- El GDID es un código único y persistente asignado a cada instalación de Windows que permite rastrear la actividad del sistema independientemente de la IP.
- Este identificador se genera mediante servidores de Microsoft y es fundamental para procesos de activación y servicios de la Microsoft Store.
- A diferencia de las cookies o VPN, el GDID no se puede eliminar fácilmente y ha sido utilizado por agencias como el FBI para localizar sospechosos.
Seguro que conoces la sensación de que tu ordenador sabe demasiado de ti, pero hay cosas que van mucho más allá de las simples cookies del navegador. Resulta que Windows esconde un componente llamado GDID (Global Device Identifier), una especie de matrícula digital que Microsoft asigna a cada instalación del sistema operativo y que, para fastidio de muchos, no tiene un interruptor de apagado sencillo.
Este elemento ha pasado desapercibido para la gran mayoría de los usuarios durante años, ya que Microsoft apenas lo mencionaba en notas técnicas muy rebuscadas. Sin embargo, ha saltado a la luz de forma estrepitosa debido a un caso judicial federal en Estados Unidos, donde se reveló que este código fue la pieza clave para que el FBI pudiera dar caza a un cibercriminal a pesar de que este usaba VPN y proxies para esconderse.
¿Qué es exactamente el GDID y para qué sirve?
Si lo ponemos en palabras sencillas, el GDID es un identificador persistente a nivel de dispositivo. A diferencia de una dirección IP, que cambia según la red donde te conectes, o de una cookie, que puedes borrar en un segundo desde el navegador, el GDID está pegado a la instalación de Windows. Sirve para que la compañía identifique de forma exclusiva un equipo, ya sea un ordenador físico o una máquina virtual.
Microsoft sostiene que este código es necesario para el funcionamiento interno del sistema. Se utiliza principalmente para gestionar las licencias de software, la activación del sistema y el correcto funcionamiento de las aplicaciones que descargamos desde la Microsoft Store. Además, juega un papel importante en la Optimización de Entrega, ayudando a que las actualizaciones de Windows se distribuyan de manera eficiente entre equipos.

El proceso técnico: Cómo se crea tu huella digital
El GDID no se calcula basándose en las piezas de tu PC, como la placa base o el disco duro, sino que es asignado por los servidores de Microsoft. Todo empieza cuando configuramos Windows con una cuenta de Microsoft; en ese momento, un servicio del sistema llamado wlidsvc se comunica con login.live.com para solicitar un PUID (un ID único de Pasaporte).
Una vez recibido, Windows guarda este valor en el registro del sistema, concretamente en la ruta de MicrosoftIdentityCRL, donde permanece en texto plano. Posteriormente, la Plataforma de Dispositivos Conectados (CDPSvc) registra este número en el Directorio de Dispositivos de Microsoft. El formato final es bastante reconocible: una letra «g» minúscula seguida de un número decimal de 64 bits.
El caso Peter Stokes: Cuando la VPN no es suficiente
La verdadera polémica estalló cuando se leyó el expediente contra Peter Stokes, un presunto miembro del grupo de hackers Scattered Spider. El joven creía estar seguro utilizando servicios de VPN y proxies para ocultar su ubicación mientras atacaba a una joyería de lujo, pero cometió un error garrafal: utilizó el mismo equipo para sus actividades delictivas y para sus redes sociales personales.
El FBI descubrió que, aunque la IP cambiaba constantemente, el GDID g:6755467234350028 era el mismo en todas las conexiones. Esto permitió a los agentes unir puntos dispersos, vinculando accesos desde Estonia, Nueva York y Tailandia con cuentas de Snapchat, Facebook y Apple. Al final, la telemetría de Windows fue mucho más precisa que cualquier rastro de red, demostrando que el GDID es un rastreador sumamente eficaz.
Privacidad y el dilema del consentimiento
Aquí es donde la cosa se pone fea. A diferencia de Android o iOS, que te preguntan explícitamente si quieres compartir tu identificador publicitario, Windows no muestra ninguna pantalla de consentimiento al asignar el GDID. Muchos expertos en seguridad han calificado este sistema como un auténtico software de vigilancia, ya que no hay una opción clara para desactivarlo sin romper funciones esenciales del sistema.
Incluso si decides reinstalar Windows desde cero, la situación no es tan optimista. Si bien una instalación limpia genera un nuevo código GDID, Microsoft puede volver a vincular esa nueva instalación con tu historial anterior en cuanto inicies sesión con tu cuenta, utilizando otros datos como el hash del hardware (TPM, CPU) que sobrevive a cualquier formateo.
Medidas para mitigar la telemetría y el rastreo
Si te sientes un poco incómodo con esta matrícula digital, hay algunas cosas que puedes hacer para reducir el flujo de datos que viajan junto al GDID, aunque no puedas borrar el código en sí:
- Utilizar una cuenta local: Aunque el GDID sigue existiendo, usar una cuenta local en lugar de una cuenta de Microsoft reduce drásticamente el vínculo directo con tu identidad online.
- Ajustar la privacidad: En la sección de Configuración, ve a Privacidad y seguridad y desactiva los datos de diagnóstico opcionales, así como los anuncios personalizados.
- Bloquear la búsqueda en la nube: Desactivar esta opción evita que tus búsquedas locales se envíen a los servidores de Bing.
- Opciones avanzadas: Algunos usuarios avanzados deshabilitan los servicios de la Plataforma de Dispositivos Conectados (CDP) y la Optimización de Entrega para silenciar los reportes, aunque esto puede afectar a algunas funciones de sincronización.
Para quienes necesiten un anonimato total, como periodistas o activistas, la recomendación más honesta es dejar de lado Windows y pasarse a distribuciones de Linux utilizando la red Tor, ya que luchar contra la telemetría integrada de Microsoft puede convertirse en una batalla perdida.
En definitiva, el GDID es una herramienta potente de identificación que prioriza la funcionalidad y la seguridad corporativa sobre el anonimato del usuario. Aunque es vital para que Windows funcione como un ecosistema conectado, su falta de transparencia y la imposibilidad de desactivarlo subrayan la compleja relación entre la comodidad tecnológica y la privacidad digital en el entorno actual.
