- Filtrada la gama Intel Core Ultra 400 Nova Lake-S con hasta 52 núcleos y NPU integrada
- Nuevas arquitecturas Coyote Cove y Arctic Wolf, soporte DDR5-8000 y PCIe 5.0
- Hasta 13 configuraciones distintas, desde 6 hasta 52 núcleos y TDP entre 35 W y 175 W
- Plataforma orientada a alto rendimiento, juegos y productividad avanzada en PC de sobremesa

Una nueva filtración ha dejado al descubierto buena parte de la hoja de ruta de Intel para su próxima generación de procesadores de sobremesa Nova Lake-S, también conocida comercialmente como Core Ultra 400. Los documentos compartidos con socios de la compañía detallan configuraciones, consumos y características clave de una familia que apunta a un salto importante en rendimiento, eficiencia y capacidades de inteligencia artificial.
Estos chips llegarían para relevar a las actuales Arrow Lake y Panther Lake en el escritorio, con un enfoque muy marcado hacia el alto rendimiento en juegos, creatividad y multitarea pesada. Aunque Intel no ha hecho todavía un anuncio oficial, la información filtrada permite dibujar bastante bien cómo será la gama que veremos en PCs de Europa y España a finales de año, tanto en equipos premontados como en configuraciones a medida.
Arquitectura Nova Lake-S: nuevo diseño híbrido y hasta 52 núcleos
La familia Intel Core Ultra 400 para sobremesa se basa en una arquitectura híbrida renovada, en la que conviven núcleos de rendimiento y de eficiencia de nueva generación. Los P-Cores pasan a llamarse Coyote Cove y los E-Cores adoptan la microarquitectura Arctic Wolf, con mejoras previstas en IPC (instrucciones por ciclo) y frecuencias de trabajo frente a la generación actual.
Todos los chips de la serie Nova Lake-S comparten una misma filosofía: combinar núcleos de alto rendimiento con núcleos eficientes y núcleos de ultra bajo consumo. En la práctica, esto se traduce en configuraciones que van desde los 6 núcleos físicos del modelo más modesto hasta los 52 núcleos del tope de gama, pensados para cargas altamente paralelizables.
Según la documentación filtrada, cada procesador integra siempre 4 núcleos LP-E de muy bajo consumo, orientados a tareas ligeras y procesos en segundo plano. A partir de ahí, las combinaciones de P-Cores y E-Cores definen el escalado de la gama: desde configuraciones básicas 2+0+4 hasta diseños complejos como (8+16)+(8+16)+4, que alcanzan ese máximo de 52 núcleos físicos.
Este enfoque permite a Intel jugar con múltiples segmentos: desde PCs de oficina y sobremesas compactos hasta torres de alto rendimiento para creadores de contenido, jugadores exigentes o incluso entornos semiprofesionales que exijan mucha capacidad de cálculo pero no quieran dar el salto a soluciones de estación de trabajo pura.
Gama Intel Core Ultra 400: de Core Ultra 3 a modelos entusiastas
La filtración confirma que Intel repetirá el uso de las marcas Core Ultra 3, Core Ultra 5, Core Ultra 7 y Core Ultra 9 para clasificar la oferta de sobremesa Nova Lake-S. Además, se deja la puerta abierta a una denominación adicional para las variantes más extremas, que podrían recuperar la esencia de la antigua serie HEDT bajo un posible sello Core X o similar.
En el tramo más alto se sitúan los modelos identificados internamente como P3DX y P2DX, que constituyen el techo de la gama:
- P3DX: dos bloques de CPU con 8 P-Cores y 16 E-Cores cada uno, más 4 núcleos LP-E. En total, 52 núcleos físicos y un TDP de 175 W.
- P2DX: dos bloques con 8 P-Cores y 12 E-Cores por bloque, también con 4 núcleos LP-E. En conjunto, 44 núcleos y un TDP de 175 W.
Por debajo, encontramos varios Intel Core Ultra 9 con uno o dos bloques de silicio, orientados a usuarios avanzados que necesitan mucha potencia pero no requieren la configuración máxima de 52 núcleos:
- Modelos de 28 núcleos (8P + 16E + 4 LP-E) con TDP de 125 W y versiones con cTDP a 65 W.
- Una variante de 22 núcleos (6P + 12E + 4 LP-E) con 65 W, buscando un equilibrio entre rendimiento y eficiencia.
En el segmento Core Ultra 7 aparecen referencias con 24 núcleos (8P + 12E + 4 LP-E) a 125 W, alternativas con el mismo número de núcleos pero cTDP reducido a 65 W, y modelos de 16 núcleos (4P + 8E + 4 LP-E) capaces de bajar hasta los 35 W, orientados a sobremesas compactos o equipos de bajo consumo.
La gama Core Ultra 5 se reparte entre configuraciones de 22 núcleos (6P + 12E + 4 LP-E) con TDPs escalables entre 65 W y 125 W, y opciones más sencillas como los chips de 12 núcleos (4P + 4E + 4 LP-E) o incluso 8 núcleos (4P + 0E + 4 LP-E), pensados para equipos generalistas o gaming de gama media.
En la base se sitúa Core Ultra 3, con un modelo de 6 núcleos (2P + 0E + 4 LP-E) con TDP de 65 W y opción de reducirse a 35 W. Esta configuración está claramente dirigida a PCs de oficina, sobremesas básicos y equipos que prioricen consumo y coste contenidos.
La filtración hace referencia a un total de 12-13 SKUs preliminares, con posibilidad de ver variantes adicionales sin gráficos integrados, equivalentes a los actuales modelos “F”, que se reservarían para usuarios que vayan a montar siempre una GPU dedicada.
Cinco tipos de silicio y configuraciones Single Die y Dual Die
Uno de los aspectos llamativos de Nova Lake-S es la coexistencia de múltiples diseños de silicio dentro de la misma familia. Intel habría preparado cinco variantes diferenciadas, algunas en formato Single Die y otras en Dual Die, con el objetivo de cubrir desde la gama media hasta el segmento más entusiasta.
Las configuraciones básicas se organizan de la siguiente manera:
- 8 núcleos (Single Die): 4P + 0E, más los 4 LP-E comunes.
- 16 núcleos (Single Die): 4P + 8E, con LP-E añadidos.
- 28 núcleos (Single Die): 8P + 16E, pensados para la parte alta de la gama convencional.
- 28 núcleos (Dual Die): 8P + 16E con caché adicional, orientados a maximizar el rendimiento en juegos y tareas intensivas.
- 52 núcleos (Dual Die): doble configuración de alto rendimiento con dos bloques completos de P-Cores y E-Cores, más los 4 LP-E.
Todos estos diseños comparten elementos clave: 4 núcleos LP-E de bajo consumo, NPU 6 integrada, gráficos Xe3, soporte DDR5 de doble canal, 24 líneas PCIe 5.0 y dos conexiones Thunderbolt 5. De esta manera, Intel unifica características de plataforma incluso en modelos con enfoque muy distinto.
Esta estrategia de silicios diferenciados permite optimizar costes de fabricación y ajustar cada producto a su segmento objetivo, manteniendo al mismo tiempo unas prestaciones mínimas comunes en conectividad y funciones avanzadas que serán habituales en la generación Core Ultra 400.
Memoria DDR5-8000 y conectividad de nueva generación
Otro pilar importante de Nova Lake-S es el salto en el subsistema de memoria. La plataforma ofrece soporte oficial para módulos DDR5 de hasta 8000 MT/s, una cifra sensiblemente superior a la que manejan las generaciones actuales de escritorio. Este ancho de banda tan elevado resulta especialmente interesante para tareas de IA, renderizado, edición de vídeo de alta resolución y, por supuesto, para jugadores que quieran exprimir al máximo las GPUs de última hornada.
Las placas base compatibles admitirán distintas variantes de memoria, incluyendo CUDIMM, CSODIMM y módulos con corrección de errores ECC. Esto abre la puerta a configuraciones más robustas en escenarios profesionales o semi-profesionales donde la estabilidad y la integridad de datos son una prioridad.
En el apartado de expansión, Nova Lake-S integra de forma nativa 24 líneas PCIe Gen5 procedentes de la CPU, a las que se suman líneas adicionales desde el chipset. Este reparto permitirá alimentar tarjetas gráficas de alta gama y, a la vez, varias unidades SSD de última generación sin cuellos de botella significativos.
Se habla de soporte para hasta ocho SSD combinando interfaces PCIe 5.0 y 4.0, algo que apunta claramente a montajes de sobremesa de muy alto rendimiento, tanto para creadores de contenido que trabajen con grandes volúmenes de datos como para usuarios que quieran múltiples unidades rápidas para juegos y aplicaciones.
En conectividad externa, la plataforma incorpora Thunderbolt 5 con hasta dos puertos TB5 en la propia CPU, aunque es previsible que el acceso completo a esta funcionalidad quede reservado a chipsets de gama alta. Además, se confirma compatibilidad con Wi‑Fi 7, Bluetooth de última generación y tecnologías de audio de bajo consumo (Low Energy Audio).
Gráficos integrados Xe3 y NPU 6 para tareas de IA
Todos los procesadores Nova Lake-S de sobremesa contarán con una GPU integrada basada en arquitectura Xe3. Aunque todavía no se conocen sus frecuencias ni número exacto de ejecuciones, sí se ha filtrado que será capaz de manejar hasta cuatro pantallas independientes, lo que facilita montajes con varios monitores sin necesidad de recurrir obligatoriamente a una tarjeta gráfica dedicada.
Para quienes vayan a usar una GPU discreta, la iGPU Xe3 seguirá siendo útil para decodificación de vídeo, salida de imagen de emergencia y aceleración de ciertos flujos multimedia, algo que muchos usuarios de PC valoran en su día a día, especialmente en entornos de teletrabajo o creación de contenidos ligeros.
Junto a la GPU, la presencia de la en toda la gama de sobremesa supone un cambio relevante. Esta unidad especializada está dedicada a cargas de trabajo de inteligencia artificial y aprendizaje automático, liberando a la CPU y a la GPU de tareas repetitivas como procesamiento de imagen, filtros inteligentes, asistencia en productividad o funciones de IA integradas en el sistema operativo.
En Europa, donde cada vez más aplicaciones profesionales y de consumo integran funciones basadas en IA, el hecho de contar con una NPU de nueva generación directamente en el procesador puede marcar diferencias en consumo y rendimiento frente a equipos más antiguos que dependen únicamente de CPU y GPU para estas tareas.
Consumos, TDP y posibles mejoras en eficiencia
La lista de SKUs filtrada muestra una gran variedad de valores de TDP que van desde los 35 W hasta los 175 W. Los modelos más agresivos, como el de 52 núcleos, se sitúan en la parte alta con 175 W, mientras que buena parte de la gama se mueve en escalones más habituales de 65 W y 125 W, con opciones que permiten ajustar el TDP (cTDP) según el diseño del sistema.
En teoría, Nova Lake-S llegará con mejoras de eficiencia frente a la generación actual, pese al incremento en la cantidad de núcleos en muchos modelos. Esto vendría dado por el salto de nodo (se menciona el uso de tecnologías avanzadas como el nodo de 2 nm de TSMC para ciertos bloques, o Intel 18A en otros escenarios) y por la optimización de las arquitecturas Coyote Cove y Arctic Wolf.
En la gama media y de entrada, los modelos con TDP de 35 W y 65 W están pensados para equipos compactos, pequeños sobremesas de despacho y PCs que se usan durante muchas horas al día, algo muy habitual en hogares y oficinas en España. La posibilidad de ajustar el TDP da margen a los integradores europeos para adaptar cada CPU al chasis, la fuente de alimentación y el sistema de refrigeración que mejor encaje en cada mercado.
En los modelos tope de gama orientados a entusiastas y creadores, aunque el consumo pueda subir de forma notable bajo carga, la estructura híbrida y la presencia de núcleos de muy baja potencia debería ayudar a moderar el gasto energético en tareas ligeras, como navegación web, ofimática o reproducción multimedia.
Plataforma, sockets y compatibilidad con refrigeración existente
Otro aspecto que asoma en los documentos filtrados es la apuesta de Intel por alargar la vida útil del nuevo socket. La compañía pretende ofrecer cierta continuidad de plataforma, de forma similar a la estrategia que AMD ha seguido con AM4 y AM5, algo que muchos usuarios europeos ven con buenos ojos a la hora de planificar actualizaciones a medio plazo.
La plataforma Nova Lake-S será compatible con sistemas de refrigeración de generaciones anteriores, lo que permite reutilizar disipadores y soluciones de refrigeración líquida ya presentes en muchos equipos actuales. Este detalle simplifica la transición y reduce el coste para quienes quieran dar el salto a Core Ultra 400 sin renovar todo el sistema de golpe.
Se mencionan además mejoras en el mecanismo de retención del socket, especialmente en las gamas altas, con el objetivo de optimizar el contacto térmico y facilitar la disipación del calor en configuraciones de alto TDP. Para el usuario final, esto se traduce en más margen para exprimir estas CPUs sin comprometer temperaturas.
En el ámbito profesional y semiprofesional europeo, la posibilidad de montar sistemas con memoria ECC, múltiples SSD PCIe 5.0/4.0 y conectividad de última generación sobre una plataforma con cierta estabilidad de socket resulta especialmente interesante para estudios de creación de contenido, pequeñas empresas de desarrollo y usuarios avanzados que buscan alargar la vida útil de sus equipos.
Rendimiento esperado, juegos y competencia con AMD
Aunque aún no hay cifras oficiales de rendimiento, las filtraciones adelantan varias líneas maestras. Por un lado, Nova Lake-S apunta a un aumento de IPC en P-Cores y E-Cores, acompañado de frecuencias de reloj más altas en toda la gama. Por otro, se habla de versiones con grandes cantidades de caché L3 (hasta 288 MB de bLLC en ciertos modelos) pensadas para competir directamente con los procesadores Ryzen X3D de AMD en juegos.
La combinación de caché masiva, núcleos de alto rendimiento y una plataforma de memoria DDR5 muy rápida debería permitir a Intel , donde la latencia y la capacidad para manejar altos FPS marcan grandes diferencias, sobre todo con monitores de alta tasa de refresco cada vez más comunes en el mercado europeo.
En productividad, la escalabilidad hasta 52 núcleos físicos, acompañada de una NPU 6 y una GPU Xe3 integrada, coloca a Nova Lake-S como una opción seria para trabajos de renderizado, virtualización, compilación, simulación y flujos de IA generativa. La clave estará en cómo se posicionen los precios frente a la respuesta de AMD con futuras arquitecturas como Zen 6.
Intel parece apostar por una estrategia que combina más núcleos eficientes, mayor caché y soporte nativo para memorias ultrarrápidas para plantar cara a los Ryzen, tratando de seducir tanto al usuario entusiasta que monta su propio PC como a los fabricantes de equipos que operan en España y el resto de Europa.
En última instancia, el éxito comercial dependerá de la relación rendimiento/precio, del comportamiento real en consumo y temperaturas y de la capacidad de Intel para ofrecer una plataforma estable desde su lanzamiento, algo que la comunidad de usuarios seguirá con lupa.
Si se cumplen los plazos filtrados, la producción en masa de Nova Lake-S arrancaría en el cuarto trimestre, con una presentación oficial que podría adelantarse en los próximos meses. Con una oferta que va desde 6 hasta 52 núcleos, soporte DDR5-8000, PCIe 5.0, Thunderbolt 5, Wi‑Fi 7 y NPU integrada, la nueva generación Core Ultra 400 se perfila como un paso importante en el escritorio, y todo apunta a que los próximos PCs de sobremesa en España y Europa tendrán una oferta bastante más amplia y potente a la hora de elegir procesador.