- Google reduce la comisión estándar de Play Store al 20% en nuevas instalaciones y compras dentro de apps, con tarifas aún menores en casos concretos.
- Se permite el uso de sistemas de pago alternativos y se habilita redirigir a los usuarios fuera de la app para completar transacciones.
- Nace el programa de Tiendas de Apps Registradas, que facilita la instalación de tiendas de terceros bajo requisitos de seguridad.
- Los cambios se desplegarán por fases, empezando por el Espacio Económico Europeo, Reino Unido y Estados Unidos, con impacto directo en España y el resto de Europa.

El ecosistema Android entra en una fase de cambios profundos en la Play Store que afectan de lleno a las comisiones, a la forma de pagar dentro de las aplicaciones y a la presencia de tiendas alternativas. Google ha decidido remodelar su modelo de negocio para los desarrolladores tras años de presión regulatoria y judicial, con un impacto especialmente relevante en el Espacio Económico Europeo y países como España.
Estos movimientos llegan como resultado de la larga disputa con Epic Games, creadora de Fortnite, y de las resoluciones de los tribunales que exigían una mayor apertura y competencia en Android. El acuerdo alcanzado se traduce en comisiones más bajas, sistemas de pago más flexibles y una puerta más grande para tiendas de apps de terceros, en un calendario de implantación que se extenderá hasta 2027.
De la comisión del 30% al 20%: nuevo esquema de tarifas en Play Store
Hasta ahora, el modelo más conocido de Google Play se basaba en una comisión de referencia del 30% sobre muchas compras y suscripciones dentro de las aplicaciones. Con la reforma, Google confirma que las tarifas estándar se reducen al 20% en gran parte de las operaciones, con descensos adicionales en determinados tipos de servicios y para quienes entren en sus nuevos programas.
En concreto, Google ha detallado que, a partir del 30 de junio, en Estados Unidos, Reino Unido y el Espacio Económico Europeo (donde se incluye España), la comisión máxima pasará del 30% tradicional a un 20% sobre las compras dentro de las apps y sobre las nuevas instalaciones de aplicaciones que generen ingresos. Este porcentaje será el nuevo punto de partida para la mayoría de desarrolladores.
Según la compañía, los desarrolladores pagarán una comisión del 20% por cada nueva instalación de aplicaciones que derive en transacciones. Además, se introduce una estructura específica para las suscripciones recurrentes —como pagos mensuales o anuales en servicios digitales— que verán rebajadas sus comisiones hasta el 10%, una cifra especialmente relevante para plataformas de vídeo, música o apps de membresía que operan en Europa.
En paralelo, Google ha explicado que, cuando el desarrollador opte por utilizar el sistema de facturación propio de Google Play, se aplicará una tarifa adicional del 5% en mercados clave como el Espacio Económico Europeo, Estados Unidos y Reino Unido. Esto significa que, en esos casos, la combinación de comisión base más recargo por usar la pasarela de pago de Google se situará por debajo del clásico 30% en la mayoría de escenarios.
Además, se contemplan ajustes según la naturaleza de la transacción y el momento en que el usuario instaló la app. En algunos supuestos, especialmente para desarrolladores que se adhieran a los nuevos programas de incentivos de Google Play, la comisión puede reducirse todavía más, hasta el 15% en operaciones ligadas a instalaciones recientes.
Programas de incentivos: Apps Experience y Level Up para pagar menos
La rebaja de comisiones no llega sola. Google acompañará este cambio con nuevos programas dirigidos a desarrolladores que tienen como objetivo premiar las experiencias de mayor calidad dentro de Android. Entre ellos destacan el Apps Experience Program (o Programa de Experiencias de Apps) y un Google Play Games Level Up renovado, centrado en el sector de los videojuegos.
La idea de estos programas es que los estudios que ofrezcan aplicaciones y juegos de alta calidad puedan acceder a tarifas más ventajosas. Así, los desarrolladores que participen en estas iniciativas pagarán normalmente una comisión del 20% por las transacciones asociadas a instalaciones existentes, mientras que en las operaciones vinculadas a nuevas instalaciones la comisión podrá reducirse al 15%, siempre que se cumplan las condiciones marcadas por Google.
Este esquema introduce una especie de sistema de “recompensas” para quien se alinee con los estándares de Google Play, aliviando el coste que soportan los desarrolladores y facilitando que modelos de negocio intensivos en suscripciones o microtransacciones puedan ser más sostenibles en mercados como el europeo.
Para quienes decidan no formar parte de estos programas, se mantiene un modelo intermedio: comisión del 25% para las compras iniciales a través de Play Store y del 20% para las compras dentro de la app. En estos casos, si además se utiliza la pasarela de pago de Google, se suma el ya mencionado recargo del 5%, acercándose en algunos supuestos al entorno de tarifas que históricamente rondaba el 30%.
Google sostiene que estos cambios fortalecerán el ecosistema Android, favoreciendo que haya más desarrolladores capaces de sacar adelante sus proyectos, y a la vez fomentando la llegada de apps y juegos de mayor calidad para el usuario final en Europa y el resto del mundo.
Pagos alternativos y más libertad para facturar fuera de Google Play
Otro de los pilares de la reforma pasa por abrir la mano en la gestión de los pagos dentro de las aplicaciones. Hasta ahora, el sistema de facturación de Google Play era, en la práctica, el canal casi obligatorio para la mayoría de compras integradas, lo que se traducía en comisiones fijas y menos margen de maniobra para los estudios.
Con los nuevos cambios, los desarrolladores podrán integrar sus propios sistemas de facturación o recurrir a proveedores externos de pago como alternativa al mecanismo oficial de Google. Esto les dará mayor control sobre sus ingresos, sobre la forma de cobrar a sus usuarios e incluso sobre la política de precios, algo clave para empresas que operan en distintos países del Espacio Económico Europeo.
Además, Google permitirá que las apps redirijan a los usuarios fuera de la aplicación hacia sus propias páginas web u otras plataformas para completar el pago. Este punto era uno de los más delicados en la disputa con Epic Games, que criticaba duramente las restricciones a los enlaces externos y a la posibilidad de ofrecer alternativas de pago visibles dentro de las aplicaciones.
La compañía justifica estas nuevas opciones como parte de una plataforma “más moderna y flexible” que no quiere renunciar a la seguridad, pero que entiende que los desarrolladores necesitan herramientas para experimentar con modelos de suscripción, servicios premium o compras puntuales de forma más libre.
En la práctica, esto abre un escenario en el que un desarrollador podrá combinar distintos sistemas de cobro: utilizar la infraestructura de Google Play en algunos mercados o productos, y apostar por plataformas externas o su propia web en otros casos, ajustando así el impacto de las comisiones a la realidad de cada proyecto.
Tiendas de Apps Registradas y un acceso más sencillo a tiendas de terceros
Más allá de las comisiones, uno de los puntos más llamativos es la creación del programa de Tiendas de Apps Registradas (Registered App Stores). Esta iniciativa busca ofrecer un marco oficial para que otras tiendas de aplicaciones puedan operar de forma más integrada en Android, sin verse obligadas a navegar por procesos de instalación complejos y llenos de alertas.
Hasta ahora, la principal vía para instalar tiendas alternativas era el sideloading tradicional, que implica descargar archivos desde el navegador, aceptar una batería de advertencias de seguridad y realizar varios pasos manuales. Epic Games denunció que este sistema, además de poco cómodo, incluía avisos que disuadían a los usuarios y dificultaban la competencia real con Google Play.
Con el nuevo programa, las tiendas que deseen registrarse deberán cumplir unos requisitos de calidad y seguridad fijados por Google: respetar derechos de autor, aceptar desarrolladores externos bajo contratos claros, aplicar medidas contra el software malicioso y someterse a controles periódicos. A cambio, estas tiendas contarán con flujos de instalación mucho más sencillos para los usuarios, acercándose a la experiencia que hoy ofrece Play Store.
Google cobrará una tarifa única de registro —de varios cientos de dólares— a las tiendas que aspiren a este estatus, pero una vez aprobadas podrán distribuir aplicaciones sin pagar comisión por las descargas que gestionen. Eso sí, la compañía seguirá realizando controles de seguridad para detectar malware en las apps que se instalen desde estas plataformas.
Las tiendas que prefieran no entrar en el programa seguirán pudiendo operar mediante el sideloading clásico. En este caso, nada cambia: el usuario tendrá que lidiar con los mensajes de advertencia y los pasos adicionales de siempre, pero la posibilidad de instalar apps por su cuenta seguirá ahí, tanto en España como en el resto de mercados europeos.
Un calendario por fases con foco inicial en Europa, Reino Unido y EE. UU.
Google ha diseñado un despliegue escalonado de estas novedades, en lugar de activarlas a la vez en todo el mundo. El primer gran bloque de cambios llegará el 30 de junio a tres áreas clave: Estados Unidos, Reino Unido y el Espacio Económico Europeo, lo que sitúa a Europa y, en particular, a España entre los primeros territorios en estrenar la nueva Play Store.
Tras esta primera oleada, el calendario continúa con Australia el 30 de septiembre y con Japón y Corea del Sur a partir del 31 de diciembre. La previsión de Google es que el nuevo esquema de comisiones, los programas de incentivos y las Tiendas de Apps Registradas se extiendan al resto de regiones de forma gradual, hasta que el paquete de cambios esté completamente desplegado en torno a septiembre de 2027.
En el caso de Estados Unidos, algunos elementos concretos —como la forma exacta de implementar las tiendas registradas o los límites a ciertos acuerdos de exclusividad— quedan supeditados a la aprobación judicial definitiva. En cambio, en el Espacio Económico Europeo y Reino Unido, el marco regulatorio actual empuja con fuerza hacia una mayor apertura, por lo que el despliegue se perfila más directo.
Para los desarrolladores españoles y europeos, esto implica que las nuevas reglas estarán operativas antes que en buena parte del resto del mundo, ofreciendo una oportunidad temprana de adaptar precios, modelos de negocio y estrategias de distribución a la nueva realidad de Android.
En paralelo, Google ha venido aplicando otras medidas en la Play Store, como una limpieza masiva de apps y reseñas fraudulentas, con la retirada de millones de aplicaciones de baja calidad y cientos de millones de valoraciones sospechosas. Este esfuerzo pretende reforzar la confianza en la tienda justo antes de la gran transición regulatoria y comercial.
El papel del conflicto con Epic Games y la presión regulatoria
Todo este paquete de novedades no se entiende sin mirar atrás al enfrentamiento legal entre Epic Games y Google, que arrancó en 2023. Epic acusaba al gigante tecnológico de mantener un monopolio de facto en la distribución de apps Android mediante la Play Store y su sistema de facturación, dificultando la competencia de otras tiendas y la adopción de métodos de pago alternativos.
El caso culminó en un veredicto del jurado estadounidense que dio parcialmente la razón a Epic, y más tarde, en octubre de 2024, el juez federal James Donato emitió una orden judicial que obligaba a Google a introducir cambios de calado en su ecosistema. Entre las exigencias figuraban abrir la puerta a tiendas de terceros, permitir sistemas de facturación alternativos y reducir las trabas al sideloading.
Google intentó inicialmente revertir esta situación con una apelación que terminó siendo desestimada. A partir de ahí, ambas compañías optaron por negociar una propuesta conjunta de reformas con el objetivo de resolver sus disputas a nivel mundial y, al mismo tiempo, satisfacer las demandas de los reguladores y tribunales.
En una comunicación pública, Google afirmó que, con estas actualizaciones, se daban por resueltas sus disputas con Epic a escala global. La otra cara del acuerdo es que Fortnite volverá a la Play Store de manera oficial, mientras Epic seguirá impulsando su Epic Games Store como alternativa para Android, que se beneficiará de un proceso de instalación más sencillo y de un entorno más competitivo, sobre todo fuera de Estados Unidos.
Epic ha llegado a sostener que estos cambios transforman Android en una plataforma mucho más abierta a la competencia entre tiendas, acercándola a modelos como el de Windows, donde conviven sin demasiadas trabas servicios como Steam, la propia Epic Games Store o GOG. Google, por su parte, presenta la reforma como el camino hacia una plataforma moderna, flexible y segura, capaz de acoger más tiendas y formas de pago sin perder de vista la protección del usuario.
Con la rebaja de las comisiones al entorno del 20%, la posibilidad de recurrir a pagos alternativos y tiendas de aplicaciones registradas y un despliegue que coloca al Espacio Económico Europeo en primera línea, el negocio de las apps en Android entra en una etapa distinta. Para desarrolladores y usuarios en España y el resto de Europa, esto se traduce en más margen para elegir cómo distribuir y pagar por las aplicaciones, un escenario con más competencia real y menos dependencia de un único modelo, aunque todavía con la vista puesta en cómo responderán los reguladores y en qué medida otros grandes actores del sector seguirán el mismo camino.