generación con sello Intel
Lo que de verdad hace especial a esta máquina es que se convierte en la primera consola del mundo en montar el procesador Intel Arc G3 Extreme. Este chip no es uno cualquiera, ya que ha sido diseñado específicamente para rendir al máximo en formatos compactos, aprovechando la tecnología de los procesadores Arc G3, el XeSS 3 y la generación de fotogramas para que los juegos más pesados se muevan como la seda sin que el dispositivo se convierta en una estufa.
Si comparamos los datos con lo que había hasta ahora, los resultados son bastante sorprendentes. Las pruebas independientes han demostrado que este hardware es capaz de superar a su competencia directa, como el procesador Ryzen Z2 Extreme, ofreciendo una ventaja de rendimiento de hasta un 50% cuando se configura a máxima potencia. Esto significa que podremos jugar a resoluciones más altas o con ajustes gráficos más ambiciosos sin que la experiencia se resienta lo más mínimo.
Una pantalla que marca la diferencia y batería de sobra
Otro de los grandes atractivos de este modelo es su panel de 8 pulgadas. No solo es un tamaño ideal para no forzar la vista, sino que viene equipable con tecnología VRR, lo que permite que la tasa de refresco oscile entre los 48 y los 120 Hz de forma automática. Gracias a esto, se eliminan los tirones visuales tan molestos, logrando una sensación de suavidad que se nota desde el primer minuto de partida.
Pero de nada sirve tener mucha potencia si el aparato se apaga a los diez minutos. En este sentido, se ha integrado una batería de 80 Wh que, junto a la eficiencia del nuevo chip de Intel, hace un trabajo fenomenal. Por ejemplo, en juegos tan exigentes como Cyberpunk 2077, la consola puede aguantar casi dos horas en modo de alto rendimiento y superar las tres horas si ajustamos el consumo a 15 W, algo que hasta hace poco parecía imposible en estos dispositivos.
Diseño premium y llegada al mercado español
MSI no solo ha tocado las tripas de la consola, sino que también ha rediseñado el exterior para que sea más cómoda en mano. Se han incluido nuevos joysticks y gatillos con efecto Hall, que evitan el desgaste por rozamiento, y se ha optado por un acabado Void Purple muy llamativo. Además, la experiencia de usuario mejora con un panel de ajustes rápidos rediseñado y un modo Xbox que permite retomar las partidas de forma casi instantánea.
En cuanto a lo que nos toca el bolsillo, la consola llegará a España con distintas opciones. El modelo base se moverá en torno a los 1.299 euros, aunque existirá una edición especial con un kit de accesorios que elevará el precio hasta los 1.599 euros. Las primeras unidades empezarán a verse en las estanterías y en la tienda oficial durante la primera quincena de julio, convirtiéndose en una opción muy a tener en cuenta para los que buscan lo más potente del mercado actual.
Esta propuesta supone un paso de gigante para el ecosistema de juego portátil al demostrar que Intel puede competir cara a cara en eficiencia energética y potencia gráfica. Con una pantalla de gran calidad, una autonomía que por fin convence y un diseño refinado que corrige errores del pasado, la Claw 8 AI+ se posiciona como el referente a batir para quienes no quieren renunciar a nada mientras disfrutan de sus títulos favoritos en cualquier lugar.

