Cómo Conocí a Vuestra Madre
Me encantaría contarles cómo conocí a la increíble Maddie, quien hoy es conocida como vuestra madre. Esta linda historia comenzó hace varios años cuando tenía 16.
Mi Primer Encuentro
Tenía un trabajo de medio tiempo en el supermercado local. Iluminada por la luz del sol, entre la multitud, vi por primera vez a Maddie. Estábamos ubicados en la misma fila y durante esos breves momentos alcanzamos a cruzarnos miradas. Yo estaba cortando cebollas, mientras ella llenaba su canasta con productos. Tan pronto como el sonido de la campanilla de su canasta se apagó, su sonrisa se volvió un poco más brillante y su mirada se perdió entre la multitud.
¡Nos Convertimos en Amigos!
Después de varias visitas al supermercado, finalmente decidimos hablar. Al principio fue un poco tímido, parecíamos dos extraños uno al lado del otro. Pero luego todo cambió muy rápido, descubrimos que teníamos mucho en común. Compartíamos un amor por los libros y el cine, por la comida y los viajes. Era difícil no charlar cada vez más y más tiempo cada semana que pasaba.
¡Nos Enamoramos!
Creo que todos sentimos esto antes de que Maddie y yo diéramos el siguiente paso. La fuerza del amor fue tan fuerte que intuitivamente supimos que debíamos estar juntos. Entonces un día la invité a salir a una cita y nos sentamos en un parque a hablar de lo bonito que había sido nuestro tiempo juntos.
Mensaje Final
Me enorgullece mucho haber conocido a Maddie y poder compartir esta increíble historia con ustedes, nuestros hijos. Estoy seguro de que todos los días ella os llena de amor y cariño, al igual que hace conmigo. Este es el regalo más precioso que nos podíamos haber hecho.
¡Le agradezco a la vida por tenernos a todos en la familia!
Cómo conocí a Vuestra Madre
La primera vez que conocí a Vuestra Madre fue el 5 de enero de 2010, en una fiesta de Año Nuevo celebrada en casa de mi mejor amigo. Estaba toda la pandilla reunida, charlando y pasándolo bien. A las puertas de la casa habían un par de invitados adicionales que nadie conocía, entre ellos tu madre.
Hablé con ella durante un largo rato y me enteré de su historia. Me contó que se había mudado recientemente a la ciudad para estudiar, que había dejado su trabajo y que le encantaba disfrutar de la energía de la ciudad. Esta fue la primera impresión que tuve de ella: una mujer joven y decidida que estaba emocionada con la ciudad.
Rasgos que me cautivaron de Vuestra Madre
En los meses posteriores, me fui enamorando de Vuestra Madre. Aquí hay algunos de los rasgos que me cautivaron:
- Amor a la libertad: Me encanta la forma en que admira la libertad y el valor que da a cada momento de su vida.
- Humildad: Pareciera que nada es demasiado grande o demasiado pequeño para ella. Siempre está dispuesta a ayudar a los demás y a hacer cosas por los demás.
- Honestidad: Tu madre siempre dice lo que piensa y nunca dice nada sin estar segura de ello. Siempre dice la verdad, aunque a veces sea dura.
- Diversión: Me encanta la forma en que Vuestra Madre disfruta de los pequeños momentos y siempre está dispuesta a reírse y pasar un buen rato.
Vuestra Madre es una gran mujer y me siento muy afortunado de tenerla en mi vida. Me encanta cada momento que paso con ella y siempre le digo lo mucho que la aprecio.
Sé que nosotros dos somos el equipo perfecto y no podría haber encontrado a alguien mejor que ella.
Cómo conocí a vuestra madre
Para mi es una diversión contar como conocí a vuestra madre. Sucedió hace mucho, exactamente antes de que me graduara de la universidad; yo la vi en una fiesta y fue el amor a primera vista.
Reacción inicial
Me sorprendió el hecho de que nos dimos cuenta inmediatamente de que habia algo allí, a pesar de la distancia.
- Su elegancia me enamoró. Ella era muy guapa y se vestia de una manera maravillosa.
- Su sonrisa y su risita me cautivaron desde el primer momento. Sus ojazos grandes azules me hicieron sonreir.
- Su entusiasmo fue otra gran cualidad que cayó en mis gracia. Se movió con energía y fue difícil de sacar de la fiesta.
Desarrollo de la relación
Después de aquel encuentro nos intercambiamos numeros de teléfono y comenzamos a salir durante algunos meses. Nuestras salidas eran siempre divertidas y entretenidas. Charlábamos largamente sobre nuestras aficiones, intercambiábamos ideas y nos reíamos mucho de las situaciones cotidianas. Siempre buscábamos maneras de pasar el tiempo juntos de una manera interesante.
Hemos pasado hasta ahora varios años juntos, construimos una casa, y aquí tenéis dos nuevos hermanos. Los años nos han señalado como una pareja muy fuerte, confiable y afectuosa.
Vuestra madre sigue siendo para mí todavía la misma chica fascinante y encantadora que conocí años atrás.