- Google Chrome 153 se lanza este martes con un calendario de actualizaciones que pasa de cuatro a dos semanas.
- La versión incluye 230 correcciones de seguridad, cinco de ellas críticas, y un fallo explotado activamente en el motor V8.
- La próxima versión, Chrome 154, estará disponible el 22 de septiembre, marcando el ritmo quincenal definitivo.
Google ha puesto en marcha el lanzamiento de Chrome 153, una versión que no solo trae novedades técnicas, sino que también marca un antes y un después en la forma en que el navegador más usado del mundo se actualiza. A partir de ahora, las versiones estables y beta llegarán cada dos semanas, en lugar del ciclo de cuatro semanas que se venía manteniendo desde 2021. Este cambio, anunciado a principios de año, ya es una realidad y afecta a las versiones de escritorio (Windows, Mac y Linux), Android e iOS.
La compañía justifica esta decisión por la necesidad de responder con mayor rapidez a las amenazas emergentes, especialmente en un contexto donde la inteligencia artificial acelera tanto la detección de vulnerabilidades como su explotación. Con este nuevo ritmo, Google busca reducir la ventana de exposición conocida como ‘N-day patch gap’, que es el tiempo que transcurre entre que se descubre un fallo y se distribuye el parche al usuario final. La intención es clara: que los desarrolladores y usuarios reciban antes las mejoras de rendimiento, correcciones y nuevas capacidades.
Un ciclo quincenal que redefine la industria

El nuevo calendario no es una simple promesa: Chrome 154 ya tiene fecha prevista para el 22 de septiembre, exactamente dos semanas después del lanzamiento de la 153. Anteriormente, esa actualización habría llegado el 20 de octubre siguiendo el esquema de cuatro semanas. Esta compresión temporal implica que los usuarios verán el doble de avisos de reinicio y notificaciones de actualización, pero también que los parches de seguridad se distribuirán de forma mucho más ágil.
La decisión de Google no ha pasado desapercibida en el sector. Según ha trascendido, Mozilla, Microsoft y Brave ya han adoptado o están adoptando ciclos de dos semanas para sus respectivos navegadores, siguiendo el liderazgo del gigante de Mountain View. De hecho, Microsoft Edge habría realizado el cambio hace apenas unos días. Este movimiento demuestra que la industria está abandonando los ciclos largos en favor de un modelo de lanzamientos continuos, donde la velocidad se ha convertido en un pilar estratégico tanto defensivo como competitivo.
Para los usuarios, la principal consecuencia práctica es que Chrome se actualizará con mucha más frecuencia. Quienes no quieran esperar a que el navegador lo haga automáticamente, pueden comprobarlo manualmente a través de la ruta ‘chrome://settings/help’. Allí se descargará la actualización si está pendiente y, una vez hecho, solo será necesario reiniciar el navegador para aplicar los cambios. La versión instalada debería aparecer como 153.0.8010.36 o .37, y 153.0.8010.36 en Linux.
Seguridad: 230 correcciones y un zero-day activo

Pero el plato fuerte de Chrome 153 está en el apartado de seguridad. La versión incluye 230 correcciones de vulnerabilidades, una cifra muy superior a la de lanzamientos anteriores. De esas, cinco se consideran críticas y, lo más preocupante, una de ellas ya está siendo explotada activamente en la naturaleza. Se trata de la vulnerabilidad registrada como CVE-2026-87491, un fallo de escritura fuera de límites en el motor JavaScript y WebAssembly V8. Esta vulnerabilidad, clasificada como de riesgo medio por Google, fue descubierta el 6 de agosto por Jihyeon Jeong, del Compsec Lab de la Universidad Nacional de Seúl, quien recibió una recompensa de 2.500 dólares.
El fallo permite que una página HTML manipulada ejecute código remoto dentro del entorno aislado del navegador, lo que lo convierte en un objetivo atractivo para los atacantes. Google no ha dado más detalles sobre el exploit, pero ya ha confirmado que existe un parche para esta vulnerabilidad. No es el único incidente de este tipo: se trata del séptimo ‘zero-day’ explotado activamente corregido por Google en 2026, y el sexto se resolvió apenas cinco días antes, cuando se parcheó el CVE-2026-85046, también en V8.
Las cinco vulnerabilidades críticas restantes se reparten entre el componente WebGL, que gestiona los gráficos 3D en el navegador, y el componente Cast, que envía contenido a dispositivos como televisores. En concreto, cuatro fallos se localizan en WebGL (CVE-2026-87464, CVE-2026-87488, CVE-2026-87438 y CVE-2026-87527) y el quinto en Cast (CVE-2026-87628), por lo que algunos usuarios podrían considerar cómo desactivar Chromecast para reducir vectores de ataque. La mayoría de estas han sido descubiertas por sistemas automatizados de detección de errores, como Big Sleep, o incluso por modelos de IA de OpenAI Codex, lo que refleja la nueva dinámica de la ciberseguridad.
Es importante señalar que las actualizaciones de Chrome se distribuyen por fases, por lo que no todos los usuarios recibirán el parche al mismo tiempo. Chrome descarga la actualización en segundo plano, pero no la instala hasta que el navegador se cierra por completo y se vuelve a abrir. Por tanto, aquellos que mantengan el navegador abierto durante días, con muchas pestañas, podrían seguir en la versión anterior y permanecer expuestos. La recomendación es reiniciar el navegador lo antes posible y verificar la versión instalada.
Además, el problema no es exclusivo de Chrome. V8 forma parte de Chromium, la base de casi todos los navegadores principales, salvo Firefox y Safari. Por lo tanto, Microsoft Edge, Brave, Opera y Vivaldi también se ven afectados y necesitan actualizarse por separado, con sus propios números de versión. Esto amplifica el impacto de la vulnerabilidad, ya que millones de usuarios de otros navegadores basados en Chromium también están en riesgo.
Para las empresas, Google ha preparado el canal Extended Stable, que mantiene actualizaciones mayores cada ocho semanas, con la intención de facilitar la gestión de miles de equipos. Sin embargo, la compañía recomienda que la mayoría de los usuarios empresariales opten por el canal estable de dos semanas, dado que el riesgo de no estar al día con las correcciones de seguridad es demasiado alto. Esta doble vía pretende equilibrar la comodidad operativa con la seguridad.
En resumen, Chrome 153 inicia una nueva era para el navegador, con un ciclo de actualización quincenal que busca estar a la altura de los tiempos. La combinación de un mayor ritmo de lanzamientos y una respuesta más rápida a las vulnerabilidades, junto con la presión de la competencia y la IA, hace que la actualización sea no solo recomendable, sino urgente. Los usuarios que aún no hayan recibido el parche deben comprobar su versión y reiniciar el navegador para protegerse de las amenazas que ya están circulando. La web moderna exige velocidad, y Google ha decidido que Chrome no se quede atrás.

