- Las últimas betas de software incluyen referencias directas a una bisagra mecánica y estados de plegado.
- El dispositivo apostaría por un formato tipo libro con una pantalla interna que alcanza las 7,8 pulgadas.
- Para lograr un grosor mínimo de menos de 5 milímetros, Apple recuperaría el sensor Touch ID en el lateral.
- Se espera que el terminal se sitúe en la gama más exclusiva con un precio que superaría los 2.000 euros.
Se lleva tiempo rumoreando que el gigante de Cupertino está cocinando algo gordo en sus laboratorios secretos, y parece que el pastel está a punto de descubrirse por completo. Lo que antes eran simples cábalas de analistas ahora ha cobrado una fuerza inusitada tras las últimas presentaciones de la compañía, donde, sin decir ni una palabra de forma oficial, han dejado un rastro de migas de pan que apunta directamente a un teléfono con pantalla flexible.
Aunque los portavoces oficiales mantienen el habitual silencio sepulcral, el software y algunos vídeos promocionales grabados en el Apple Park han hablado por ellos. En un mercado europeo donde la competencia ya tiene varias generaciones de este tipo de terminales en las estanterías, la marca parece estar preparando su entrada con un dispositivo que priorizará la delgadez extrema y un formato que promete cambiar cómo usamos el móvil en el día a día.
Pistas ocultas en el código de los nuevos sistemas operativos
Una de las señales más potentes ha aparecido en las herramientas para desarrolladores, concretamente en Xcode. Se han descubierto líneas de código que mencionan parámetros como el ángulo mecánico de una bisagra y el estado de plegado del equipo. Esto no es ninguna tontería, ya que indica que el sistema operativo ya sabe cómo gestionar una pantalla que se dobla y ajustar la interfaz en consecuencia.
Además, la función de duplicación de pantalla, que en la Unión Europea ha tenido un despliegue más complejo por cuestiones de normativa, ha mostrado cambios significativos. Ahora, las ventanas del teléfono en el ordenador pueden adoptar formatos mucho más anchos y redimensionables, algo que no tiene sentido en los modelos actuales pero que encaja a la perfección con un panel que se abre para ofrecer más superficie de trabajo.
Un diseño tipo libro centrado en la ligereza
Entrando en el terreno de lo físico, las filtraciones coinciden en que estaríamos ante un dispositivo con una pantalla interior de 7,8 pulgadas. Este tamaño lo sitúa en un punto intermedio muy interesante, siendo casi tan grande como un iPad mini pero con la ventaja de poder llevarlo doblado en el bolsillo cómodamente. El diseño seguiría la estela de lo que conocemos como formato tipo libro, ideal para el consumo multimedia y la multitarea.
Lo más impresionante de este futuro iPhone Ultra, como ya lo llaman algunos, sería su perfil lateral. Se habla de un grosor de apenas 4,9 milímetros cuando está abierto, lo que lo convertiría en uno de los cacharros más finos del catálogo de la marca. Conseguir esto no es gratis y ha obligado a los ingenieros a tomar decisiones de diseño bastante drásticas para aprovechar cada milímetro de espacio interno.
El regreso del Touch ID y cambios en la cámara
Debido a esa obsesión por la delgadez, parece que el Face ID tendría los días contados en este modelo concreto. El sistema de reconocimiento facial actual ocupa demasiado sitio, por lo que Apple habría decidido rescatar el sensor de huellas Touch ID, integrándolo directamente en el botón de encendido lateral. Es una solución práctica que ya hemos visto en los iPad Air y que facilita el desbloqueo tanto si el teléfono está abierto como cerrado.
En el apartado fotográfico, las noticias sugieren que no veríamos el despliegue de tres lentes habitual de los modelos Pro. Por limitaciones de espacio en un chasis tan estrecho, el plegable montaría un sistema de doble cámara trasera. Es un movimiento curioso para un producto que será el más caro de la familia, pero demuestra que en esta primera generación se ha preferido priorizar la portabilidad y la resistencia estructural sobre el zoom óptico de largo alcance.
Disponibilidad y precio para el mercado europeo
Si echamos un ojo al calendario, todo apunta a que el anuncio podría producirse a finales de este mismo año, aunque la llegada a las tiendas podría demorarse hasta principios del siguiente. La fabricación de estas pantallas y sus bisagras es un proceso delicado que no permite producir millones de unidades de la noche a la mañana, por lo que las primeras remesas podrían ser bastante limitadas en nuestro territorio.
Respecto al bolsillo, la exclusividad se pagará cara. Las estimaciones sitúan el precio de salida por encima de los 2.000 euros en España, compitiendo directamente en el segmento de superlujo tecnológico. El terminal llegará probablemente con los nuevos chips A20 Pro y una configuración de memoria generosa para asegurar que el rendimiento esté a la altura de lo que se espera de un dispositivo que pretende inaugurar una nueva era en la telefonía de la manzana.
La llegada de este nuevo formato supone un paso importante para el ecosistema móvil, uniendo la versatilidad de una tableta pequeña con la comodidad de un teléfono tradicional en un solo cuerpo. Con un diseño que apuesta por la finura extrema, la vuelta de la huella dactilar como medida de seguridad y una interfaz que ya se está adaptando para sacar partido a las pantallas grandes, este modelo promete ser la pieza más distintiva del catálogo, aunque su elevado coste y el enfoque en la delgadez sobre la fotografía profesional lo sitúen, de momento, como un objeto de deseo para los usuarios más entusiastas.



