Cómo elegir y configurar tarjeta gráfica en Ubuntu 22.04

Última actualización: noviembre 30, 2025
  • Ubuntu 22.04 ofrece varias vías para gestionar drivers gráficos, destacando la pestaña “Más controladores” y la herramienta ubuntu-drivers.
  • Las GPUs AMD e Intel suelen funcionar bien con controladores libres, mientras que NVIDIA aprovecha mejor drivers privativos correctamente instalados.
  • La elección de tarjeta para uso ofimático prioriza estabilidad y compatibilidad, donde las GPUs AMD económicas suelen ser una apuesta muy segura.
  • Comandos como lspci, ubuntu-drivers, lsmod y nvidia-smi ayudan a diagnosticar y verificar el correcto uso de la GPU dedicada.

Tarjeta gráfica en Ubuntu

Si usas Ubuntu 22.04 a diario, tarde o temprano te vas a preguntar qué tarjeta gráfica elegir y cómo hacer que el sistema use bien la GPU. No es solo una cuestión de rendimiento en juegos: también influye en la fluidez del escritorio, en el soporte de monitores externos, en aplicaciones de diseño, edición de vídeo o incluso en que el equipo vaya “cómodo” en tareas de oficina.

Además, en Linux entra en juego otro factor: los controladores libres y privativos. Según escojas una gráfica AMD, Intel o NVIDIA, la experiencia puede ir desde “funciona todo solo” hasta “tengo que pelearme con drivers, versiones y reinicios”. En este artículo vamos a juntar varias situaciones reales (equipos con gráficas híbridas, PCs sin integrada, tarjetas antiguas, etc.) y las herramientas oficiales de Ubuntu para que puedas tomar la mejor decisión al elegir tarjeta gráfica para Ubuntu 22.04… y dejarla bien configurada.

Qué tener en cuenta antes de elegir tarjeta gráfica para Ubuntu 22.04

Lo primero es aclarar que en Ubuntu 22.04 tienes tres grandes familias de GPU: Intel, AMD y NVIDIA. Cada una se comporta de forma diferente en Linux, sobre todo en lo referente a drivers y facilidad de configuración.

Las gráficas Intel (integradas en muchos procesadores) y las AMD modernas suelen funcionar muy bien con los controladores libres del kernel y de Mesa, sin instalar casi nada extra. Suelen ser la opción más “tranquila” para un equipo de trabajo, ofimática, navegación y algo de multimedia sin complicarse demasiado.

Por otro lado, NVIDIA ofrece drivers privativos muy potentes que dan buen rendimiento en juegos, cálculo y aplicaciones que necesitan CUDA, pero requieren más atención: hay que elegir bien la versión, puede haber conflicto con el driver libre nouveau y las tarjetas muy antiguas a veces quedan fuera del soporte más reciente.

También hay que mirar si tu equipo tiene gráfica híbrida (Intel + NVIDIA), muy típica en portátiles. En estos casos, Ubuntu puede usar la integrada para el escritorio y la dedicada para tareas pesadas, pero si los drivers no están bien configurados, el sistema puede ignorar la GPU dedicada o no aparecer en la información del sistema.

Uso práctico de «Software y actualizaciones» y la pestaña «Más controladores»

Ubuntu 22.04 incluye una herramienta gráfica muy útil para gestionar los drivers, llamada Software y actualizaciones. Es la manera más sencilla de revisar qué controladores privativos o adicionales hay disponibles para tu hardware, incluida la GPU.

Cuando abres la aplicación, por defecto te muestra la pestaña de “Software de Ubuntu”, que se centra en los repositorios y fuentes de paquetes. Sin embargo, para el tema de la tarjeta gráfica, lo que nos interesa es ir a la pestaña “Más controladores”, donde el sistema hace un análisis de tu equipo.

Al cambiar a esa pestaña, verás que durante unos instantes Ubuntu busca en sus repositorios los controladores adecuados para tu hardware. Este proceso es automático: revisa la GPU, el tipo de dispositivo y las versiones de driver disponibles y compatibles con tu sistema.

En la parte inferior de la ventana suele aparecer un aviso recordando que los controladores privativos no publican su código fuente. Eso implica que Canonical no puede auditar al 100% su seguridad o rendimiento. Es simplemente un aviso para que sepas que, aunque estén en los repositorios oficiales, no son software libre.

Una vez termina el análisis, la herramienta muestra la información detallada de tu GPU (marca, modelo) y una lista de alternativas de controladores que puedes usar. Junto a cada uno se indica el tipo de licencia (libre o privativo) y, en algunos casos, un texto del tipo “probado para este equipo” o “recomendado”, que es la opción que normalmente conviene seleccionar si buscas estabilidad más que experimentar.

Si decides cambiar de driver (por ejemplo, pasar de nouveau al controlador privativo de NVIDIA, o escoger otra rama del driver privado), antes de aplicar los cambios el sistema te pedirá autenticación con tu contraseña de administrador. Es una modificación sensible del sistema, así que esta comprobación es obligatoria.

Una vez aceptado, “Software y actualizaciones” muestra una barra de progreso de la instalación del nuevo controlador. Verás cómo descarga los paquetes necesarios y los configura. Cuando termina, suele aparecer un aviso indicando que es necesario reiniciar el equipo para activar el nuevo driver. Es importante hacer ese reinicio; si no, seguirás funcionando con el controlador anterior.

Detectar problemas con la GPU dedicada en portátiles (Intel + NVIDIA)

Un caso muy típico con Ubuntu 22.04 es el portátil que tiene gráfica integrada Intel y dedicada NVIDIA, pero el sistema parece ignorar la dedicada, o no aparece en el apartado de información del sistema. Esto puede traducirse en un escritorio lento, mal rendimiento en aplicaciones 3D o incapacidad para usar ciertas funciones.

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Para comprobar qué detecta realmente el sistema, puedes abrir una Terminal y ejecutar el comando lspci filtrado por dispositivos de vídeo:

lspci -k | grep -E -A2 -i 'VGA|3D'

La salida típica en un portátil híbrido puede mostrar algo como una controladora VGA Intel (por ejemplo, “Intel 3rd Gen Core processor Graphics Controller”) y, a continuación, una línea con la tarjeta NVIDIA (por ejemplo, una GeForce 720M, GTX 1650 Ti, etc.), indicando también qué driver del kernel está en uso (i915 para Intel, nouveau o nvidia para NVIDIA).

Si ves que la GPU NVIDIA aparece con “Kernel driver in use: nouveau” o con ningún controlador privativo cargado, eso explica el rendimiento discreto. Lo lógico sería poder ir a “Software y actualizaciones” → “Más controladores” y escoger un driver de NVIDIA estable y recomendado para esa tarjeta.

Sin embargo, hay situaciones en las que, al entrar en “Más controladores”, el sistema muestra el mensaje “No hay controladores adicionales disponibles”. Eso significa que, por algún motivo, Ubuntu no detecta opciones de drivers privativos para tu GPU, o hay algún problema con el repositorio o la detección.

En estos casos, un paso clave es usar desde la Terminal la herramienta ubuntu-drivers, que es la encargada de detectar dispositivos que pueden usar controladores adicionales:

sudo ubuntu-drivers devices

Si este comando no devuelve ninguna salida para tu NVIDIA, o directamente no muestra nada, es un síntoma claro de que algo falla en la detección de hardware o en la configuración de repositorios. Conviene revisar que tienes activados los repositorios de software privativo (drivers de terceros) en la misma herramienta de “Software y actualizaciones” en la pestaña de software.

Cuando el comando funciona bien, debería listar los dispositivos PCI que admiten controladores adicionales junto con los posibles paquetes de drivers NVIDIA recomendados, como por ejemplo nvidia-driver-525, 535, etc., además del driver libre xserver-xorg-video-nouveau. Esa información será la base para decidir qué versión instalar.

Instalar drivers NVIDIA con ubuntu-drivers en Ubuntu 22.04

Para sistemas Ubuntu 22.04, la forma más integrada y cómoda de instalar los controladores NVIDIA oficiales es usar la herramienta ubuntu-drivers, que trabaja mano a mano con los repositorios de la distribución.

Lo primero es ver qué detecta tu equipo ejecutando en la Terminal:

sudo ubuntu-drivers devices

La salida típica incluye un bloque identificando la GPU NVIDIA (con su modalias y el fabricante) y una lista de paquetes disponibles, por ejemplo:

driver : nvidia-driver-525 - distro non-free
driver : nvidia-driver-525-open - distro non-free
driver : nvidia-driver-525-server - distro non-free
driver : nvidia-driver-535 - distro non-free recommended
driver : nvidia-driver-535-open - distro non-free
driver : nvidia-driver-535-server-open - distro non-free
driver : nvidia-driver-535-server - distro non-free
driver : xserver-xorg-video-nouveau - distro free builtin

Aquí puedes ver qué rama se recomienda (por ejemplo, nvidia-driver-535 marcado como “recommended”) y qué variantes open o server hay disponibles. También aparece el driver libre nouveau, que viene integrado en el propio sistema.

Si durante esta detección te aparece un error del tipo “ERROR:root:aplay command not found”, simplemente quiere decir que falta el comando aplay del paquete alsa-utils. Se soluciona rápido instalándolo con:

sudo apt install alsa-utils

Una vez tengas clara la lista de controladores, puedes ver de manera más específica qué paquetes de GPU hay, por ejemplo filtrando solo los de uso como GPGPU (cálculo, servidores, etc.) con:

sudo ubuntu-drivers list --gpgpu

La forma más directa de olvidarte de elegir a mano es usar la opción autoinstall, que instala automáticamente todos los drivers necesarios recomendados para el hardware detectado:

sudo ubuntu-drivers autoinstall

Tras finalizar la instalación, es obligatorio reiniciar para que el nuevo módulo del kernel de NVIDIA se cargue correctamente:

sudo shutdown -r now

Cuando vuelva a arrancar el sistema, puedes comprobar que el controlador está activo ejecutando la utilidad propia de NVIDIA:

sudo nvidia-smi

Si todo está bien, verás un listado con tu GPU, la versión del driver, el uso de memoria, procesos, etc. También puedes optar por instalar un driver concreto a mano con ubuntu-drivers, por ejemplo:

sudo ubuntu-drivers install nvidia:535

En este caso, fuerzas una rama específica del driver (535 en el ejemplo). De nuevo, tras la instalación, es recomendable reiniciar el sistema para evitar comportamientos extraños.

Instalar el driver NVIDIA desde la web oficial

Otra fórmula, algo más avanzada y menos “Ubuntu-like”, es descargar el driver NVIDIA directamente desde la página oficial de la compañía. Esto puede ser útil si necesitas una versión muy concreta que aún no está en los repositorios de Ubuntu o si trabajas en un entorno controlado.

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Desde tu PC, accede a la sección de descarga de controladores de NVIDIA, selecciona el modelo exacto de tu GPU y el sistema operativo (Linux 64-bit, por ejemplo) y pulsa en “Buscar”. La web te mostrará la versión del controlador disponible para esa tarjeta y un botón para descargarlo.

El archivo suele tener un nombre del estilo NVIDIA-Linux-x86_64-460.106.00.run (el número de versión variará). Una vez descargado en tu máquina local, si se trata de un servidor remoto o similar, tendrás que subir ese archivo al equipo con Ubuntu siguiendo cualquier método de transferencia de ficheros que prefieras (scp, sftp, etc.).

Antes de ejecutar el instalador, conviene asegurarse de que tienes los paquetes de compilación y librerías básicas necesarios, por ejemplo:

sudo apt install build-essential libglvnd-dev pkg-config

En muchos sistemas ya estarán presentes, pero si no, se instalarán ahora. Después, puedes lanzar el instalador del driver con:

sudo bash NVIDIA-Linux-x86_64-460.106.00.run

El instalador te guiará por varios pasos (aceptar licencia, confirmar opciones, etc.) y configurará el módulo del kernel y los componentes necesarios. Al finalizar, también aquí es imprescindible reiniciar el sistema para activar el nuevo driver:

sudo shutdown -r now

Este método te da mucha flexibilidad, pero también implica que, cuando actualices el kernel o el sistema, puede que tengas que reinstalar manualmente el driver si no está integrado con los paquetes de Ubuntu. Por eso, en la mayoría de casos de escritorio y trabajo normal se recomienda usar los drivers empaquetados por la distribución.

Instalar controladores NVIDIA con el gestor de paquetes apt

Si prefieres algo más directo que ubuntu-drivers, también puedes instalar el driver NVIDIA desde apt, siempre y cuando sepas qué versión quieres. Es una opción habitual en servidores o cuando ya has identificado bien la rama adecuada.

Lo recomendable es primero usar ubuntu-drivers devices para averiguar qué ramas están disponibles para tu GPU y cuál es la más apropiada (por ejemplo, 525 u 535). Una vez decidido, el primer paso suele ser instalar los módulos del kernel asociados a esa versión, por ejemplo:

sudo apt install linux-modules-nvidia-535-generic

Con los módulos del kernel listos, puedes instalar el paquete principal del driver:

sudo apt install nvidia-driver-535

Al terminar la instalación, reinicia el servidor o el equipo de escritorio para que se cargue el módulo nuevo:

sudo shutdown -r now

Una vez de vuelta, puedes comprobar que el módulo de NVIDIA está realmente cargado usando lsmod filtrando por “nvidia”:

sudo lsmod | grep nvidia

La salida debería incluir varias líneas, por ejemplo nvidia_uvm, nvidia_drm, nvidia_modeset y nvidia, junto con otros módulos de DRM. Eso indica que el driver está activo en el kernel.

Como confirmación adicional, vuelve a ejecutar:

sudo nvidia-smi

Si ves tu GPU listada, con la versión de driver correcta y sin errores, sabrás que la instalación se ha completado con éxito. En caso de que algo vaya mal (pantalla negra, problemas al iniciar sesión, etc.), siempre puedes recurrir al modo de recuperación o a la consola para desinstalar o cambiar de rama.

Cómo desinstalar controladores NVIDIA en Ubuntu 22.04

Puede que en algún momento quieras cambiar de versión de driver o simplemente eliminar los controladores NVIDIA para volver a usar nouveau o a una configuración más simple. En Ubuntu, la forma más limpia es usar apt para purgar todos los paquetes relacionados.

sudo apt purge nvidia-*

Este comando eliminará los paquetes que empiezan por “nvidia-”, incluyendo los controladores y componentes asociados. Tras esto, es buena idea actualizar los índices de paquetes y limpiar dependencias que ya no se necesitan:

sudo apt update

sudo apt autoremove

Con esto tendrás el sistema listo para instalar una versión de driver diferente (por ejemplo, otra rama de NVIDIA o simplemente quedarte con el driver libre nouveau). Es una maniobra útil si has probado un driver nuevo y te está dando problemas o inestabilidad.

Elección de tarjeta gráfica económica para trabajar con Ubuntu 22.04

Más allá de los drivers, muchos usuarios se encuentran con que su PC, como un equipo con AMD 5800X3D sin gráfica integrada, necesita una GPU dedicada sí o sí para arrancar el sistema (instalar una tarjeta gráfica en el sistema UEFI). A veces se reaprovecha una tarjeta antigua, como una GeForce GTX 660, pensando que bastará para escritorio y tareas ligeras.

El problema es que algunas GPUs muy veteranas dependen de ramas antiguas de los drivers de NVIDIA (como la serie 470), que pueden no encajar del todo bien con kernels recientes o con Ubuntu 22.04, generando cuelgues, problemas de vídeo o inestabilidad. En estos casos, aunque se puedan probar drivers antiguos, quizá compense más mirar una sustituta barata pero moderna o revisar la actualización del BIOS de una tarjeta gráfica.

Si el uso es básicamente ofimática, navegación, trabajo de oficina y algo de reproducción multimedia, no necesitas una gráfica potente. Lo que sí interesa es que tenga buen soporte en Linux y que no te obligue a estar peleando con drivers cada vez que actualizas el sistema.

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En ese sentido, en el ecosistema Linux suele recomendarse optar por una tarjeta AMD económica frente a una NVIDIA de gama baja o muy antigua, porque los drivers libres de AMD suelen ir integrados en el kernel y Mesa y funcionan bastante bien nada más instalar Ubuntu, sin necesidad de drivers privativos.

Por supuesto, si ya tienes una NVIDIA funcional algo más actual (por ejemplo, una GTX 1650 Ti) también puede ir muy bien en Ubuntu 22.04 con los drivers privativos adecuados. Pero si tienes que comprar algo nuevo y barato exclusivamente para escritorio y trabajo, cómo comprar una tarjeta gráfica te ayudará a elegir mejor.

Problemas frecuentes: gráfica NVIDIA no aparece en información del sistema

Otro escenario habitual es el de usuarios con portátiles tipo HP Omen 15 con procesador Intel Core i7 y NVIDIA GeForce GTX 1650 Ti, donde en la sección de información del sistema solo se muestra la gráfica integrada Intel, pero no aparece la NVIDIA dedicada.

Esto no significa necesariamente que Ubuntu no la reconozca; si sospechas problemas con la tarjeta gráfica NVIDIA, hay que tirar de Terminal con el ya mencionado:

lspci -k | grep -E -A2 -i 'VGA|3D'

Si la salida incluye tu GTX 1650 Ti y un driver asociado (nouveau o nvidia), significa que el sistema la ve, aunque el escritorio no la esté usando por defecto o no la muestre en la sección gráfica del panel de información.

En equipos híbridos, además, pueden activarse mecanismos como PRIME para alternar entre la gráfica integrada y la discreta, o para usar la NVIDIA solo en ciertas aplicaciones. Esto hace que, de cara al usuario, parezca que “no hay gráfica dedicada”, cuando en realidad está ahí, simplemente gestionada de forma algo más compleja.

La clave está en revisar tanto la configuración de drivers (ubuntu-drivers, “Más controladores”) como las herramientas específicas para seleccionar el perfil de energía o de GPU (NVIDIA Settings, opciones de PRIME, etc.), según el escritorio que uses.

Configuración de pantallas múltiples y escritorio extendido

Una vez resuelto el tema del driver, otro punto importante para muchos usuarios es usar monitores externos o configuraciones de escritorio extendido. En Ubuntu 22.04, la mayor parte de la configuración se hace desde los ajustes del sistema, en el apartado de Pantallas.

Cuando conectas un monitor externo a tu equipo, normalmente Ubuntu lo detecta y te permite escoger entre clonarlo (mostrar lo mismo en ambas pantallas) o usar un escritorio extendido. Dentro de las opciones, es posible que veas algo como “Escritorio con pantallas múltiples con la(s) pantalla(s) 1” u opciones similares, dependiendo del entorno gráfico.

Si seleccionas la opción de escritorio con pantallas múltiples, podrás arrastrar y colocar la representación de los monitores para que coincidan con su posición física (a la izquierda, derecha, arriba, etc.). Una vez aplicas los cambios, ya tendrás el escritorio extendido al monitor externo y podrás mover ventanas y aplicaciones entre ellos.

Esta funcionalidad depende en buena medida de que el driver gráfico esté bien instalado y configurado. Drivers inestables o mal integrados pueden dar problemas a la hora de gestionar resoluciones, tasas de refresco o la detección del segundo monitor.

Consejos finales para elegir y configurar tarjeta gráfica en Ubuntu 22.04

Al final, la decisión de qué tarjeta gráfica usar en Ubuntu 22.04 y cómo configurarla pasa por combinar varios factores: el tipo de uso (juegos, ofimática, render, cálculo), el tipo de equipo (portátil híbrido, sobremesa sin integrada, servidor) y tu tolerancia a trastear con drivers.

Si buscas un equipo para trabajar, navegar y hacer tareas de oficina sin complicarte, suele ser muy buena idea apostar por gráficas con buen soporte libre (AMD actual o Intel integrada), que funcionen casi “out of the box”. Si ya tienes una NVIDIA, especialmente en portátil, es fundamental apoyarse en herramientas como “Más controladores”, ubuntu-drivers y nvidia-smi para asegurarte de que el sistema realmente la está usando como debe.

Para casos más avanzados (drivers oficiales de la web de NVIDIA, instalación manual con .run, ramas de servidor, etc.), es importante tener claro el impacto de cada cambio y no dudar en desinstalar y volver atrás si una versión concreta del driver da problemas. Mantener el sistema lo más sencillo posible suele traer menos quebraderos de cabeza a medio plazo.

Conociendo las opciones de instalación (ubuntu-drivers, apt, instalador oficial), entendiendo la diferencia entre drivers libres y privativos y teniendo en cuenta el soporte de cada fabricante, resulta mucho más fácil elegir una tarjeta gráfica que encaje bien con Ubuntu 22.04 y dejarla funcionando de forma estable, tanto si vas a exprimir la GPU como si solo quieres que tu escritorio vaya suave y sin sorpresas.

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