- Bruselas da un año a Google para que los asistentes de IA de la competencia puedan activarse por voz en Android.
- La compañía deberá compartir datos anonimizados de su buscador con motores rivales antes de enero de 2027.
- Google critica la decisión alegando riesgos para la seguridad y privacidad de los usuarios europeos.
- Las medidas buscan fomentar la competencia y ofrecer más opciones a los consumidores de la UE.
La Comisión Europea ha dado un paso decisivo en su pulso con los gigantes tecnológicos. El pasado jueves anunció dos medidas vinculantes contra Google en el marco de la Ley de Mercados Digitales (DMA). La primera obliga a la compañía a abrir las funciones clave de su sistema operativo Android a los asistentes de inteligencia artificial de la competencia. La segunda le exige compartir los datos de su motor de búsqueda con otros buscadores y chatbots de IA. Ambas decisiones pretenden acabar con lo que Bruselas considera una posición de dominio injusta.
La vicepresidenta de la Comisión responsable de Competencia, Teresa Ribera, justificó la medida asegurando que «la sociedad está atravesando una profunda transformación digital» y que es necesario garantizar que los ciudadanos tengan opciones reales. Según datos del Ejecutivo comunitario, alrededor del 60% de los usuarios de móviles en la Unión Europea utilizan Android, y hasta ahora los asistentes de IA rivales tenían un acceso muy limitado a las funcionalidades del sistema, lo que los colocaba en clara desventaja frente a Gemini, el asistente de Google.
Android se abre a los asistentes de IA de terceros

La primera de las decisiones obliga a Google a garantizar que los asistentes de inteligencia artificial de la competencia puedan activarse con la misma facilidad que Gemini. Esto incluye el uso de comandos de voz personalizados, similares al «Hey Google», y la posibilidad de ejecutar acciones dentro de otras aplicaciones, como pedir un taxi, hacer una reserva o consultar información reciente. La Comisión ha identificado once funciones clave del sistema operativo que deberán estar abiertas a terceros en igualdad de condiciones.
El plazo para implementar estos cambios es de doce meses, por lo que los usuarios de Android podrán elegir su asistente de IA preferido a partir de julio de 2027. No obstante, Bruselas ha establecido salvaguardas para proteger la privacidad y la seguridad. Google podrá imponer requisitos de elegibilidad para cinco funciones especialmente sensibles, como la automatización de pantalla o el acceso centralizado a datos, y tendrá la capacidad de suspender el acceso si detecta un perjuicio grave para el usuario.
Compartir datos de búsqueda: otra obligación clave

La segunda medida afecta al corazón del negocio de Google: su buscador. La Comisión exige que Google comparta los datos anonimizados de las búsquedas con motores rivales, incluidos aquellos que integran funciones de inteligencia artificial, como chatbots. El objetivo es que estos competidores puedan optimizar sus servicios y ofrecer alternativas reales a Google Search. El intercambio deberá comenzar antes de enero de 2027.
Para garantizar la privacidad, Bruselas ha diseñado un proceso de anonimización en varias capas que elimina identificadores directos y agrupa a los usuarios en conjuntos de al menos mil personas. Google podrá cobrar por estos datos, pero solo podrá repercutir los costes incrementales más un margen de rentabilidad razonable, sin superar el margen operativo de su propio negocio de búsqueda. Además, la compañía podrá negarse a compartir información con un tercero si ello supone un riesgo grave para la ciberseguridad o la protección de datos.
La respuesta de Google y las salvaguardas de Bruselas

Google no ha tardado en reaccionar. Kent Walker, presidente de Asuntos Globales de la compañía, calificó las decisiones de «un riesgo para la seguridad y la privacidad de millones de europeos». En su opinión, abrir funciones sensibles de Android a aplicaciones externas sin las garantías adecuadas puede comprometer la integridad de los dispositivos. La empresa también ha advertido sobre la exposición de datos privados a «empresas desconocidas».
Sin embargo, la Comisión Europea defiende que las medidas incluyen «salvaguardas robustas» para proteger a los usuarios. Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva encargada de Soberanía Tecnológica, afirmó que esperan que surjan alternativas tanto a Google Search como a Gemini, y que los consumidores europeos disfruten de una mayor variedad de servicios. La decisión llega además después de que el Tribunal de Justicia de la UE confirmara una multa histórica de más de 4.000 millones de euros contra Google por abuso de posición dominante con Android.
Con estas medidas, Bruselas pretende reequilibrar la competencia en el mercado digital. Aunque los cambios no serán inmediatos, a partir de 2027 los usuarios de Android podrán elegir su asistente de IA favorito con la misma naturalidad que hoy usan Gemini, y los buscadores alternativos empezarán a mejorar su calidad gracias al acceso a datos hasta ahora reservados. El pulso entre apertura y control, no obstante, está lejos de terminar: es probable que Google recurra la decisión ante los tribunales.