EA recorta personal en los estudios responsables de Battlefield 6

Última actualización: marzo 11, 2026
  • EA ejecuta una nueva ronda de despidos en DICE, Criterion, Ripple Effect y Motive, el grupo detrás de Battlefield 6
  • La compañía justifica la medida como un “realineamiento” interno enfocado en la comunidad y el modelo de servicio en vivo
  • Battlefield 6 fue el mayor lanzamiento de la saga, pero sufre caída de jugadores y críticas por monetización y diseño
  • Los recortes generan incertidumbre sobre el futuro del soporte del juego y el impacto en sus equipos creativos

EA despidos en estudios responsables de Battlefield 6

Electronic Arts ha llevado a cabo una nueva oleada de despidos en los estudios encargados de Battlefield 6, una decisión que ha dejado descolocados tanto a parte de la industria como a la comunidad de jugadores. Los recortes llegan pocos meses después de un estreno histórico de la última entrega de la saga, lo que refuerza la sensación de que algo no termina de encajar en la estrategia interna de la compañía.

La medida afecta a DICE, Criterion Games, Ripple Effect Studios y Motive Studio, los cuatro equipos que forman el grupo conocido como Battlefield Studios. Aunque EA no ha precisado cuántas personas pierden su puesto, sí insiste en que los estudios seguirán operando con normalidad y que la saga continúa siendo una de sus grandes apuestas dentro del catálogo de la compañía.

Despidos en pleno “realineamiento” de Battlefield Studios

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EA ha enmarcado esta ronda de recortes dentro de un proceso de “reorganización” o “realineamiento interno” de los equipos dedicados a la franquicia. El mensaje oficial habla de cambios selectivos dentro de la estructura de Battlefield Studios para centrar los recursos en lo que, según la empresa, más importa ahora a la comunidad de jugadores.

En la práctica, ese realineamiento se traduce en despidos en todos los estudios implicados en Battlefield 6. DICE, responsable histórico de la saga y con fuerte presencia en Europa, se ve especialmente señalada por la reestructuración, mientras que Criterion, Ripple Effect y Motive también sufren recortes pese a su papel clave en el desarrollo y soporte del juego.

La compañía no ha detallado el número de empleados afectados ni la distribución concreta por estudio, algo que aumenta la sensación de opacidad en torno al proceso. Fuentes internas citadas de forma anónima hablan de una noticia inesperada, comunicada en medio del ciclo habitual de parches y actualizaciones programadas para el título.

En sus declaraciones públicas, EA recalca que Battlefield sigue siendo una prioridad estratégica a largo plazo. Asegura que la inversión en la franquicia continuará y que las decisiones de organización se basan tanto en los comentarios de la comunidad como en los datos que extraen de su programa interno Battlefield Labs, centrado en analizar el comportamiento y las necesidades de los jugadores.

Reestructuración en estudios de Battlefield

El mayor éxito comercial de la saga no se libra de los recortes

El contexto hace que la decisión suene todavía más chocante. Battlefield 6 se convirtió en el mayor lanzamiento de la historia de la franquicia, arrancando con un impulso comercial que muchos analistas no dudaron en calificar como arrollador. En sus primeros tres días en el mercado alcanzó la barrera de los siete millones de copias vendidas, cifras que muy pocos títulos son capaces de igualar.

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En Estados Unidos, el juego llegó a encabezar la lista de ventas de 2025, desbancando incluso a la serie Call of Duty, algo que hasta hace poco parecía impensable en un mercado tan dominado por la serie de Activision. Las estimaciones posteriores situaron las ventas globales por encima de los 20 millones de unidades, consolidando a Battlefield 6 como uno de los grandes superventas recientes dentro del género de los shooters.

El estreno vino acompañado de picos de actividad espectaculares en plataformas como Steam. Durante su lanzamiento en octubre de 2025, el juego alcanzó un máximo de 747.440 usuarios simultáneos en el servicio de Valve. A esa cifra habría que sumar los jugadores de PlayStation 5 y Xbox Series, donde también registró un fuerte tirón inicial.

La recepción por parte de la prensa especializada y de buena parte de la comunidad fue, en sus primeras semanas, claramente positiva. Muchos críticos subrayaron que el título recuperaba parte del ADN clásico de la saga, con énfasis en las grandes batallas y los enfrentamientos a gran escala que habían definido a Battlefield desde sus inicios. No faltaron voces que lo describieron como “el mejor Battlefield en años”.

Que un producto con este historial termine asociado a recortes de personal tan poco tiempo después de salir al mercado resulta, como mínimo, llamativo. Para más de un jugador, cuesta encajar que un título que rompe récords de ventas y visibilidad acabe afectando a sus propios creadores con despidos en cadena.

Caída de jugadores, parches polémicos y una comunidad cada vez más tensa

El panorama, sin embargo, no ha sido tan idílico en los meses posteriores al lanzamiento. A pesar de su éxito inicial, Battlefield 6 ha tenido problemas para mantener el mismo nivel de interés a medio plazo. Las cifras de jugadores activos comenzaron a bajar con fuerza tras las primeras semanas de euforia.

En Steam, el shooter de EA pasó de rozar los 750.000 usuarios simultáneos en su debut a moverse en márgenes muy inferiores pocos meses después. Para febrero de 2026, los picos rondaban los 96.000 jugadores, y en periodos más recientes las cifras tienden a situarse en decenas de miles, muy lejos del arranque. Aunque el conjunto de jugadores en consola compensa en parte el descenso, la tendencia a la baja es evidente.

Buena parte de la comunidad achaca esta caída a decisiones de diseño y monetización que no han terminado de cuajar. El sistema de micropagos y la estructura de monetización general han sido señalados como demasiado agresivos, con críticas constantes a la forma en que se gestionan cosméticos, skins y pases de contenido. Muchos usuarios consideran que estas decisiones rompen el equilibrio entre experiencia jugable y modelo de negocio.

A esto se suman actualizaciones que han generado más polémica que aplausos. Cambios en el movimiento de los personajes, en el diseño de los mapas y en ciertos modos de juego han sido recibidos con recelo, especialmente en foros y redes sociales donde los jugadores más veteranos de la saga comparan constantemente el título actual con entregas anteriores.

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Algunos ajustes estéticos, como determinados aspectos de personajes y elementos cosméticos, también han levantado ampollas. Un sector de la comunidad criticó que ciertos diseños se alejaban demasiado del tono más crudo y realista que tradicionalmente había caracterizado a Battlefield, obligando al estudio a rectificar y modificar parte de los contenidos para acercarse más a las expectativas del público.

La llegada de nuevas temporadas no ha estado exenta de tropiezos. Cambios jugables como la introducción de mecánicas asociadas al uso de máscaras antigás generaron fallos técnicos y situaciones frustrantes dentro de las partidas, complicando la experiencia de juego justo en un momento en el que el título necesitaba reforzar la confianza de la comunidad.

El modo tipo battle royale, rebautizado como RedSec dentro de Battlefield 6, tampoco ha logrado el impacto que EA esperaba. Tanto la prensa especializada como los jugadores han establecido comparaciones poco favorables con otros títulos del género y con propuestas anteriores de la propia saga, señalando problemas de ritmo, balanceo y diseño de mapa.

Impacto de los despidos en Battlefield 6

Impacto en los estudios, incertidumbre creativa y reacción de la comunidad

Los despidos llegan en un momento especialmente delicado para los equipos encargados de la saga. La muerte de Vince Zampella, figura clave en la dirección creativa de Battlefield, a finales de 2025 dejó un vacío importante en la hoja de ruta del proyecto. El fallecimiento del que fuera principal responsable de la franquicia generó dudas internas sobre el rumbo a seguir y obligó a replantear algunas decisiones de futuro.

Con este contexto, los recortes de personal se perciben como un golpe adicional a la estabilidad de los estudios. Las personas despedidas han visto interrumpidos proyectos en marcha y planes de desarrollo que, en muchos casos, estaban ligados a nuevas temporadas, modos de juego y mejoras técnicas previstas para los próximos meses.

La versión pública de EA insiste en que los cuatro estudios seguirán funcionando con normalidad y que el soporte al juego se mantendrá. Sin embargo, en la práctica, la salida de trabajadores con experiencia reduce la capacidad de reacción ante errores, complica el lanzamiento de nuevo contenido y pone a prueba la coordinación entre equipos repartidos por distintos países, especialmente en Europa, donde DICE y parte de Motive tienen un peso significativo.

Desde la comunidad, la reacción ha sido una mezcla de perplejidad y preocupación. En redes sociales y foros especializados abundan los mensajes que cuestionan la lógica de despedir a la gente responsable de un superventas, sobre todo sin explicar de forma clara qué parte del proyecto se verá afectada y qué cambios concretos traerá esta reorganización para el juego que ya está en manos de millones de usuarios.

Los jugadores más activos temen que la calidad y la rapidez de las próximas actualizaciones se resientan. Se habla de posibles retrasos en parches importantes, de menor frecuencia en la llegada de nuevos mapas o modos, y de la posibilidad de que ciertos problemas técnicos tarden más en solucionarse al haberse reducido el tamaño de los equipos responsables.

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En paralelo, algunos trabajadores que han preferido mantenerse en el anonimato señalan que la falta de transparencia en el proceso aumenta la sensación de inseguridad. La ausencia de cifras oficiales y de una explicación detallada sobre el alcance real de los despidos alimenta rumores internos y hace más difícil planificar el futuro de los proyectos que siguen en marcha.

Reorganización corporativa y dudas sobre el futuro de la franquicia

Más allá de Battlefield 6, el movimiento se interpreta como parte de un ajuste corporativo más amplio dentro de Electronic Arts. La compañía lleva tiempo afinando su estructura alrededor de los juegos como servicio, priorizando aquellos títulos capaces de generar ingresos recurrentes a largo plazo, un enfoque que influye directamente en cómo se asignan recursos y personal.

En este marco, los despidos en DICE, Criterion, Ripple Effect y Motive se leen como un intento de alinear costes y equipos con las expectativas de rendimiento futuro. Que EA hable abiertamente de centrarse en “lo que más importa a la comunidad” mientras reduce plantillas en los estudios que gestionan ese mismo contenido genera, no obstante, una contradicción que muchos aficionados no pasan por alto.

La situación también reabre el debate sobre la fragilidad laboral en la industria del videojuego, incluso cuando un proyecto logra cifras récord de ventas. El caso de Battlefield 6 ilustra cómo el éxito comercial no siempre garantiza estabilidad para los equipos que están detrás del juego, especialmente cuando entran en juego cambios estratégicos a nivel empresarial.

Para quienes juegan desde España y el resto de Europa, las dudas se centran en la continuidad y el nivel de soporte que recibirá el título en los próximos meses. Los usuarios esperan que se mantenga el ritmo de contenidos, la corrección de errores y la mejora de la experiencia online, aspectos vitales en un shooter multijugador que compite directamente con otros gigantes del sector.

En un momento en el que Battlefield 6 aún intenta consolidar su base de jugadores tras el boom inicial, las decisiones de EA se perciben como un riesgo añadido. Queda por ver si la compañía logra que este realineamiento se traduzca realmente en una mejor respuesta a las demandas de la comunidad o si, por el contrario, los recortes acaban debilitando a unos estudios que necesitan estabilidad para seguir sosteniendo uno de sus productos estrella.

La paradoja de un juego que rompe récords pero termina rodeado de despidos resume bien la encrucijada actual de Battlefield 6: un éxito comercial que convive con tensiones internas, críticas de la comunidad y una reorganización empresarial cuyo impacto real sobre el futuro de la saga todavía está por verse.