- La película, producida por A24, se estrena en España el próximo 5 de junio tras un debut histórico en Estados Unidos.
- Kane Parsons, de apenas 20 años, debuta como el director más joven de un gran estudio bajo el respaldo de figuras como James Wan.
- El guion traslada la estética viral de los espacios liminales a una trama de misterio psicológico protagonizada por Chiwetel Ejiofor.
- A pesar de los rumores sobre la autoría del proyecto, el reparto confirma el control creativo total del joven cineasta durante el rodaje.
El mundo del cine de terror está a punto de experimentar un vuelco de esos que marcan época con el esperado salto a la gran pantalla de una de las leyendas urbanas más potentes de la era digital. Lo que comenzó como una simple imagen inquietante en un foro de internet se ha transformado en un largometraje que promete ser el **gran bombazo de la temporada estival**, arrastrando consigo a una legión de seguidores que han visto cómo este proyecto crecía de forma orgánica en la red antes de ser captado por el radar de las grandes productoras independientes.
Tras su reciente puesta de largo en las salas estadounidenses, los espectadores en España tendremos que esperar hasta el **próximo 5 de junio** para sumergirnos en este laberinto de paredes amarillentas y luces fluorescentes que parpadean sin descanso. La cinta llega precedida por una acogida crítica espectacular, rozando el noventa por ciento de valoraciones positivas en los principales portales especializados, lo que ha disparado el interés por ver cómo la productora A24 —autora de éxitos como Hereditary o La Bruja— ha gestionado el presupuesto para dar vida física a un entorno que, hasta ahora, solo habitaba en nuestras pantallas de ordenador.
De un tablón de 4chan al asalto de la taquilla mundial
El origen de toda esta locura se remonta a mayo de 2019, cuando un usuario anónimo colgó en un rincón de 4chan la foto de una oficina vacía con una moqueta algo sucia y un tono de luz de lo más deprimente. A partir de ahí, la comunidad inventó el concepto del **noclipear fuera de la realidad**, un término prestado de los fallos técnicos de los videojuegos donde el jugador atraviesa el suelo para caer al vacío. El joven Kane Parsons, con solo 16 años en aquel entonces, fue el encargado de elevar el listón al crear una serie en YouTube que acumuló **casi 200 millones de visitas**, demostrando que había hambre de un terror más conceptual y menos basado en el susto fácil de toda la vida.

La trama de la película nos traslada a la California de 1990 para presentarnos a Clark, un gerente de una tienda de muebles interpretado magistralmente por Chiwetel Ejiofor. El protagonista, que vive en su propio local tras un divorcio complicado, acaba descubriendo que **puede atravesar una pared de su sótano** para entrar en una red infinita de pasillos que parecen la última parada de una carretera a ninguna parte. Lo que sigue es una bajada a los infiernos donde la arquitectura imposible de estilo M.C. Escher se mezcla con una sensación de pavor existencial que deja al espectador pegado a la butaca sin necesidad de mostrar excesiva sangre en pantalla.
En esta odisea no está solo, ya que la narrativa introduce a su terapeuta, Mary Kline, a quien da vida la actriz noruega Renate Reinsve. La dinámica entre ambos personajes aporta un **toque psicológico muy profundo** a la historia, alejándose de los clichés del género para explorar cómo estos espacios liminales —lugares de tránsito que carecen de personas— actúan como un espejo de nuestros propios traumas y vacíos internos. Es precisamente este enfoque más maduro lo que ha convencido a los expertos de que no estamos ante un simple producto para adolescentes, sino ante una obra cinematográfica con todas las letras.
Polémicas de rodaje y la visión de Kane Parsons
Como no podía ser de otra forma con un director de tan solo 20 años, la controversia no ha tardado en aparecer en las redes sociales. Algunos escépticos han hecho circular el rumor de que **Osgood Perkins estuvo dirigiendo en la sombra**, sugiriendo que Parsons era simplemente una cara bonita para la estrategia de marketing. Sin embargo, el actor Mark Duplass ha salido al paso en X (antiguo Twitter) para dejar claro que Kane tenía el control absoluto del set, demostrando una madurez creativa que superaba a la de muchos veteranos de la industria con el triple de su edad.

Para lograr esa atmósfera tan opresiva, el equipo decidió apostar fuerte por los efectos prácticos en lugar de abusar del ordenador. Por ejemplo, una de las entidades más aterradoras de la cinta fue interpretada por Robert Bobroczkyi, un actor que **mide nada menos que 2,31 metros**, lo que permitió grabar escenas con una presencia física real que pone los pelos de punta. El propio Parsons se involucró en casi todos los departamentos, desde el diseño de los decorados hasta la composición de la banda sonora, manteniendo ese **estilo de metraje encontrado** que tan famoso le hizo en internet pero elevándolo con lentes de gran angular para que el espectador sienta que algo puede aparecer en cualquier rincón del encuadre.
Parsons ha insistido mucho en que su versión de los Backrooms no pretende ser la única ni la oficial, ya que entiende que este universo es una creación colectiva de muchos artistas en la red. No obstante, su capacidad para **trasladar el lenguaje de YouTube al cine** comercial sin perder la esencia es lo que realmente está rompiendo esquemas en Hollywood. La película evita saturar al público con un exceso de mitología o lore complicado, prefiriendo que cada uno saque sus propias conclusiones mientras recorre esos pasillos de pesadilla que, de alguna manera extraña, a todos nos resultan vagamente familiares.
La llegada de esta obra supone un hito en la forma en que el talento joven salta desde las plataformas digitales hacia los grandes estudios de producción europeos y americanos. Al final, nos encontramos ante una propuesta que utiliza el miedo al vacío y a lo desconocido para hablarnos de la alienación en la sociedad actual, logrando que una simple oficina vacía se convierta en el escenario más terrorífico del año. Queda por ver si el éxito en taquilla confirma esta tendencia, pero lo que es seguro es que, después de ver la película, nadie volverá a mirar un pasillo solitario o una sala de espera vacía de la misma manera.