Cómo optimizar One UI en tu Samsung Galaxy para que vaya más fluido

Última actualización: diciembre 8, 2025
  • Configurar Cuidado del dispositivo, la optimización automática y los reinicios programados mantiene One UI limpia y estable.
  • Limitar aplicaciones en segundo plano y elegir el perfil de rendimiento Estándar mejora la fluidez del sistema.
  • Reducir funciones innecesarias, limpiar almacenamiento y ajustar animaciones aporta una sensación de mayor rapidez.

Optimizar One UI de Samsung

Si tienes un móvil o tablet Galaxy y notas que cada vez va más pesado, que las animaciones se entrecortan y las apps tardan más en abrirse, no eres la única persona a la que le pasa. Con los años, las actualizaciones, las capas de personalización y ese montón de aplicaciones que vamos instalando sin pensar, es normal que One UI se vaya volviendo menos ágil.

La parte buena es que Samsung ha ido metiendo en One UI un montón de opciones para cuidar el rendimiento, automatizar tareas de mantenimiento y limitar lo que hace el sistema en segundo plano. Muchas vienen bastante escondidas y otros ajustes han cambiado de nombre o de sitio con las últimas versiones (One UI 5, One UI 6, One UI 7…), pero si las conoces y las configuras bien puedes notar un cambio enorme en cómo responde tu Galaxy.

Actualiza el sistema y las apps antes de tocar nada

Antes de empezar a trastear con ajustes avanzados, conviene asegurarse de que el móvil tiene la última versión de One UI y de las aplicaciones instaladas. Samsung corrige errores de rendimiento y optimiza el uso de la batería en casi cada actualización, así que ir al día es básico.

Para actualizar el sistema, entra en los ajustes de tu Galaxy y busca el apartado «Actualización de software». Dentro, toca en «Descargar e instalar» y deja que el dispositivo compruebe si hay una versión nueva disponible; si la hay, sigue los pasos que aparecen en la pantalla hasta completar la instalación.

También es recomendable revisar las actualizaciones de las apps en Google Play y en la Galaxy Store, donde muchas aplicaciones propias de Samsung reciben mejoras de rendimiento. Mantener todo al día reduce errores, cuelgues y consumos raros de batería que, a la larga, también afectan a la fluidez de One UI.

Libera espacio y deshazte de apps que no usas

Mejorar rendimiento One UI Samsung

Una de las cosas que más pesan en el rendimiento es tener el almacenamiento casi lleno. Cuando el móvil va al límite, Android tiene menos margen para crear archivos temporales, actualizar apps o gestionar la memoria, y eso se nota en tirones, bloqueos y tiempos de carga mucho mayores.

Empieza eliminando todo lo que no necesitas: juegos que no abres desde hace meses, aplicaciones duplicadas (por ejemplo, tener varias apps de notas o galerías de fotos), fotos y vídeos muy pesados y archivos descargados que se han ido quedando olvidados en la carpeta de descargas. Cuanto más respires al almacenamiento, mejor.

En los ajustes de tu Samsung encontrarás secciones como «Almacenamiento» o «Cuidado del dispositivo» que te muestran qué se está llevando más espacio. Muchas interfaces de One UI incluyen incluso atajos para borrar archivos grandes, documentos duplicados y contenido que no usas desde hace mucho.

Si hay aplicaciones del sistema que no puedes desinstalar, prueba a desactivarlas desde el «Administrador de aplicaciones» para evitar que se ejecuten en segundo plano. En algunos Galaxy también puedes forzar la detención de ciertos servicios que no necesitas (modos o rutinas que nunca usas, por ejemplo), siempre con cuidado de no tocar funciones que sí te hagan falta.

Aprovecha «Cuidado del dispositivo» para automatizar la optimización

En muchos Galaxy, uno de los menús más infravalorados es el de «Cuidado del dispositivo» (a veces llamado «Mantenimiento del dispositivo» o «Device Care»). Está dentro de los ajustes y también suele aparecer como una app independiente. Ahí se agrupan la mayoría de herramientas para exprimir el rendimiento sin complicarse demasiado.

Al entrar verás un indicador del estado general del dispositivo (batería, almacenamiento, memoria y seguridad) y, en la parte superior, normalmente un gran botón que pone algo tipo «Optimizar ahora». Al tocarlo, One UI realiza varias acciones automáticas: cierra aplicaciones en segundo plano, limpia memoria RAM, comprueba si hay apps que estén usando demasiados recursos y analiza el estado de la batería y del almacenamiento.

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Este botón es una manera muy rápida de darle un «empujón» de rendimiento al móvil cuando lo notas espeso, porque aplica de golpe pequeñas optimizaciones que, sumadas, marcan la diferencia. También revisa si hay software malicioso o aplicaciones con comportamientos raros que puedan estar lastrando el sistema.

Desde la misma pantalla de Cuidado del dispositivo puedes crear un acceso directo en la pantalla de inicio o incluso un widget de optimización rápida. Si añades ese widget y lo pulsas de vez en cuando (por ejemplo, cuando acabas una sesión de juegos o después de muchas horas de uso), tendrás un atajo muy cómodo para mantener la fluidez.

Controla las aplicaciones en segundo plano

Muchas redes sociales, apps de noticias, juegos y servicios varios se quedan en segundo plano, recibiendo datos y enviando notificaciones aunque no las estés usando. Esto, por sí solo, no haría que el móvil se hunda, pero cuando se acumulan decenas de aplicaciones manteniendo procesos abiertos, el procesador y la memoria lo notan.

One UI incluye un apartado específico para gestionar este comportamiento. Desde los ajustes entra en «Batería» y busca la opción «Límites de uso en segundo plano». Dentro verás varias herramientas, pero hay dos especialmente interesantes si quieres equilibrar consumo y rendimiento sin volverte loco.

La primera es la opción «Suspender aplicaciones sin uso». Al activarla, el propio sistema detecta qué apps llevas mucho tiempo sin abrir y las pone en un estado de hibernación, evitando que despierten por su cuenta. Esto no las borra ni afecta a su funcionamiento cuando las abres manualmente, simplemente deja de permitirles que se ejecuten solas en segundo plano.

La segunda clave está en la sección «Aplicaciones en suspensión profunda». Ahí puedes añadir a mano aquellas aplicaciones que quieres que estén siempre «dormidas» a menos que las abras tú. Es perfecto para redes sociales de las que no te importa recibir avisos en tiempo real, juegos que solo usas ocasionalmente o apps que sabes que se pasan de listas con las notificaciones.

Ten en cuenta que, en cuanto metas una app en suspensión profunda, dejarás de recibir notificaciones mientras no la abras. No vas a ver al instante un like nuevo, un comentario o una mención en redes; solo te enterarás cuando entres. A cambio, liberarás mucha actividad en segundo plano y el sistema tendrá más recursos para lo que de verdad usas.

Ajusta el perfil de rendimiento del procesador

En las últimas versiones de One UI, Samsung permite elegir un perfil general que define cómo se comporta el procesador en el día a día. La idea es que puedas priorizar el rendimiento o el ahorro de batería según tus necesidades, sin andar tocando mil opciones escondidas.

Para cambiarlo, entra en los ajustes y ve de nuevo a «Cuidado del dispositivo». Dentro, busca la opción «Perfil de rendimiento». Suelen aparecer al menos dos modos: «Estándar» y «Ligero». En algunos modelos pueden llamarse de forma similar, pero la idea es la misma.

Si notas el móvil lento o con tirones, asegúrate de tener activo el modo «Estándar». Este perfil está pensado para que el teléfono saque más partido al procesador, mantenga frecuencias más altas y sea menos agresivo recortando potencia. Eso sí, puede consumir algo más de batería que un modo enfocado en el ahorro.

El modo más ligero (o de ahorro) es útil si vas justo de batería y priorizas estirar las horas de pantalla por encima de la fluidez máxima. Pero si el motivo por el que estás leyendo esto es que One UI se siente perezoso, lo suyo es dejar el perfil de rendimiento en Estándar. Además, este ajuste no suele limitar la potencia cuando juegas, porque el sistema ya sabe que en los juegos debe darlo todo.

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Configura la optimización automática y el reinicio programado

Otra pieza importante para que One UI siga yendo fino con el paso del tiempo es la optimización automática. El sistema puede cerrar apps en segundo plano, liberar memoria y programar reinicios periódicos cuando el dispositivo no está en uso, algo que ayuda a corregir fallos que se acumulan si nunca apagas el teléfono.

En versiones antiguas de la función, eras tú quien tenía que marcar exactamente el día y la hora del reinicio u optimización. En las versiones más recientes, especialmente con Android 13 (One UI 5) en adelante, el sistema es más inteligente: elige por sí mismo el momento en que el dispositivo está inactivo (pantalla apagada, sin llamadas, sin música reproduciéndose, etc.) y realiza la optimización cuando cree que es menos molesta.

Para revisar estas opciones, entra en los ajustes, ve a «Cuidado del dispositivo» y busca el apartado «Optimización automática». Ahí verás la configuración de «Reinicio automático». Puedes dejar que el móvil se reinicie automáticamente cuando lo necesite o, si prefieres tenerlo controlado, elegir los días y la franja horaria que más te convenga.

Mucha gente opta por programar los reinicios de madrugada, cada cierto número de días. Así, al despertarte tienes el Galaxy «fresco» y funcionando con normalidad, sin haber sufrido cortes molestos en mitad de la jornada. Si tu caso es muy crítico y el teléfono va fatal, puedes probar a permitir que se reinicie cuando lo vea necesario, aunque siempre existe el riesgo de que lo haga en un momento poco oportuno.

En Android 13 con One UI 5, Samsung ha mejorado especialmente esta parte, de forma que el sistema se encarga de cerrar procesos, limpiar memoria y reiniciar cuando detecta que el teléfono lleva demasiado tiempo encendido sin apagarse. Todo esto se integra dentro de Cuidado del dispositivo para que no tengas que ir saltando entre menús.

Trucos específicos para mejorar animaciones y sensación de fluidez

Más allá de los ajustes oficiales, hay una serie de trucos y pequeñas modificaciones que no cambian el hardware, pero mejoran mucho la sensación de fluidez, especialmente en las animaciones de One UI. Son detalles que, sumados, marcan la diferencia al usar el móvil cada día.

Uno de ellos es cambiar el diseño de la pantalla de inicio a la opción de «solo pantalla de inicio» en lugar de usar cajón de apps más escritorio mezclado. Al hacerlo, las animaciones de abrir y cerrar aplicaciones se sienten más coherentes: cuando cierras una app, la animación vuelve al icono en su sitio, en vez de desaparecer hacia el centro de forma genérica. Si usas gestos de deslizamiento, la transición mejora mucho.

También ayuda desactivar la vibración asociada a los gestos de navegación. Cada vibración es un proceso más que gestionar y, aunque el impacto sea pequeño, todo suma. Además, la experiencia suele sentirse más directa y limpia sin tantas micro vibraciones cada vez que vas hacia atrás o vuelves al inicio.

De vez en cuando, especialmente tras reiniciar el dispositivo o instalar una actualización grande, puede venir bien borrar la caché de la app «One UI Home», que es el lanzador de la pantalla de inicio. En la sección de aplicaciones de los ajustes, busca «One UI Home» (o «Pantalla de inicio de One UI»), entra y limpia la memoria caché. No borres los datos salvo que tengas claro lo que haces, porque eso puede resetear la disposición del escritorio.

Por último, en algunos modelos hay usuarios que han notado mejoría activando la opción de «reducir transparencia y desenfoque» en los ajustes de accesibilidad o pantalla. Al reducir efectos visuales pesados (fondos desenfocados, capas semitransparentes), la interfaz tiene menos trabajo gráfico y los tirones en animaciones se reducen en muchos casos.

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Desactiva funciones que no necesitas y reduce procesos en segundo plano

Muchos ajustes de comodidad se mantienen activos sin que realmente los usemos, pero cada uno de ellos añade un pequeño consumo de CPU, RAM o batería. Si quieres que One UI vaya lo más suelta posible, conviene hacer una limpieza de funciones que tienes activadas «por si acaso» pero nunca usas.

Por ejemplo, si no te interesa que el móvil esté buscando constantemente dispositivos cercanos (auriculares, TVs, otros teléfonos, etc.), puedes desactivar la opción relacionada en los ajustes de conexiones o de privacidad. Es un proceso menos que está escaneando el entorno sin aportar nada a tu manera de usar el Galaxy.

Lo mismo pasa con algunos servicios inteligentes o automatizaciones de Samsung que no usas, como ciertos modos o rutinas. Si nunca los has configurado y no te interesan, desactivarlos evita que haya módulos funcionando en segundo plano solo por estar disponibles. La idea es dejar encendido únicamente lo que te aporta algo real.

En el apartado de widgets, también viene bien revisar qué tienes colocado. Hay widgets que se actualizan con mucha frecuencia (del tiempo, noticias, redes sociales, etc.). Si colocas solo los que de verdad consultas y quitas el resto, reducirás la cantidad de datos y procesos en segundo plano que se ejecutan para mantenerlos al día.

Como regla general, cualquier función que no utilices de forma habitual pero que esté constantemente activa es candidata a ser desactivada. Menos cosas corriendo a la vez significa más margen para que One UI mueva con soltura las apps que sí te importan.

Ajustes extra para usuarios avanzados

Hay ciertos trucos más avanzados, pensados para quien no tiene miedo de tocar configuraciones ocultas, que también pueden ayudar a afinar la experiencia. Algunos creadores de contenido han comentado, por ejemplo, el uso de códigos especiales en la app de teléfono para acceder a menús de servicio de Samsung.

Uno de ellos es marcar *#9900# y, dentro del menú que aparece, usar la opción «DELETE DUMPSTATE/LOGCAT» de vez en cuando (una o dos veces al mes) para borrar registros del sistema que ya no hacen falta. Esto libera algo de espacio y puede reducir ciertos procesos de registro, aunque conviene hacerlo solo si sabes lo que estás tocando.

Otro código que se menciona a menudo es *#2663#, desde donde se puede actualizar el firmware del panel táctil (TSP FW) en algunos modelos. Hay usuarios que aseguran que esto mejora la respuesta táctil y reduce la sensación de lag en la interfaz, aunque no es una solución mágica y no está pensada para usarse constantemente.

Además, algunas recomendaciones más técnicas incluyen desactivar funciones como RAM Plus o la batería adaptable en ciertos modelos donde estas opciones no aportan gran cosa o incluso provocan comportamientos raros. No es una regla universal, pero si notas tu Galaxy inestable o con cambios de rendimiento extraños, probar a desactivar estas opciones durante unos días puede servir para ver si el comportamiento mejora.

Por último, evitar el uso excesivo de temas muy recargados de Galaxy Themes también ayuda. Cada tema con iconos, fondos, sonidos y efectos pesados suma trabajo a One UI. Mucha gente prefiere usar fondos de pantalla propios (incluso combinados con módulos como Good Lock si quieres personalización avanzada) sin recargar tanto el sistema.

Combinando todos estos ajustes —desde mantener el software actualizado, limpiar almacenamiento y exprimir Cuidado del dispositivo hasta limitar apps en segundo plano, ajustar el perfil de rendimiento, programar reinicios automáticos y desactivar funciones que no usas— es perfectamente posible conseguir que un Galaxy con One UI vuelva a sentirse ágil y fluido incluso con el paso de los años, evitando esa sensación de móvil viejo sin necesidad de cambiar de dispositivo.