- Las pruebas de ingeniería del iPhone plegable están dando más problemas de lo previsto y frenan el calendario de Apple.
- La producción en masa podría retrasarse meses y mover el lanzamiento desde finales de 2026 hasta 2027.
- Apple habría avisado ya a parte de su cadena de suministro y reorganizado su hoja de ruta, priorizando los modelos premium.
- Se barajan especificaciones muy ambiciosas y una producción inicial de entre 7 y 8 millones de unidades pese a ser un producto de nicho.
El primer iPhone plegable lleva años siendo uno de los proyectos más comentados de Apple, pero a día de hoy sigue sin una fecha clara de llegada a las tiendas. Las últimas filtraciones procedentes de Asia y de fuentes de la cadena de suministro apuntan a que el dispositivo, conocido de forma informal como iPhone Fold, se ha topado con dificultades serias en una fase clave de su desarrollo, lo que estaría forzando a la compañía a replantear su calendario.
Diferentes informes coinciden en que los problemas de ingeniería detectados durante las pruebas están tardando más de lo previsto en resolverse. Eso podría desplazar la producción en masa varios meses y mover el lanzamiento desde la ventana inicialmente manejada para finales de 2026 hasta algún momento de 2027, un escenario que complicaría la hoja de ruta de Apple en plena reorganización de su gama de iPhone.
Qué está frenando el lanzamiento del iPhone plegable
La información más consistente sitúa el origen del atasco en las pruebas de verificación de ingeniería, una etapa crítica en la que Apple comprueba si el diseño funciona de forma fiable fuera del laboratorio y si puede fabricarse a gran escala sin sorpresas. En el caso del iPhone plegable, estas pruebas habrían sacado a la luz más fallos de los que el equipo esperaba en un primer momento.
Según fuentes consultadas por medios como Nikkei Asia, abril y principios de mayo se consideran un periodo decisivo: es cuando los ingenieros deben validar las soluciones propuestas a los problemas detectados. Si no se llega a tiempo, todo el calendario se ve comprometido y la compañía se ve obligada a retrasar la producción piloto y, después, la fabricación en masa.
En la práctica, estos contratiempos se estarían produciendo en la fase de pruebas de verificación de producción, el cuarto de los seis pasos internos que Apple exige a cualquier producto antes de darle luz verde comercial. Es el tramo en el que se ajustan procesos, se afinan diseños y se comprueba que cada componente responde igual una y otra vez en la línea de montaje.
En dispositivos plegables, los puntos más delicados suelen ser la bisagra y los materiales, el panel flexible y la durabilidad del conjunto. Cualquier problema en la resistencia mecánica, en la aparición de pliegues demasiado visibles en la pantalla o en la fatiga de materiales obliga a introducir cambios de calado y, por tanto, a asumir retrasos.
Calendario: de un estreno tardío en 2026 a un posible salto a 2027
Durante los últimos meses, gran parte de los analistas señalaban que el iPhone plegable se presentaría en la segunda mitad de 2026, probablemente en un evento de otoño junto a los iPhone 18 Pro e iPhone 18 Pro Max. Ese plan ya se consideraba «conservador», con la advertencia de que cualquier tropiezo en la producción podría empujar el proyecto hasta 2027.
Las últimas filtraciones apuntan precisamente a ese escenario: un retraso adicional que haría que el primer iPhone plegable no llegase a las tiendas hasta el año siguiente. Algunas fuentes manejan incluso la opción de que coincida con el vigésimo aniversario del primer iPhone, lo que llevaría el estreno a comienzos de 2027 si Apple decide aprovechar la efeméride.
Internamente, la marca habría empezado a ajustar su hoja de ruta para cuadrar este nuevo contexto. Se habla de una estrategia «premium first» en la que los modelos más avanzados —incluido el plegable— toman protagonismo a finales de 2026, mientras que la gama estándar del iPhone 18 se desplazaría hasta principios de 2027. Esto encaja con los planes de reservar espacio para un lanzamiento de impacto del iPhone Fold, siempre que las pruebas técnicas lo permitan.
Algunos proveedores de la cadena de suministro afirman haber recibido ya avisos de posibles cambios de plazos, algo que suele anticipar modificaciones importantes en la planificación de producción. En entornos tan ajustados como el de la electrónica de consumo, un aviso de este tipo no se lanza a la ligera, por lo que se interpreta como una señal de que Apple se prepara para un proyecto más largo de lo que había previsto.
Un dispositivo clave en la estrategia premium de Apple
Pese a ser un producto de nicho, el primer iPhone plegable se considera una de las apuestas más ambiciosas de Apple dentro de su catálogo de gama alta. La empresa habría reorganizado su calendario de lanzamientos para priorizar este modelo y, en general, reforzar su presencia en el segmento más caro del mercado, donde se concentran los márgenes más altos.
Las estimaciones de la industria hablan de una producción inicial de entre 7 y 8 millones de unidades, lo que supondría alrededor del 10 % del volumen total de la nueva familia de iPhone. No es una cifra masiva si se compara con la gama completa, pero da una idea de la importancia estratégica que la compañía otorga a este estreno, pensado para reactivar el interés por el iPhone y competir cara a cara con los plegables de Android.
Esta apuesta llega en un momento en el que el mercado de los teléfonos flexibles, aunque sigue siendo minoritario, crece año tras año. Firmas de análisis como IDC prevén subidas cercanas al 30 % interanual en 2026, un salto que muchos atribuyen precisamente a la entrada de Apple en esta categoría. La presencia de un iPhone plegable podría funcionar como un catalizador similar al que se vio en otros segmentos cuando la marca dio el paso.
Mientras tanto, otros fabricantes como Samsung, Huawei, Honor u OPPO ya han lanzado varias generaciones de plegables, afinando cada vez más el diseño, reduciendo el grosor y mejorando las pantallas. Este avance constante eleva el listón que el iPhone Fold tendrá que superar si quiere diferenciarse en un escenario donde la competencia ya ha hecho buena parte del trabajo de «evangelización» del producto.
Diseño filtrado, especificaciones rumoreadas y precio esperado
Aunque Apple no ha dado ningún detalle oficial, diversas filtraciones permiten hacerse una idea aproximada de cómo sería este iPhone plegable. Imágenes de supuestas maquetas físicas muestran un formato tipo libro, al estilo de los Galaxy Fold, con un cuerpo más bajo y ancho que los iPhone actuales cuando está cerrado.
Esas maquetas apuntan a unas dimensiones de unos 120,6 mm de alto por 83,8 mm de ancho en modo plegado, lo que daría como resultado un dispositivo más compacto y grueso que un iPhone tradicional. Una vez desplegado, el panel interior rondaría las 7,6-7,8 pulgadas, acercándose al tamaño de una pequeña tablet, mientras que la pantalla exterior estaría en torno a las 5,2-5,3 pulgadas para cubrir el uso diario sin necesidad de abrir el terminal.
En el interior, los rumores sitúan al iPhone plegable con un chip de la familia A20 Pro fabricado en 2 nanómetros, la misma tecnología que utilizarían los modelos Pro de la futura generación. Se habla también de unos 12 GB de memoria RAM, una cifra elevada dentro del ecosistema de Apple, pensada para mover con soltura las nuevas funciones ligadas a la inteligencia artificial y a la multitarea en un panel de gran formato.
Uno de los elementos más comentados es la bisagra. Filtraciones recientes mencionan el uso de metal líquido y un diseño específico para reducir al máximo la visibilidad del pliegue en la pantalla, uno de los puntos débiles habituales de los plegables actuales. En paralelo, se especula con que el dispositivo podría prescindir de Face ID para dar paso a un lector de huellas en el botón lateral, más cómodo de usar tanto con el teléfono abierto como cerrado.
En cuanto al precio, las estimaciones se mueven en una horquilla de entre 1.999 y 2.500 dólares, lo que lo convertiría, con diferencia, en el iPhone más caro de la gama. Es un posicionamiento que encaja con la estrategia de Apple de situar el plegable como un producto claramente premium, dirigido a un público dispuesto a pagar un extra por estrenar formato y tecnología.
Impacto en la cadena de suministro y en el resto de la gama iPhone
Los problemas en las pruebas de ingeniería no solo afectan al dispositivo en sí, sino que tienen efecto en cadena sobre proveedores y planificación. Diferentes socios de Apple en Asia aseguran que ya han recibido comunicaciones advirtiendo de que el calendario inicial podría desplazarse, algo que obliga a reajustar capacidades y pedidos con meses de antelación.
Este contexto se suma a un escenario de presión en la cadena de suministro, con componentes clave —como chips avanzados o determinados módulos de memoria— muy disputados entre fabricantes de smartphones y grandes actores de la inteligencia artificial. Aunque algunas fuentes descartan que la escasez de memoria esté detrás del retraso concreto del plegable, sí reconocen que el entorno no ayuda a improvisar grandes cambios de última hora.
En paralelo, Apple estaría utilizando este proyecto para recalibrar su estrategia de lanzamientos. La idea de dar prioridad a la gama alta —iPhone 18 Pro, iPhone 18 Pro Max y el propio iPhone Fold— y desplazar los modelos estándar a principios de 2027 encaja con la voluntad de centrar recursos donde el margen es más alto y la capacidad de diferenciación tecnológica es mayor.
Todo ello se traduce en un equilibrio delicado: por un lado, la empresa quiere aprovechar el tirón mediático de su primer móvil plegable; por otro, no puede permitirse un lanzamiento precipitado que comprometa fiabilidad, durabilidad o experiencia de uso. De ahí que, llegado el momento, la compañía esté dispuesta a sacrificar calendario si con ello preserva el nivel de calidad al que ha acostumbrado a su base de usuarios.
En conjunto, el panorama que dibujan las filtraciones es el de un proyecto ambicioso pero complejo, en el que cada paso adelante debe medirse con lupa. El iPhone plegable se perfila como el gran cambio de diseño de Apple para los próximos años, pero su camino hasta el escaparate está resultando más largo y enrevesado de lo que muchos esperaban, con un lanzamiento que, salvo sorpresa, se aleja poco a poco de 2026 y mira con más fuerza hacia 2027.
