- Indra adquiere el 100% de Dares Technology, firma catalana de radares SAR y procesado de imágenes.
- La tecnología se adaptará e integrará en los drones Tarsis de clase I, de menos de 150 kg, para las Fuerzas Armadas.
- El radar permite detectar cambios de pocos centímetros, operar de noche o con mal tiempo y cubrir misiones ISR.
- La operación suma 27 especialistas al Centro de Excelencia de Radares y amplía el negocio de armas y municiones de Indra.
Indra ha completado la compra del 100% de Dares Technology, una empresa catalana asentada en Barcelona que trabaja con radares de apertura sintética y tratamiento avanzado de imágenes. La operación busca reforzar la posición del grupo español en radares, plataformas no tripuladas y tecnologías críticas para defensa y espacio.
La firma adquirida nació en 2015 en Castelldefels y se gestó dentro del centro de incubación de empresas de la Agencia Espacial Europea, conocido como ESA BIC. Hasta ahora venía prestando servicios de procesado de imágenes SAR, tanto con datos propios como de terceros, sobre todo para minería e infraestructuras, y también había desarrollado un radar propio.
Qué aporta Dares Technology a Indra
La compra permite a Indra incorporar un radar de tamaño reducido y altas prestaciones, junto a un software capaz de interpretar las imágenes captadas y localizar variaciones en el terreno que apenas se perciben a simple vista. Esta combinación amplía el catálogo técnico del grupo y le da acceso a un segmento donde las soluciones sofisticadas son escasas.
Según la compañía, la tecnología admite elaborar mapas topográficos de gran precisión y detectar cambios de pocos centímetros en la superficie. Esa capacidad se traduce en aplicaciones militares como la vigilancia y el control de desplazamientos de personas, vehículos u otros elementos sobre el terreno.
El objetivo más inmediato pasa por adaptar el sensor a los requisitos del sector de defensa e integrarlo en la familia de drones Tarsis. La idea es que estos aparatos ganen autonomía operativa y puedan emplearse en escenarios donde la observación precisa marca la diferencia.
La adquisición también encaja en la estrategia de Indra para ampliar su negocio de Weapons & Ammunitions y entrar en el mercado de los radares de apertura sintética. La empresa considera que se trata de un nicho con demanda creciente y una oferta internacional limitada de sistemas muy avanzados.
Drones Tarsis y misiones ISR

Uno de los ejes de la operación es el desarrollo de sistemas no tripulados de clase I, es decir, aquellos que pesan menos de 150 kilogramos. Indra quiere acelerar su puesta a punto para las Fuerzas Armadas dentro del Programa Especial de Modernización que lidera.
Los radares SAR tienen una ventaja clara frente a otros sensores: pueden funcionar de noche y con meteorología adversa, sin depender de la luz solar. Esa independencia resulta clave para obtener imágenes de alta resolución y analizarlas casi en tiempo real.
Gracias a ello, la tecnología encaja en misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento. Además de la observación terrestre, Indra contempla usos en patrulla marítima, seguimiento de embarcaciones, control de fronteras y vigilancia de zonas estratégicas.
Otra aplicación destacada es la monitorización de infraestructuras críticas y la observación de la Tierra desde satélites. La compañía pretende mantener las aplicaciones civiles ya existentes y, al mismo tiempo, desarrollar nuevas capacidades orientadas al ámbito militar.
Equipo, mercado y encaje estratégico

La operación incorpora a 27 especialistas de Dares Technology al Centro de Excelencia de Radares de Indra. Con este movimiento, el grupo refuerza su conocimiento interno y su capacidad para desarrollar este tipo de sistemas sin depender de terceros.
Dares Technology había centrado su actividad en el procesado de imágenes SAR para minería e infraestructuras, además de crear su propio radar. Su origen como startup Deep Tech vinculada al ESA BIC le ha permitido trabajar con tecnología avanzada desde una estructura relativamente pequeña.
Indra enmarca la compra en su apuesta por tecnologías críticas para defensa y espacio, dos áreas con un peso creciente. La empresa quiere consolidar su posición en el diseño y fabricación de radares de vanguardia y, a la vez, impulsar plataformas no tripuladas con mayor potencial comercial.
La incorporación de Dares Technology refuerza así el dominio de Indra sobre los sensores radar y su desarrollo de drones avanzados. La combinación de ambas capacidades permitirá equipar los futuros Tarsis con sistemas capaces de observar grandes áreas en condiciones complicadas y detectar alteraciones mínimas sobre el terreno.
