- GOG deja de formar parte del grupo CD Projekt y se convierte en compañía independiente tras su venta a Michał Kiciński.
- La plataforma mantiene su filosofía de juegos sin DRM, preservación de clásicos y propiedad real para el jugador.
- CD Projekt vende GOG para centrarse en el desarrollo de grandes RPG y en la expansión de The Witcher y Cyberpunk.
- Los futuros juegos de CD Projekt seguirán publicándose en GOG y se preparan nuevas iniciativas para 2026.
La tienda digital GOG ha dejado de ser una filial directa de CD Projekt y pasa a operar de forma completamente independiente bajo un viejo conocido de la casa. El movimiento supone un cambio importante en el panorama de las tiendas de PC, donde GOG, Steam y Epic Games Store se reparten buena parte de la atención de los jugadores.
El nuevo propietario es Michał Kiciński, cofundador de CD Projekt y de la propia GOG, que vuelve a tomar las riendas de la plataforma casi década y media después de haber abandonado el día a día de la compañía polaca. Pese al trasvase de acciones y al nuevo encaje empresarial, la firma insiste en que, de cara al usuario, el servicio seguirá funcionando como hasta ahora.
Una compra millonaria para recuperar GOG
La operación se ha cerrado por 90,7 millones de zlotys polacos, una cifra que ronda los 21 millones de euros al cambio actual y que permite a Kiciński hacerse con el 100 % de las acciones de GOG que todavía estaban en manos del grupo CD Projekt. El directivo conserva, además, la participación que ya poseía en la compañía matriz, por lo que su vínculo con el conglomerado no desaparece.
Con esta maniobra, GOG deja de figurar dentro del grupo CD Projekt y se convierte en una entidad jurídica independiente, aunque ligada por acuerdos comerciales. Desde la propia CD Projekt se subraya que el traspaso no implica un divorcio traumático, sino un reajuste para que cada negocio pueda centrarse en lo que mejor sabe hacer.
La compañía polaca ha aprovechado la venta para regularizar beneficios acumulados y mejorar sus cuentas, ingresando además varios millones de euros por la liquidación de resultados pendientes de la tienda. Más detalles económicos se han reservado para los informes financieros del último trimestre del ejercicio.
En cualquier caso, tanto CD Projekt como el nuevo propietario apuntan a que la estabilidad financiera de GOG es “sólida” y el último año ha sido alentador, descartando que la operación responda a una situación límite o a una posible crisis de la plataforma.
Por qué CD Projekt vende GOG en este momento
El gran interrogante desde el punto de vista del sector europeo es qué gana CD Projekt desprendiéndose de una marca tan asociada a su identidad. Según explica Michał Nowakowski, codirector ejecutivo de la firma, la clave está en el foco.
La empresa responsable de The Witcher 3 y Cyberpunk 2077 reconoce que quiere concentrar todos sus esfuerzos en el desarrollo de RPG de alto presupuesto y en proyectos transmedia relacionados con sus franquicias, como series, productos derivados y nuevas entregas. En su hoja de ruta figuran The Witcher 4 (como inicio de una nueva trilogía), un remake del primer The Witcher, varios proyectos internos basados en la licencia y la secuela de Cyberpunk 2077, además de una nueva propiedad intelectual conocida por ahora como Project Hadar.
Desde Varsovia admiten que, aunque GOG ya llevaba tiempo funcionando de forma bastante autónoma, seguir gestionando una tienda global requería recursos y atención directiva que ahora prefieren destinar a la producción de juegos. La venta les permite simplificar estructura, reducir riesgos ajenos al desarrollo y reforzar su posición como estudio centrado en grandes superproducciones.
Al mismo tiempo, CD Projekt subraya que la operación se ha realizado mediante un proceso competitivo, supervisado por un asesor externo, y que la oferta de Kiciński no ha recibido trato de favor frente a otras propuestas. El mensaje oficial es que el acuerdo encaja con la estrategia a largo plazo y no responde a improvisaciones.
El regreso del fundador y su visión para GOG
Con su vuelta al frente de la tienda, Michał Kiciński busca recuperar el espíritu original de Good Old Games, el nombre con el que nació la plataforma en 2008 dentro del grupo CD Projekt. Su idea, en aquel momento, era ofrecer una selección de clásicos de PC sin DRM y adaptados a sistemas modernos, en contraste con las políticas más restrictivas habituales en el mercado.
El directivo explica que, desde el inicio, GOG se ha apoyado en “valores sólidos y principios claros”: devolver a los jugadores títulos que habían quedado fuera de circulación y garantizar que, una vez adquiridos, pasan a formar parte de su biblioteca de manera permanente. Esa noción de propiedad real se ha convertido en el eje de la marca.
En sus declaraciones, Kiciński insiste en que GOG representa libertad, independencia y control auténtico sobre lo que compran los usuarios. Frente a un ecosistema de PC que, según él, tiende cada vez más a clientes obligatorios, cuentas vinculadas a servicios y ecosistemas cerrados, el proyecto quiere seguir ofreciendo una alternativa en la que el jugador no dependa del capricho de terceros para disfrutar de su colección.
Como jugador veterano, el nuevo dueño asegura que sigue recurriendo con frecuencia a clásicos atemporales y defiende que muchos de ellos son capaces de ofrecer tanta diversión como los grandes lanzamientos recientes. A su juicio, en un mercado saturado de títulos de bajo presupuesto y calidad irregular, apostar por obras probadas en el tiempo es una forma de garantizar experiencias que funcionen sin sorpresas.
Además de la preservación de clásicos, Kiciński avanza que GOG reforzará su apuesta por juegos nuevos con espíritu retro. De hecho, está implicado personalmente en el desarrollo de varios títulos de este corte, que deberían empezar a aparecer en la tienda a partir de 2026, con la intención de convertirlos en parte visible del catálogo.
GOG mantiene su filosofía: sin DRM y con preservación del videojuego
Uno de los mensajes más repetidos en los distintos comunicados es que la identidad de GOG no se toca. La tienda seguirá vendiendo todos sus títulos sin DRM, sin restricciones anticopia agresivas y con instaladores descargables que el usuario puede almacenar y ejecutar sin depender de una conexión constante.
Esta política es precisamente la que ha dado fama a la plataforma en Europa y en España, donde muchos jugadores de PC la han elegido para comprar sagas como The Witcher o Cyberpunk evitando así sistemas de protección intrusivos. En un contexto de polémicas recurrentes sobre cierres de servidores y retirada de juegos de catálogos digitales, la promesa de “comprar y tener para siempre” gana peso.
La compañía confirma que la biblioteca, las cuentas y los datos personales de los usuarios seguirán intactos en GOG. No habrá migraciones forzosas ni integración con otras plataformas, y el cliente opcional GOG Galaxy se mantendrá como hasta ahora, sin ser un requisito para descargar o lanzar los juegos adquiridos.
Otro de los pilares que no se mueve es el GOG Preservation Program, una iniciativa lanzada recientemente para garantizar soporte a largo plazo a determinados títulos de su catálogo. El objetivo es que, frente a posibles cambios en sistemas operativos o hardware, la tienda se comprometa a mantenerlos jugables con parches, versiones adaptadas o soluciones técnicas.
Dentro de este enfoque de preservación, GOG ha ido recuperando y reeditando obras que durante años resultaron difíciles de conseguir legalmente, incluidos clásicos de terror y acción como la trilogía original de Resident Evil o los primeros Dino Crisis, entre otros ejemplos. La intención declarada es redoblar esa línea de trabajo durante 2026 y 2027.
Relación futura entre GOG y CD Projekt
A pesar de la separación societaria, las dos compañías mantendrán una relación estrecha mediante acuerdos de distribución. CD Projekt y GOG han firmado un contrato para asegurar que los próximos lanzamientos del estudio seguirán llegando a la tienda, igual que lo han hecho hasta ahora sus grandes producciones.
Eso significa que los futuros juegos de The Witcher y la secuela de Cyberpunk 2077 tendrán versión en GOG desde el primer día, algo especialmente relevante para los jugadores europeos que priorizan el acceso sin DRM. La tienda se consolida así como el canal “de casa” para los proyectos del estudio polaco, aunque ya no compartan estructura corporativa.
Desde CD Projekt subrayan que GOG ha operado de forma independiente desde hace tiempo, por lo que el cambio es más bien formal y financiero que funcional. El equipo de la tienda seguirá trabajando con sus propios planes, mientras que el estudio se centra en la producción de juegos y otras formas de explotación de sus marcas.
En los mensajes dirigidos a la comunidad, los responsables de ambas partes recalcan que los jugadores no verán cambios inmediatos en el funcionamiento de la plataforma: mismas condiciones, mismos instaladores offline, mismas políticas de privacidad y el mismo catálogo actual, que seguirá ampliándose con nuevos lanzamientos y rescates de clásicos.
Internamente, GOG quiere aprovechar esta nueva etapa para reforzar la implicación de la comunidad, con iniciativas adicionales planeadas para 2026 que se irán detallando en los próximos meses. La idea es que los usuarios tengan un papel más activo en la selección y apoyo de los juegos que merecen ser preservados.
Impacto en el mercado europeo de PC
En el contexto europeo, la operación se interpreta como una forma de asegurar el futuro de una de las pocas alternativas fuertes a Steam que queda en el viejo continente. Aunque Valve sigue dominando con claridad el mercado de PC, la presencia de GOG se ha mantenido gracias a su enfoque singular, basado en la ausencia de DRM y en la conservación del catálogo histórico.
El nuevo escenario, con Kiciński al mando, pretende reforzar el carácter a largo plazo de la tienda, con una ética de funcionamiento centrada en los derechos del jugador. La promesa es que los juegos adquiridos “duren para siempre” en la biblioteca del usuario, sin depender de servicios en la nube o licencias temporales sujetas a renovaciones.
En paralelo, la plataforma ha seguido apoyando proyectos independientes y casos polémicos, como la publicación de juegos vetados en otros servicios. Este tipo de decisiones refuerza su imagen de espacio relativamente abierto, aunque el gran reto sigue siendo sostener el modelo económico sin el paraguas financiero directo de CD Projekt.
La gran incógnita, especialmente para el público español y europeo, es si el nuevo propietario mantendrá el mismo nivel de inversión en la restauración de juegos antiguos y en la captación de lanzamientos modernos de calidad. La hoja de ruta apunta a un impulso fuerte en 2026, pero habrá que ver hasta qué punto se traduce en un catálogo más amplio y mejor cuidado.
Con este cambio de manos, GOG arranca una nueva etapa en la que la marca recupera su independencia formal pero conserva sus lazos con CD Projekt, manteniendo su apuesta por juegos sin DRM, la preservación de clásicos y una relación más directa con los jugadores de PC de España, Europa y el resto del mundo. El tiempo dirá si esta combinación de libertad para el usuario y enfoque a largo plazo es suficiente para seguir plantando cara en un mercado dominado por gigantes.