- Los Desertores es la segunda expansión del Año de la Profecía y nace de la colaboración entre Bungie y Lucasfilm Games, con una fuerte inspiración en Star Wars pero manteniendo la identidad propia de Destiny 2.
- Introduce la actividad rejugable Territorio/Frontera sin ley, un sistema de reputación con tres sindicatos y la opción Invasión, además de nuevas habilidades de desertor, armas excepcionales y el arquetipo de blásteres con gestión de calor.
- La campaña sigue al Nómada/Vagabundo y a Aunor Mahal contra el Imperio barant y Dredgen Bael, se desarrolla en nuevos mapas de Marte, Venus y Europa, e integra narrativa, cooperativo y progresión a largo plazo.
- La expansión se completa con la mazmorra Equilibrio, la Edición Definitiva del Año de la Profecía, recompensas físicas en Bungie Store y una experiencia técnica muy sólida en consolas actuales.
Destiny 2: Los Desertores ya está disponible y se ha convertido en uno de los lanzamientos más comentados del looter-shooter de Bungie. La expansión se integra en el Año de la Profecía y propone un giro claro: bajar el foco del conflicto cósmico a una guerra de bajos fondos donde los guardianes se mueven en la frontera entre la ley y el crimen organizado.
Lo que hace particular a esta expansión es su colaboración oficial con Lucasfilm Games y su inspiración directa en el universo de Star Wars. Bungie ha optado por una colección de guiños, referencias visuales y mecánicas que recuerdan a la saga galáctica, pero sin caer en el simple «copia y pega». El resultado es un contenido que se siente inequívocamente Destiny, pero con sabor a western espacial.
Un cruce histórico entre Destiny 2 y la galaxia muy lejana
En Los Desertores, Bungie y Lucasfilm Games se han apoyado en aquello que ambos universos tienen en común: la ciencia ficción mítica. Los desarrolladores explican que el punto de partida fue casi obvio —hacer stormtroopers y referencias directas—, pero pronto vieron que eso les alejaba de la esencia de Destiny. En lugar de clonar soldados imperiales, partieron de lo que define a los cabal y construyeron el Imperio barant, una nueva facción con estética y función propias, salpicada de ideas claramente inspiradas en la saga de George Lucas, como unidades con lanzallamas montados en la muñeca.
La expansión está plagada de homenajes visuales y sonoros que los fans de Star Wars reconocerán al vuelo: desde cinemáticas que recuerdan al Episodio IV con sus icónicos barridos de transición, hasta detalles más sutiles como un cabal que se golpea la cabeza durante un abordaje o un grito al estilo Wilhelm reinterpretado a la manera de Destiny. Todo ello se integra sin romper la coherencia del universo del juego.
Los escenarios también se benefician de esta influencia. Los nuevos mapas de Marte, Venus y Europa evocan paisajes como Hoth, Endor o Dagobah, pero filtrados por la estética de Destiny. Bosques elevados con estructuras que recuerdan a aldeas en las copas de los árboles, pantanos alienígenas y llanuras heladas dan la sensación de visitar regiones nunca vistas dentro del sistema solar del juego, aunque manteniendo un pie en los lugares clásicos de la franquicia.
Desde Bungie subrayan que Lucasfilm Games les dio un margen de maniobra amplio, animándoles a “hacer lo que fuera mejor para la comunidad de Destiny” y a evitar los calcos literales de diálogos o escenas. Esa libertad creativa se nota en cómo los blásteres, las nuevas localizaciones y la campaña se sienten parte natural del sandbox de Destiny 2.
Una campaña de contrabando, profecías y moral gris
Argumentalmente, Los Desertores continúa los eventos de Los Confines del Destino y se sitúa como la segunda gran pieza del Año de la Profecía. La historia se aleja de las amenazas planetarias tradicionales para centrarse en una trama de contrabando, sindicatos criminales y conspiraciones donde el guardián se ve obligado a operar en los márgenes de la legalidad.
La aventura arranca en el Puesto de Tharsis, un nuevo centro social levantado en Marte que funciona como cantina y nido de escoria y villanía al más puro estilo Tatooine. Desde allí, los jugadores se unen al Nómada (o Vagabundo) y a figuras como Spider para desafiar abiertamente las órdenes de la Vanguardia. El trasfondo gira en torno al auge del Imperio barant, una facción cabal con vínculos con los enigmáticos Nueve y con una profecía de extinción de fondo que la Vanguardia prefiere mantener oculta.
Durante la campaña se explora una ambigüedad moral poco habitual en Destiny: para proteger a la humanidad, el guardián se ve obligado a trabajar con sindicatos de dudosa reputación, participar en actividades de contrabando y sabotaje y asumir el papel de “malo” a ojos de las estructuras de poder. Las decisiones no se presentan como blanco o negro, y el relato empuja al jugador a cuestionar su rol como protector.
Los desarrolladores destacan la presencia de personajes de lore profundo que hasta ahora se habían quedado en segundo plano. La hechicera Aunor Mahal, de la Orden Práxica, pasa a un plano protagonista como supervisora de las operaciones, vigilando de cerca al equipo mientras este ignora las directrices oficiales. Dredgen Bael, por su parte, se erige como villano central y símbolo del regreso de los Dredgen al foco principal, algo que no ocurría desde la llegada del Vagabundo en 2018.
La campaña recorre varios actos con asaltos lineales, secciones de exploración y set-pieces de corte cinematográfico. Se añaden registros, conversaciones secundarias y misiones opcionales que amplían el trasfondo político y criminal del sistema solar. Aunque hay momentos que repiten patrones conocidos, el conjunto transmite una sensación clara de corrección de rumbo para la narrativa de Destiny 2.
Territorio / Frontera sin ley: el corazón rejugable de la expansión
El núcleo jugable de Los Desertores está en la nueva actividad tipo horda/objetivos llamada Territorio sin ley (también referida en otros materiales como Frontera sin ley). Se trata de un modo diseñado para ser repetido una y otra vez, con niveles de dificultad crecientes y una estructura que recuerda al género de extracción, pero sin abandonar el ADN clásico de Destiny 2.
En esta actividad, los guardianes se despliegan en zonas disputadas de Marte, Europa y Venus con el objetivo de completar encargos de alto riesgo: contrabando, cazarrecompensas y misiones de sabotaje. La mecánica básica invita a entrar, cumplir los objetivos y salir con vida en una nave de extracción, pero con un giro: existe la posibilidad de que aparezca un equipo enemigo de desertores para complicar la partida.
Esa irrupción se articula a través de Invasión, una opción que permite que otros jugadores se cuelen en la sesión y traten de frenar el progreso del equipo principal a cambio de recompensas exclusivas. El resultado es una capa extra de tensión, en la que los jugadores tienen que equilibrar el botín que cargan, los recursos disponibles y el riesgo de alargar demasiado la estancia en el mapa.
El sistema se sustenta además en una nueva reputación con tres sindicatos. Cada facción encarna una visión distinta del mundo criminal y ofrece equipamiento, habilidades y misiones específicas:
- Los Barracudas / Barracudistas: banda de moteros eliksni de corte anarquista, contraria a las jerarquías tradicionales. Buscan construir una sociedad sin castas ni estructuras rígidas.
- Reforma de Tharsis: grupo de vex autoconscientes que han roto con la mente colmena y exploran su identidad individual al margen del colectivo.
- División de la Totalidad: rama rebelde del Imperio barant formada por cabal que operan en Marte como sindicato independiente, con fuerte presencia de psiónicos.
El jugador puede alinearse con cualquiera de estos tres grupos y cambiar de bando cuando le convenga, acumulando reputación para desbloquear equipo especializado, habilidades de desertor únicas y nuevas cadenas de misiones en la frontera disputada. La mecánica recuerda al viejo sistema de facciones del juego, pero con mayor impacto práctico sobre la progresión.
Habilidades de desertor y el Behemoth: nuevas formas de pelear
Una de las grandes novedades de la expansión es la introducción de las habilidades de desertor, un conjunto de poderes ofensivos, defensivos y de apoyo que se desbloquean y mejoran a lo largo de la campaña y de Territorio sin ley. Estos talentos amplían el abanico de opciones tácticas y permiten romper, literalmente, algunas reglas tradicionales del combate en Destiny 2.
Entre estas capacidades se cuentan peticiones de escudos defensivos, drones de curación, bombardeos orbitales o incluso la posibilidad de pilotar el Behemoth, un vehículo bípedo claramente inspirado en el AT-ST de Star Wars. El Behemoth destaca por su potencia inmediata: cañones de energía capaces de barrer grupos de enemigos y una presencia intimidante en el campo de batalla.
En las sesiones de prueba, muchos jugadores lo perciben como una herramienta casi obligatoria dentro del arsenal de un guardián desertor. Desde Bungie, sin embargo, matizan que su diseño responde a un equilibrio entre fantasía de poder y estrategia. El Behemoth brilla en el control de oleadas, pero no es tan eficaz contra jefes como otras habilidades de daño directo o de mejora de DPS.
Los desarrolladores han estructurado las habilidades de desertor en varias categorías (daño, apoyo, utilidad y defensa) para favorecer la experimentación. La idea es que la comunidad encuentre combinaciones inesperadas: desde builds centradas en limpiar encuentros completos a base de ataques devastadores, hasta configuraciones más tácticas orientadas a resistir invasiones o reforzar al escuadrón en actividades de alto nivel.
El Filo Práxico y los blásteres: armas que cambian el sandbox
En el terreno armamentístico, Los Desertores incorpora algunas de las piezas más llamativas de la historia del juego. La estrella es el Filo Práxico, una espada excepcional cinética que actúa como respuesta de Destiny al mítico sable de luz. Aunque la referencia es evidente, Bungie ha insistido en dotarla de una personalidad propia, tanto en su diseño como en sus mecánicas.
El Filo Práxico permite desviar proyectiles, abrir brecha entre formaciones enemigas y lanzar la hoja como ataque a distancia. Su obtención está ligada a una misión exótica exigente, con laberintos, rompecabezas y combates de alto nivel pensados para probar a fondo al jugador. Una vez en manos del guardián, la sensación es la de empuñar un arma que define el estilo de juego, más allá de un simple exótico de colección.
Uno de los puntos fuertes del arma es su profunda personalización. Los jugadores pueden ajustar no solo su aspecto, incluyendo variantes cromáticas de la hoja, sino también su comportamiento en combate mediante modificaciones que afectan a combos, generación de munición, control de masas u otras sinergias con habilidades de clase. Eso ha llevado a muchos a verla como el inicio de un nuevo meta para las armas cinéticas.
La expansión introduce también un nuevo arquetipo de arma de energía: los blásteres. En lugar de cargadores convencionales, estas armas utilizan un sistema de calor: si se dispara de forma comedida, es posible mantener un fuego casi continuo, pero si se abusa del gatillo, el arma se sobrecalienta y queda inutilizada hasta que se enfría. Esta gestión del ritmo obliga a replantear la economía de disparo y abre configuraciones inéditas para roles de apoyo u ofensivos.
Junto a estas novedades, Los Desertores suma un catálogo de exóticos y piezas de equipo que refuerzan la fantasía de contrabandista galáctico. Entre ellos se encuentran la ballesta solar Reliquia Familiar, inspirada en el icónico arma de Chewbacca; la ametralladora de atadura Labor de Luzaku; y nuevas armaduras excepcionales para cada clase: el casco de hechicero Siembra del Terror / Difusión Deimos, las piernas de cazador Favor de la Fortuna / Favor de la suerte y el pecho de titán Vestimenta / Vestidura Práxica, que completan el conjunto temático asociado al Filo.
Equilibrio: la nueva mazmorra y la carrera por la primera finalización
Dentro del contenido de alto nivel, Equilibrio es la nueva mazmorra destinada a quienes buscan desafíos técnicos y coordinación al milímetro. Estará disponible para los jugadores que tengan la expansión a partir del 13 de diciembre de 2025 a las 18:00 (hora peninsular española), fecha marcada en rojo tanto por las comunidades europeas como por los clanes más competitivos.
En esta actividad, los jugadores se alían con Aunor Mahal para infiltrarse en una gigantesca nave de guerra del Imperio barant y dar caza a los acólitos de Dredgen Bael. El diseño de encuentros promete una combinación de mecánicas de lectura de patrones, posicionamiento exigente y momentos de daño coordinado, más allá del simple control de estadísticas.
Bungie ha organizado una carrera oficial por la primera finalización de la mazmorra, con retransmisión en directo a través de sus canales. La emisión contará con creadores de contenido como Evanf1997 y CBGray, que arrancarán la cobertura unas horas antes del inicio de la actividad para analizar builds recomendadas, estrategias potenciales y ajustes de sandbox.
Los detalles sobre reglas, requisitos de participación y premios asociados se encuentran disponibles en los canales oficiales del estudio.
Para los jugadores europeos, el horario se adapta razonablemente a la tarde-noche, lo que facilita la participación de clanes y escuadras de España y otros países del continente.
Progresión, temporadas y calendario de contenidos
Más allá de la campaña y la mazmorra, Los Desertores encaja en el modelo de servicio vivo al que Destiny 2 lleva años acostumbrando a su comunidad. La expansión mantiene el sistema de temporadas, contratos y actividades semanales, pero suma rutas alternativas de progreso para quienes no quieren depender exclusivamente del calendario estacional.
Eventos comunitarios, cadenas de misiones y tareas periódicas se entrelazan con el nuevo contenido de la frontera criminal. Bungie ha publicado un calendario de contenidos específico para esta expansión, con hitos que incluyen ajustes en los sistemas de Poder y progresión, mejoras de calidad de vida, cambios en las actividades rituales semanales y la incorporación progresiva de nuevas mecánicas.
Para quienes juegan desde España o el resto de Europa, los horarios clave —como la apertura de Equilibrio o hitos de temporada— se han comunicado con referencias claras a la hora peninsular, algo que facilita la organización de clanes y grupos de juego en el Viejo Continente. Aun así, la estructura sigue premiando la dedicación: la experiencia más completa exige invertir tiempo de forma constante.
Los jugadores con menos margen horario pueden notar una curva de adquisición de poder algo más lenta si se limitan a contenidos puntuales, aunque el nuevo sistema de reputación con sindicatos y las recompensas por objetivos concretos ofrecen vías relativamente eficientes para avanzar sin necesidad de conectarse a diario.
Rendimiento técnico y diseño audiovisual
En el plano técnico, la expansión se apoya en una versión del motor de Destiny 2 que, en consolas actuales como PS5, ofrece tasa de imágenes estable, tiempos de carga reducidos y respuesta de mando muy precisa. En actividades intensas con muchos jugadores simultáneos puede aparecer algún tirón puntual o pop-in de elementos, pero la experiencia general es fluida y consistente.
El uso del sonido espacial y del mando con vibración háptica refuerza la inmersión. En PS5, por ejemplo, la respuesta de los gatillos adaptativos contribuye a diferenciar sensorialmente armas como los blásteres o el Filo Práxico frente al armamento convencional. Son detalles que, sin cambiar las reglas del juego, hacen más satisfactorias las sesiones largas.
La dirección artística vuelve a ser uno de los pilares de Destiny 2. Las nuevas localizaciones combinan ruinas tecnológicas, paisajes desérticos, interiores decadentes y cielos cargados de historia. Cada zona busca contar algo por sí misma: desde la opulencia militar del Imperio barant hasta los escondites improvisados de los sindicatos criminales.
En cuanto al apartado sonoro, la banda sonora y los efectos se han ajustado para acompañar el tono de western espacial. Las cinemáticas, además, presentan un nivel de pulido mayor que en algunos lanzamientos anteriores de la franquicia, con uso inteligente de encuadres y montajes que refuerzan la sensación de aventura cinematográfica.
Modelos de negocio, ediciones y recompensas físicas
En lo comercial, Los Desertores se encuadra en el esquema de juego como servicio al que está habituada la comunidad de Destiny 2. La expansión convive con pases de temporada, packs cosméticos y bundles que, según Bungie, no alteran el equilibrio competitivo pero siguen alimentando el debate sobre la percepción de valor y la frontera con el pay-to-win.
Para quienes quieren tenerlo todo, se ha puesto a la venta la Edición Definitiva del Año de la Profecía, que incluye las campañas de Los Confines del Destino y Los Desertores, la incursión El desierto perpetuo, la mazmorra Equilibrio y una serie de desbloqueos inmediatos. Entre ellos destacan la nave excepcional Líder de los Desertores, el emblema Introducción estelar / Introducción a las estrellas, el fusil de francotirador excepcional Terrae Plus Ultra / Nuevas Tierras Más Allá con diseño y catalizador, el paquete cosmético Leyendas del lado oscuro y el colibrí excepcional Eneacordio / Eneacordo.
Los jugadores que ya tengan la Edición Estándar de Los Desertores o la del Año de la Profecía pueden actualizar a la Definitiva para acceder al resto de contenido y recompensas. Esta vía puede resultar interesante para quienes se enganchen tarde a la expansión pero quieran incorporarse a la experiencia completa sin tener que comprarlo todo por separado.
Además, Bungie ha preparado una nueva tanda de Recompensas de Bungie ligadas al progreso dentro del juego. Al completar determinados triunfos antes del 30 de abril de 2026 (18:59, hora peninsular), los jugadores desbloquean la opción de comprar artículos físicos a través de la Bungie Store, hasta el 31 de mayo de 2026 a las 8:59 (hora peninsular).
Entre esos objetos se encuentran el pin de la campaña de Los Desertores, el pin del título de Los Desertores y el póster metálico Frontera / Territorio sin ley de Displate, asociado a completar todos los objetivos principales en la actividad estrella de la expansión. Es un esquema habitual en Destiny 2, pero aquí cobra un matiz especial por la relevancia de la colaboración con Lucasfilm Games y el carácter coleccionable de la temática.
Impresiones jugables: campaña, endgame y PvP
Tras varios días de juego, la sensación general es que Los Desertores no trata de reinventar la rueda del looter-shooter, sino de afinarlas. La campaña se percibe como un intento claro de elevar el listón narrativo, con énfasis en personajes con matices, diálogos más trabajados y un arco que empuja al guardián a tomar decisiones incómodas.
En lo que respecta al endgame, la expansión refuerza la oferta habitual de Destiny 2 con una raid exigente (incluida en el paquete anual) y la ya mencionada mazmorra Equilibrio. La filosofía de diseño de estos contenidos apunta a premiar la coordinación del equipo por encima del daño bruto: lectura de mecánicas, comunicación clara y ejecución sincronizada son más determinantes que nunca.
En el Crisol, los cambios introducidos en el sandbox —especialmente por la llegada de blásteres, nuevas piezas exóticas y ajustes de daño— se dejan notar desde el primer momento. Los jugadores competitivos tienen que revisar builds, sensibilidad y estrategias casi parche a parche, mientras que el resto percibe un entorno relativamente fresco, aunque no exento de debates sobre la consistencia del daño o la sensación de pérdida de poder en algunas armas veteranas.
El bucle de progresión tradicional se mantiene: farmear equipamiento, ajustar builds y volver a entrar a por contenido más duro. La diferencia está en que las nuevas armas, habilidades de desertor y recompensas de sindicatos amplían lo suficiente el abanico como para que el meta se sienta vivo y cambiante, algo clave para mantener el interés de una comunidad que lleva años en el mismo universo.
Una expansión pensada para reconectar con la comunidad
Destiny 2 llega a Los Desertores tras una etapa marcada por la recepción desigual de contenidos anteriores. Esta expansión se presenta, en buena medida, como un intento de reconectar con la base de jugadores, respetar el tiempo invertido y ofrecer una experiencia con identidad clara, apoyada en una colaboración de alto perfil pero sin dejar de ser Destiny.
Para quienes disfrutan de los looter-shooter con fuerte componente social, campañas con cierto peso narrativo y un endgame que exige coordinación, la propuesta encaja bastante bien. En cambio, los jugadores más solitarios o con tiempo limitado pueden encontrar el paquete algo denso, salvo que enfoquen su experiencia en objetivos concretos —campaña principal, algunas actividades semanales y progresión con un único sindicato—.
Los Desertores ofrece un paquete amplio: una historia que se apoya en la estética de Star Wars sin perder la esencia de Destiny, un modo rejugable con sistemas nuevos, armas que alteran el sandbox, una mazmorra diseñada para poner a prueba a los escuadrones y un plan de contenidos que se extenderá durante meses. No es una expansión perfecta, y la discusión sobre monetización y ritmo de progreso sigue sobre la mesa, pero sí supone un paso firme para quienes aún quieren seguir escribiendo su destino en la frontera más peligrosa del sistema solar.

