- La NASA permitirá que los astronautas lleven móviles personales desde Crew-12 y Artemis II
- El cambio obliga a acelerar la certificación de hardware moderno para uso espacial
- Veteranos como Clayton Anderson celebran el giro tras años de fuertes restricciones
- Crew-12 volará a la EEI y Artemis II rodeará la Luna, con gran protagonismo para los smartphones

Por primera vez, los astronautas de la NASA podrán llevar sus propios teléfonos móviles al espacio en misiones oficiales. El cambio de criterio se estrenará en dos hitos del programa espacial estadounidense: la misión Crew-12 hacia la Estación Espacial Internacional (EEI) y Artemis II, el vuelo tripulado que rodeará la Luna tras más de medio siglo sin presencia humana en su órbita.
La medida supone romper con décadas de normas muy rígidas sobre dispositivos electrónicos personales a bordo de naves y estaciones espaciales. Hasta ahora, todo lo que volaba estaba sometido a procesos de certificación larguísimos, lo que obligaba a usar cámaras y equipos con varios años a sus espaldas mientras en la Tierra la tecnología avanzaba a toda velocidad.
Un cambio histórico: de no dejar subir un iPod a autorizar smartphones
La nueva política permitirá que los tripulantes viajen con smartphones de última generación, tanto en Crew-12 como en Artemis II. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, explicó que la idea es dar a las tripulaciones herramientas más cercanas a su día a día para registrar su experiencia y compartirla con el público.
Según Isaacman, los astronautas podrán capturar momentos personales para sus familias y generar imágenes y vídeos más espontáneos desde la órbita terrestre y desde el entorno lunar. Hasta ahora, la difusión dependía casi por completo de cámaras profesionales certificadas y de un flujo de trabajo mucho más encorsetado.
Este giro ha tenido una notable repercusión entre quienes volaron en épocas de mayor restricción. El veterano astronauta Clayton Anderson recordó que a él no le dejaron llevar su iPod cuando viajó en el transbordador espacial y trabajó en la Estación Espacial Internacional porque el reproductor “no estaba certificado” para volar allí.
Anderson también rememoró que tuvo que renunciar a su traje de vuelo azul estadounidense para usar una versión rusa, igualmente por cuestiones de certificación. En la red social X, el astronauta ironizó con un “¡cuánto hemos avanzado!”, a lo que Isaacman respondió con una sola palabra: «progreso», subrayando el cambio de mentalidad dentro de la agencia.
La anécdota encaja con otros episodios de hardware de consumo extremadamente limitado en el espacio. Los primeros iPod que llegaron a órbita a finales de la década de 2000 lo hicieron con baterías sustituidas por paquetes de pilas AA y, aun así, solo estaban autorizados para permanecer dentro de los transbordadores, no para entrar en la EEI.

Por qué la NASA se fía ahora de los móviles: certificaciones y seguridad
Detrás de esta decisión hay un cambio profundo en la manera de certificar tecnología comercial para uso espacial. Isaacman ha insistido en que la NASA se ha visto obligada a revisar procedimientos “establecidos desde hace mucho tiempo” para poder validar hardware moderno en plazos mucho más cortos de lo que era habitual.
El motivo de tanta cautela no es caprichoso: cualquier dispositivo que vuele debe demostrar que sus baterías no suponen riesgo de incendio, que no emite radiación electromagnética peligrosa para los sistemas de a bordo, y también prevenir virus en los teléfonos móviles, y que tolera vibraciones, vacío, radiación y temperaturas extremas. Todo eso se comprueba en campañas de ensayo muy exigentes.
Hasta ahora, ese enfoque ultra conservador hacía que las misiones se apoyaran sobre todo en cámaras réflex digitales y equipos de acción como GoPro con varios años de servicio, porque eran modelos ya muy probados. En Artemis II, por ejemplo, el plan original contemplaba usar réflex Nikon de 2016 y cámaras de acción con más de una década.
Con la entrada en escena de los móviles personales, la NASA pretende acortar el tiempo que transcurre entre la aparición de una tecnología y su uso real en vuelo. Isaacman ha definido esta aceleración como “un pequeño paso en la dirección correcta”, útil tanto para la comunicación pública como para la investigación en órbita y en la superficie lunar.
En paralelo, el administrador ha pedido a sus equipos que revisen de forma crítica si todos los requisitos históricos siguen teniendo sentido, algo que conecta con quejas de contratistas y socios que llevan años denunciando normas que, en su opinión, frenan la innovación y encarecen los proyectos.
Más frescura en las comunicaciones desde el espacio
El uso de smartphones no solo cambia el tipo de hardware, sino también la manera de contar las misiones. Los teléfonos facilitan grabar vídeo en primera persona, selfies en gravedad cero, escenas cotidianas o experimentos en tiempo real, sin depender tanto de equipos más pesados y configuraciones más complejas, y facilitarán transferir datos entre móviles.
En la práctica, esto puede traducirse en contenidos más cercanos y espontáneos para redes sociales y plataformas de vídeo. Isaacman, muy activo en X durante sus propias experiencias en misiones privadas, quiere que la agencia aproveche mejor el potencial de estas herramientas para divulgar ciencia y mantener el interés del público.
La NASA ya había experimentado con esta idea en el pasado, aunque de forma limitada. En 2011 volaron dos iPhone 4 como parte de un proyecto científico dentro de la EEI, con las funciones de teléfono desactivadas y utilizando una aplicación específica para realizar experimentos con sus sensores. Aquello fue un ensayo puntual; ahora, la novedad es que el uso de smartphones entra en el día a día operativo de misiones oficiales.
En el ámbito de las misiones privadas, el terreno estaba algo más avanzado. Vuelos como los de Polaris Dawn o las misiones de Axiom Space ya habían permitido llevar móviles a bordo de las cápsulas Dragon. Sin embargo, esos dispositivos seguían teniendo restricciones de acceso y uso dentro de la Estación Espacial Internacional, lo que subrayaba la distancia entre el sector privado y la política de la NASA.
Con el cambio aprobado por la agencia, esa brecha entre prácticas privadas y misiones institucionales empieza a reducirse, en un contexto en el que colaboración público-privada y uso de tecnología comercial son cada vez más habituales.
Móviles en Crew-12: quién viaja y qué va a hacer la misión
La primera misión en beneficiarse de esta nueva política será Crew-12, un vuelo tripulado hacia la Estación Espacial Internacional. El lanzamiento está previsto no antes del miércoles 11 de febrero, a las 12:00 horas (hora española), desde el Complejo de Lanzamiento Espacial 40 de Cabo Cañaveral, en Florida.
La tripulación combina perfiles de varias agencias: el cosmonauta ruso Andrei Fedyaev representará a Roscosmos, mientras que Jack Hathaway y Jessica Meir volarán por parte de la NASA. Completa el grupo la astronauta francesa Sophie Adenot, de la Agencia Espacial Europea (ESA), lo que otorga un peso especial a Europa en esta misión.
Los cuatro viajarán en una cápsula SpaceX Dragon impulsada por un cohete Falcon 9, un sistema ya consolidado en los vuelos tripulados comerciales hacia la EEI. Una vez en órbita, Crew-12 se integrará en las expediciones 74 y 75 de la Estación, con una estancia estimada de alrededor de nueve meses.
Durante ese tiempo, la tripulación llevará a cabo programas científicos y técnicos en microgravedad, además de tareas de mantenimiento y apoyo a futuras misiones. La presencia de móviles personales añadirá una capa adicional a su día a día, facilitando la documentación visual de experimentos, maniobras y escenas más humanas de convivencia en un entorno extremo.
Al público europeo le resultará especialmente cercano el papel de Adenot, que podrá utilizar su propio dispositivo para compartir con más naturalidad experiencias de una astronauta de la ESA a bordo de la EEI, y gestionar su privacidad, por ejemplo borrando los datos móviles, algo que encaja con la estrategia de acercar la exploración espacial a la ciudadanía del continente.

Artemis II: camino a la Luna con móviles en el bolsillo
Algo más tarde llegará el turno de Artemis II, la primera misión tripulada que rodeará la Luna en más de 50 años. La NASA ha fijado sus oportunidades de lanzamiento entre el 7 y el 11 de marzo de 2026, después de haber decidido posponer la misión por problemas técnicos detectados durante las pruebas del cohete.
En uno de los ensayos generales, la cuenta atrás tuvo que detenerse a falta de cinco minutos por fugas recurrentes de combustible durante el llenado de los tanques del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), el gran lanzador que sustenta el programa Artemis. Esos incidentes llevaron a la agencia a retrasar el calendario para introducir ajustes y reforzar la seguridad.
Artemis II será un vuelo de varios días alrededor de la Luna, sin alunizaje, pero con un fuerte componente simbólico y técnico. Servirá para comprobar a fondo los sistemas de la cápsula Orion y del propio SLS con una tripulación a bordo, antes de dar el paso a misiones posteriores en las que se pretende volver a pisar la superficie lunar.
En este contexto, la posibilidad de que los cuatro astronautas de Artemis II cuenten con sus móviles personales abre la puerta a un nivel de documentación sin precedentes de un viaje alrededor de la Luna. Autorretratos con nuestro satélite de fondo, vídeos desde las ventanillas o escenas cotidianas dentro de la nave podrán convivir con las imágenes captadas por las cámaras oficiales de la misión.
Para la audiencia de Europa y España, la misión Artemis II también se sigue muy de cerca al formar parte de un programa en el que la ESA colabora con la NASA suministrando el módulo de servicio europeo de la nave Orion, un componente clave que aporta propulsión, energía y soporte a la cápsula tripulada.
Una señal de modernización en plena nueva carrera espacial
La idea de dejar que los astronautas lleven móviles consigo puede parecer menor comparada con grandes hitos tecnológicos, pero refleja una transformación más amplia en la cultura de la NASA. La agencia intenta adaptarse a un escenario en el que empresas privadas, nuevas potencias espaciales y socios internacionales empujan hacia procesos más ágiles y hacia un uso más intensivo de la tecnología comercial.
Además de mejorar el material audiovisual, el uso de smartphones en misiones reales puede abrir oportunidades para aplicaciones especializadas en apoyo a la tripulación, desde la gestión de tareas y experimentos hasta herramientas de bienestar psicológico o comunicación con familias, así como 1Password en dispositivos móviles.
En el terreno europeo, la participación de astronautas de la ESA en Crew-12 y la aportación tecnológica al programa Artemis sitúan a Europa en una posición relevante dentro de esta nueva etapa de exploración en la que la frontera entre tecnología espacial y tecnología de consumo se hace un poco más difusa.
La combinación de misiones clave como Crew-12 y Artemis II, la incorporación de móviles personales y la revisión de viejos protocolos deja entrever una NASA algo más flexible y cercana, sin renunciar a la seguridad, pero dispuesta a acortar distancias entre la vida en órbita y la vida en la Tierra.
