Kingdom Come: Deliverance estrena versión nativa en PS5 y Xbox Series X/S

Última actualización: febrero 14, 2026
  • Warhorse lanza versión nativa de Kingdom Come: Deliverance en PS5 y Xbox Series X/S con 4K y hasta 60 FPS
  • Actualización gratuita para quienes ya tenían el juego en PS4 o Xbox One y disponible también en Game Pass
  • Mejoras técnicas: texturas 4K, iluminación revisada, nuevos idiomas y cuenta Deep Silver, pero jugabilidad intacta
  • Nuevas ediciones Estándar, Royal y paquetes conjuntos con la secuela, con especial impacto en Europa

Kingdom Come Deliverance nueva generacion

Ocho años después de su lanzamiento original, Kingdom Come: Deliverance vuelve a primera línea gracias a su llegada como aplicación nativa a PlayStation 5 y Xbox Series X/S. El RPG medieval de Warhorse Studios, que hasta ahora funcionaba en estas consolas mediante retrocompatibilidad, recibe por fin una edición pensada específicamente para la generación actual, con un claro énfasis en el apartado técnico.

Esta nueva versión no reescribe el juego ni cambia su personalidad, pero ajusta por fin el rendimiento y la calidad visual a lo que se espera hoy en consolas como PS5 y Xbox Series X/S. Sin tocar la base jugable, Warhorse busca saldar una deuda con quienes en su día sufrieron bajones de rendimiento y texturas perezosas en PS4 y Xbox One, y al mismo tiempo ofrecer una puerta de entrada más amable para quienes llegaron a la saga con la secuela.

Una versión nativa que no es remake ni remaster

Warhorse Studios ha sido clara desde el principio: la edición para PS5 y Xbox Series X/S no debe entenderse como un remake ni una remasterización clásica. Se trata de una versión nativa mejorada, centrada en trasladar a consola un nivel de detalle equiparable a la configuración Ultra de la edición de PC, aprovechando la potencia extra del hardware actual sin rehacer el juego desde cero.

Hasta ahora, las nuevas consolas de Sony y Microsoft tiraban de las versiones de PS4 y Xbox One mediante retrocompatibilidad, con resoluciones limitadas (1080p en PS5 y 1440p heredados de One X en Series X/S) y un rendimiento irregular. La nueva aplicación nativa sube el listón y permite disfrutar del juego con parámetros más acordes a 2025, aunque sin dejar de lado que hablamos de un título de 2018.

En las dos consolas, el estudio apunta a una salida de imagen de hasta 4K y un objetivo de 60 fotogramas por segundo. Para conseguirlo, Warhorse utiliza la tecnología de escalado y antialiasing AMD FSR, sin especificar la versión concreta empleada. En la práctica, el resultado es una imagen más limpia y definida que en la pasada generación, donde la nitidez y la distancia de dibujado eran dos de los puntos débiles.

Pese a las promesas de 4K y 60 FPS, las pruebas en consolas muestran que la tasa de imágenes por segundo se mueve habitualmente entre los 45 y 60 FPS, con caídas puntuales en escenarios muy cargados, como las batallas numerosas o los momentos iniciales en Skalice. Aun así, la diferencia respecto a los desplomes a poco más de 20 FPS que sufrían muchos jugadores en PS4 y Xbox One es evidente.

En esta actualización no se ha incluido soporte para 120 Hz ni HDR nativo, y sigue sin haber modo foto. Warhorse ha preferido concentrarse en asegurar una buena base técnica general y en integrar elementos ya presentes en PC, como la iluminación volumétrica de la versión estándar en un ajuste medio, en lugar de introducir tecnologías más avanzadas exclusivamente para consolas.

Mejoras técnicas: 4K, texturas mejoradas e iluminación revisada

El principal reclamo de la versión nativa está en su salto visual. Entre las novedades más visibles se encuentra un nuevo paquete de texturas en alta resolución, seleccionable desde el menú de opciones. Activándolo, se aprecia un aumento clara en el detalle de materiales como el cuero de las sillas de montar, las rocas, la madera, los tejidos y multitud de objetos del entorno.

Este extra de definición se deja notar especialmente en los rostros y modelados de los personajes. Sin llegar al nivel de la secuela en captura facial o animaciones, las caras muestran ahora más matices en la piel, el vello y la ropa, lo que ayuda a que el conjunto luzca menos plano. La sincronía labial continúa siendo uno de los puntos en los que se nota más el paso del tiempo, pero el acabado general gana enteros.

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La iluminación también se ha beneficiado del salto de generación. Aunque Warhorse no ha anunciado una revolución en este apartado, los interiores presentan una luz más creíble y difusa, con haces que atraviesan ventanas y rendijas de forma más convincente que en las versiones de PS4 y Xbox One. No hay un sistema tan dinámico y avanzado como el de Kingdom Come: Deliverance II, pero la atmósfera se acerca más a la que ofrece el PC con ajustes altos.

En exteriores, la combinación de mayor resolución, mejor antialiasing mediante FSR y texturas más cuidadas hace que la Bohemia del siglo XV se vea más nítida y coherente. La distancia de dibujado no cambia radicalmente sobre el papel, pero se beneficia del aumento de calidad global, permitiendo apreciar con mayor claridad edificaciones y paisajes lejanos sin tanto “aparecer” repentino de objetos.

Otra de las mejoras importantes está en la estabilidad general del juego. Warhorse asegura haber corregido buena parte de los fallos más molestos que afectaban a misiones y scripts en su estreno original, y las impresiones en PS5 y Xbox Series X/S hablan de una experiencia mucho más pulida, sin bugs graves que obliguen a repetir tramos enteros o cargar partidas viejas con tanta frecuencia como antes.

Junto a todo esto, la actualización incorpora en PC nuevos ajustes Ultra para quienes quieran seguir apurando la configuración gráfica, e integra en consolas y ordenador el sistema de Deep Silver Account, que centraliza ciertos aspectos de progresión y comunidad dentro del ecosistema de la editora.

Actualización gratuita, Game Pass y nuevas ediciones Royal

Más allá de lo técnico, uno de los movimientos que mejor ha sido recibido por la comunidad es la política de precios. Warhorse Studios y Deep Silver han confirmado que la versión nativa para PS5 y Xbox Series X/S es gratuita para todos aquellos que tengan el juego en PlayStation 4 o Xbox One. Es decir, basta con tener la licencia original para descargar la nueva aplicación sin coste adicional.

Esta decisión afecta directamente a los jugadores europeos y españoles que compraron el juego en su día, ya sea en disco o en digital. El salto generacional no exige pasar de nuevo por caja, algo que en los últimos años no siempre ha sido la norma en el mercado, y los nuevos y viejos jugadores pueden consultar recursos y guías para mejorar su experiencia.

Además, la edición nativa se integra también en el catálogo de Game Pass, de modo que quienes juegan en Xbox o PC mediante suscripción tienen acceso a la versión de nueva generación sin pagar nada distinto a su cuota mensual. En muchos casos, es posible trasladar las partidas desde la generación anterior, lo que facilita retomar aventuras pendientes con mejores condiciones técnicas.

Para los nuevos usuarios, Warhorse ha puesto a la venta dos ediciones distintas del juego en consolas actuales. La Edición Estándar ofrece el juego base por 29,99 €, mientras que la Royal Edition, por 39,99 €, incluye todos los contenidos descargables lanzados: Treasures of the Past, From the Ashes, The Amorous Adventures of Bold Sir Hans Capon, Band of Bastards y A Woman’s Lot. Es la opción más completa para quien quiera tenerlo todo desde el primer día.

De forma paralela, editor y estudio han lanzado paquetes como Kingdom Come: Deliverance Saga, que agrupa la Royal Edition del primer juego y la de su secuela, con todos los DLC, por un precio conjunto que ronda los 99,99 €. Este tipo de recopilatorios están pensados especialmente para quienes, tras el éxito de Kingdom Come: Deliverance II en Europa, desean jugar la historia de Henry al completo sin ir comprando entregas por separado.

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El estreno de la versión nativa llega acompañado de otro dato relevante: la secuela ha superado ya los cinco millones de copias vendidas en su primer año, consolidando la saga como uno de los referentes recientes del RPG occidental. En este contexto de celebración, Warhorse y Deep Silver han preparado también directos especiales, materiales con estadísticas personalizadas para los jugadores de la segunda parte y promociones puntuales en las distintas ediciones digitales.

Idiomas y localización: más opciones, pero sin doblaje al español

La actualización para PS5, Xbox Series X/S y PC no sólo trae cambios visuales, sino que amplía el abanico de idiomas. Entre las novedades se incluyen nuevas pistas de voz en checo y japonés, así como textos y menús en turco, portugués de Brasil y ucraniano. Con ello, Warhorse sigue reforzando su presencia en mercados europeos y asiáticos donde el juego ha ido ganando terreno con los años.

El doblaje al checo, en concreto, aporta un extra de autenticidad a la ambientación. La Bohemia medieval en la que se sitúa la historia se siente más coherente cuando los personajes hablan en el idioma asociado al contexto histórico, algo que puede resultar especialmente atractivo para jugadores europeos interesados en una experiencia lo más cercana posible a la realidad de la época.

Sin embargo, para el público hispanohablante persiste una asignatura pendiente: Kingdom Come: Deliverance sigue sin doblaje al castellano, a diferencia de lo que ocurre con su secuela, que sí llegó con voces en español de España bien valoradas por prensa y usuarios. El primer juego mantiene los textos al español, pero las voces continúan siendo en inglés u otros idiomas disponibles.

En Latinoamérica la situación es similar, ya que no existe un doblaje específico para el español latino. Esto hace que, pese al esfuerzo por ampliar la localización a nuevos idiomas, el grueso de la comunidad hispana deba seguir recurriendo a los subtítulos para seguir una historia muy cargada de diálogos, escenas de conversación y cinemáticas.

Aun así, la inclusión de más opciones de idioma, tanto en audio como en textos, refuerza la accesibilidad del juego en distintos territorios. Para quienes dominan varios idiomas europeos, poder escoger entre distintas combinaciones de voces y subtítulos abre la puerta a experimentar la aventura de Henry desde matices culturales y lingüísticos distintos.

El mismo RPG medieval realista: jugabilidad intacta

En lo que respecta a la jugabilidad, Warhorse ha optado por una postura conservadora. La versión nativa para PS5 y Xbox Series X/S no introduce cambios en sistemas, misiones ni contenido. Es, en esencia, el mismo Kingdom Come: Deliverance de 2018, con sus virtudes y sus aristas tal y como las conocimos en su día.

Seguimos encarnando a Henry, hijo de un herrero de la aldea de Skalice, cuya vida se desmorona tras un ataque que arrasa su hogar en la Bohemia de 1403, dentro del Sacro Imperio Romano Germánico. A partir de esa catástrofe se construye una historia centrada en la venganza, la lealtad y la supervivencia, con un enfoque abiertamente realista y sin elementos fantásticos.

El juego mantiene su apuesta por un RPG sin magia ni criaturas sobrenaturales, donde todo gira alrededor del contexto histórico, la recreación de la vida cotidiana y los conflictos políticos y militares de la época. Comer, dormir, cuidar la higiene, gestionar heridas y ropa o respetar la propiedad ajena forman parte del día a día del personaje, con consecuencias claras si se pasan por alto, incluso episodios como la pestilencia.

Las decisiones que se toman en misiones y diálogos continúan teniendo peso en la reputación de Henry y en la forma en que los NPC reaccionan ante él. El protagonista empieza siendo un campesino sin habilidades especiales: no sabe leer, carece de experiencia en combate y apenas tiene recursos. Todo se aprende poco a poco, desde el manejo de la espada hasta la diplomacia o el sigilo, en un proceso de progresión que sigue siendo una de las señas de identidad del juego.

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El sistema de combate, en primera persona, se mantiene fiel a su diseño original. Se basa en direcciones de ataque y defensa, gestión de la resistencia y control del posicionamiento, alejándose de los hack and slash más espectaculares y accesibles. Puede resultar tosco al principio, sobre todo si se viene de la secuela, donde muchos sistemas fueron refinados, pero cuando se interiorizan sus reglas, los duelos ganan tensión y satisfacen al jugador que acepta su curva de aprendizaje, y existen guías para mejorar en tiro con arco.

Esta nueva edición nativa no incorpora las mejoras de diseño vistas en Kingdom Come: Deliverance II, ni ajusta la dificultad o reequilibra habilidades y armas. Warhorse ha preferido preservar intacta la experiencia jugable, centrando el esfuerzo en estabilizar la parte técnica y dejar que el contenido se mantenga tal y como lo recuerda quien lo jugó en 2018.

Dificultad, duración y contenido extra con la Royal Edition

Una de las características que permanece inalterada es el nivel de exigencia. Kingdom Come: Deliverance conserva sus modos de dificultad principales, incluido el más extremo, pensado para quienes quieren una experiencia todavía más dura y realista. Incluso jugando en dificultad normal, es un título que castiga los errores y no suele perdonar las imprudencias.

A medida que se dominan el combate, el uso de habilidades sociales y el sigilo, la curva se suaviza y el jugador se siente más cómodo, pero al principio exige paciencia y cierta disposición a “equivocarse” para aprender. La versión nativa no altera este enfoque; simplemente reduce la frustración derivada de problemas técnicos que antes podían agravar la sensación de dureza.

En términos de contenido, el juego base ofrece ya una campaña principal que puede irse fácilmente más allá de las 60 o 70 horas si se combinan misiones principales y secundarias. Estas últimas, en muchos casos, no están planteadas como simple relleno: aportan contexto histórico, desarrollo de personajes y pequeñas tramas que enriquecen la visión de la Bohemia del siglo XV.

La Royal Edition, disponible tanto en la pasada como en la actual generación, añade cinco expansiones de contenido descargable que extienden el juego de formas variadas. Desde la reconstrucción de una aldea en From the Ashes hasta historias paralelas protagonizadas por secundarios clave o contenidos centrados en la vida cotidiana, el paquete completo convierte a Kingdom Come: Deliverance en un RPG capaz de superar con facilidad las 100 horas de juego.

Teniendo en cuenta que la actualización a la versión nativa es gratuita para quienes ya poseen el juego en PS4 o Xbox One, la relación entre duración y precio se sitúa en un punto especialmente atractivo, sobre todo en Europa, donde el título ha construido con el tiempo una base de seguidores muy fiel a su propuesta de realismo medieval.

Con esta versión nativa, Kingdom Come: Deliverance no se transforma en un juego nuevo ni corrige todas las rugosidades de su diseño original, pero sí se ajusta por fin al estándar técnico de PS5, Xbox Series X/S y los PC actuales. Quien lo disfrutó en su día tiene ahora la posibilidad de revisitar la Bohemia de Henry con mayor fluidez y mejor imagen sin pagar de nuevo, y quienes lo descubrieron con la secuela encuentran una puerta de entrada más amable al origen de la saga. La Bohemia de 1403 sigue siendo la misma, pero ahora se ve y se siente mucho más cómoda en la generación que tenemos entre manos.

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