Denuncian a LinkedIn por vender los datos personales de sus usuarios

Última actualización: mayo 6, 2026
  • Noyb denuncia ante la autoridad austriaca que LinkedIn vulnera el RGPD al limitar el acceso gratuito de los usuarios a sus propios datos
  • La ONG acusa a la plataforma de usar la privacidad como excusa mientras comercializa información a través de funciones Premium
  • LinkedIn niega las acusaciones, asegura cumplir el artículo 15 del RGPD y rechaza que solo los usuarios de pago vean quién visita su perfil
  • El caso podría implicar sanciones económicas y marcar un precedente para el uso de datos personales en redes profesionales en Europa

Denuncia a LinkedIn por datos personales

La gestión de los datos personales en las redes profesionales vuelve a estar bajo el foco tras una nueva ofensiva legal contra LinkedIn en Europa. La organización austriaca Noyb, conocida por su cruzada contra los gigantes tecnológicos y por defender la privacidad digital, ha puesto en el punto de mira a la plataforma propiedad de Microsoft por la forma en que trata la información de millones de usuarios.

Esta vez, la polémica gira en torno a la posibilidad de que LinkedIn esté vulnerando el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) al condicionar el acceso completo a los datos personales a la contratación de una suscripción de pago. La queja plantea dudas de calado sobre hasta qué punto una red profesional puede convertir en producto la información de quienes buscan empleo, hacen networking o simplemente mantienen su perfil actualizado.

La denuncia de Noyb: acceso a los datos sólo si pasas por caja

Queja de Noyb contra LinkedIn

Según ha explicado la ONG, todo empezó cuando un usuario europeo solicitó a LinkedIn el acceso íntegro a la información que la compañía tiene almacenada sobre su actividad. Esta petición se ampara en el artículo 15 del RGPD, que reconoce el derecho de cualquier persona en la Unión Europea a conocer, de forma clara y gratuita, qué datos personales están siendo tratados por una empresa.

La respuesta de la plataforma fue, como mínimo, controvertida. LinkedIn habría denegado parte de esa información alegando “preocupaciones de privacidad”, una justificación que para Noyb resulta contradictoria. A ojos de la organización, la compañía se escuda en la protección de datos para limitar la transparencia hacia el propio usuario, mientras ofrece funcionalidades mucho más detalladas dentro de sus servicios de pago.

En la denuncia presentada ante la Autoridad Austriaca de Protección de Datos, Noyb sostiene que LinkedIn oculta, tras la barrera de una suscripción Premium, datos de seguimiento y registros de visitas al perfil que deberían estar disponibles sin coste cuando un usuario ejerce su derecho de acceso. La ONG interpreta esta práctica como un modo de convertir un derecho fundamental del RGPD en un extra comercial.

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La organización reclama que la compañía revele por completo la información solicitada y que las autoridades evalúen la imposición de una sanción económica para frenar futuras infracciones. De prosperar la queja, el caso podría acabar teniendo repercusiones más allá de Austria, dado que LinkedIn opera en todo el Espacio Económico Europeo bajo las mismas normas de protección de datos.

La paradoja de la privacidad: gratis se limita, pagando se amplía

LinkedIn y suscripción Premium

El núcleo del conflicto está en lo que Noyb describe como una “paradoja del acceso” dentro de LinkedIn. Por un lado, cuando un usuario intenta ejercer su derecho de acceso gratuito bajo el RGPD, se encuentra con obstáculos para obtener la información completa sobre quién le ha visitado o qué datos de seguimiento se han recopilado sobre su actividad en la red.

Por otro, la misma plataforma ofrece, en sus planes de pago, funciones avanzadas que permiten ver de forma más detallada quién ha consultado tu perfil y recibir estadísticas sobre la visibilidad profesional. Esa diferencia de trato entre usuarios gratuitos y de pago es, según la ONG, lo que hace saltar todas las alarmas desde el punto de vista de la normativa europea.

Desde la perspectiva jurídica de Noyb, no es admisible que un derecho garantizado por el RGPD se convierta en un incentivo comercial. Martin Baumann, abogado de la organización, ha reiterado que las personas tienen derecho a recibir sus datos personales sin coste adicional y sin que estos se utilicen como moneda de cambio para impulsar suscripciones.

La denuncia insiste en que LinkedIn no puede justificar la negativa a entregar información completa apelando a la privacidad, mientras al mismo tiempo explota esa misma información dentro de su oferta Premium. Para la ONG, este juego de equilibrios erosiona la confianza de los usuarios y choca frontalmente con el espíritu de transparencia que persigue el RGPD.

Más allá del debate técnico, el caso refleja un malestar creciente entre profesionales y buscadores de empleo en Europa, que perciben que su huella digital en la red se ha convertido en un activo comercializado sin suficiente claridad. La sensación de que la red profesional funciona también como una herramienta de venta agresiva alimenta el recelo sobre cómo se usan y se comparten sus datos.

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¿Rastreo sin consentimiento claro? La zona gris del seguimiento

Datos personales y seguimiento en LinkedIn

Otro de los frentes que abre la demanda se centra en el rastreo sistemático de la actividad de los usuarios dentro de LinkedIn. Noyb considera que la plataforma no solicita un consentimiento suficientemente explícito y específico para recopilar y procesar ciertos datos de comportamiento, tal y como exige la normativa europea.

En la práctica, cada interacción en la red profesional —visitas a perfiles, participación en grupos, clics en ofertas de empleo o mensajes intercambiados— genera una cantidad considerable de información. Según la organización austriaca, parte de estos datos se utilizarían para alimentar funciones analíticas y productos comerciales que terminan ligados a la suscripción Premium, sin que el usuario tenga una visión completa de qué se recoge ni con qué finalidad exacta.

Este escenario coloca tanto a trabajadores como a reclutadores en una zona legal difusa, donde no siempre queda claro qué datos se almacenan y durante cuánto tiempo. La denuncia pretende forzar a LinkedIn a aclarar de forma mucho más detallada estas prácticas y a reforzar los mecanismos de consentimiento y transparencia para los usuarios de la Unión Europea.

Si la autoridad de protección de datos da la razón a Noyb, LinkedIn podría verse obligada a replantear su modelo actual de acceso a estadísticas y visitas al perfil dentro del mercado europeo, segmentando mejor qué puede ofrecer como extra comercial y qué debe facilitar por obligación legal.

La causa se suma a otras batallas abiertas en Europa en torno al uso comercial de la información personal, una cuestión especialmente sensible en un contexto donde la línea entre servicio gratuito y explotación intensiva de datos es cada vez más fina. En redes profesionales como LinkedIn, donde la información sobre la trayectoria laboral y los contactos es especialmente valiosa, esa discusión se vuelve todavía más delicada.

Respuesta de LinkedIn y papel de Noyb en la UE

Ante la repercusión del caso, LinkedIn ha salido al paso de las acusaciones. Un portavoz de la compañía ha calificado de “falsas” las afirmaciones de que la plataforma incumple el artículo 15 del RGPD y ha defendido que la red social ya facilita la información pertinente a través de sus políticas de privacidad y de las herramientas existentes dentro de la cuenta de usuario.

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La empresa también sostiene que no es cierto que sólo quienes pagan una suscripción Premium puedan ver quién ha visitado su perfil. Según la versión de LinkedIn, la modalidad gratuita también permite consultar parte de esa información, aunque la experiencia es más limitada. No obstante, para muchos usuarios europeos esa diferencia entre “un par de nombres” y una lista completa se percibe, en la práctica, como un incentivo claro a pasar por caja.

Mientras tanto, Noyb continúa reforzando su papel como uno de los actores más influyentes en la defensa de la privacidad en la Unión Europea. La ONG —cuyo nombre responde al acrónimo de “None of Your Business”, algo así como “No es asunto tuyo”— ya ha impulsado procedimientos que han terminado en multas millonarias y cambios concretos en empresas como Google o Meta.

La nueva ofensiva contra LinkedIn encaja en esa estrategia de poner a prueba los límites del RGPD frente a las prácticas comerciales de las grandes tecnológicas. Para la organización, resulta fundamental que las empresas no conviertan los derechos de acceso, transparencia y control en meros apartados de suscripción o en características reservadas a usuarios Premium.

En un contexto donde LinkedIn es una herramienta casi imprescindible para buscar trabajo, hacer contactos o posicionarse en el mercado laboral, la ONG recuerda que los datos personales de quienes intentan mejorar su situación profesional no deberían convertirse sin más en moneda de cambio. La decisión que tomen los reguladores austriacos podría influir en cómo la plataforma ajusta sus condiciones de servicio en España y en el resto de Europa.

Al final, lo que está en juego no es sólo una disputa puntual entre una ONG y una gran compañía tecnológica, sino la forma en que las redes profesionales equilibran modelo de negocio y respeto al RGPD. Para millones de usuarios europeos, lo razonable sería poder consultar sin pagar qué sabe exactamente LinkedIn sobre su actividad, mientras deciden con tranquilidad qué tipo de servicios adicionales, si es que los quieren, les compensa contratar.

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