- El Ministerio de Seguridad del Estado chino ordena retirar Windows 10 Government Edition antes de lo previsto.
- La versión fue desarrollada por la empresa conjunta CMIT, formada por Microsoft y la estatal CETC.
- China impulsa sistemas operativos locales como Kylin, UOS y HarmonyOS como sustitutos.
- Las acciones de empresas tecnológicas chinas se disparan tras el anuncio.
El gobierno chino ha dado un paso más en su estrategia de autonomía tecnológica. Según ha adelantado Bloomberg, el Ministerio de Seguridad del Estado ha ordenado a varias entidades vinculadas al sector público que desinstalen de forma inmediata la versión personalizada de Windows 10 que se utilizaba en sus equipos. Esta edición, conocida como Windows 10 CMIT Government Edition, fue desarrollada específicamente para cumplir con los requisitos de seguridad del gigante asiático, pero ahora Pekín ha decidido acelerar su retirada antes de la fecha prevista.
La decisión, que se ha conocido este martes, supone un nuevo revés para Microsoft en un mercado que lleva años volviéndose cada vez más hostil. La retirada estaba inicialmente programada para febrero de 2027, pero las autoridades chinas han adelantado el calendario varios meses, según las fuentes consultadas. Desde la compañía estadounidense aseguran que no tienen constancia de ningún incidente de seguridad que justifique esta medida, aunque no han podido evitar que la noticia haya disparado las acciones de las empresas locales de software.
¿Qué es Windows 10 China Government Edition?
Esta versión especial nació en 2016, cuando Microsoft y China Electronics Technology Group (CETC) crearon la empresa conjunta C&M Information Technologies (CMIT). El objetivo era desarrollar una edición de Windows 10 Enterprise adaptada a las exigencias de seguridad del gobierno chino. Para ello, se eliminaron componentes como OneDrive, se integraron algoritmos criptográficos locales y se estableció un canal de actualizaciones gestionado desde el propio país. La idea era que China pudiera seguir usando el sistema operativo más extendido del mundo sin depender por completo de la infraestructura de Microsoft en Estados Unidos.
A pesar de estos esfuerzos, la versión nunca llegó a cuajar. Según Reuters, en las guías de contratación pública revisadas entre 2023 y 2026, cinco de seis ni siquiera recomendaban a Microsoft, y la única que lo hacía imponía requisitos adicionales. La decisión de retirarla antes de tiempo es la puntilla a un proyecto que llevaba años languideciendo.
Alternativas locales: Kylin, UOS y HarmonyOS

China lleva años construyendo un ecosistema propio de sistemas operativos para sustituir a Windows. Entre las opciones más maduras se encuentran Kylin V10, desarrollado por Kylin Software; UnionTech UOS, basado en Linux; y HarmonyOS de Huawei, que ya está presente en portátiles como los Qingyun con procesadores Kirin. Estas plataformas llevan tiempo preparándose para este momento y ahora se perfilan como las principales candidatas para ocupar el lugar que deja Windows en las administraciones públicas.
Incluso el ejército chino eliminó Windows de sus equipos en 2019, y ya en 2014 Pekín prohibió la compra de Windows 8 para uso gubernamental. La retirada de Windows 10 es un paso más en un proceso que comenzó hace más de una década.
Impacto en el mercado y en Microsoft
La noticia ha tenido un efecto inmediato en los mercados. Las acciones de Hunan Kylinsec y Archermind, dos de los principales desarrolladores de sistemas operativos alternativos, subieron el 20% en la bolsa de Shanghái, alcanzando el límite diario permitido. China National Software se apreció un 10%. El mercado interpreta que la sustitución de software occidental se va a acelerar, con todo lo que eso implica para el sector local.
Para Microsoft, el impacto directo en sus cuentas es limitado. En 2024, la compañía reconoció que China representaba aproximadamente el 1,5% de sus ingresos globales. Además, ha cerrado al menos 15 oficinas y empresas conjuntas en el país en los últimos cinco años, y en 2023 llegó a plantearse una retirada mayor por el riesgo geopolítico. Sin embargo, la empresa sigue teniendo intereses en el país, especialmente en el negocio de la nube y la inteligencia artificial. ByteDance y Tencent son clientes relevantes de Azure, y solo ByteDance podría gastar más de 1.000 millones de dólares al año en servicios de IA y cloud de Microsoft.
Un contexto de desacoplamiento tecnológico global
La medida no es un caso aislado. China lleva años intentando reducir su dependencia de tecnología extranjera, especialmente en sectores sensibles como la administración, el ejército y las empresas estatales. Las restricciones de Estados Unidos al acceso a chips avanzados y a tecnología de inteligencia artificial han acelerado este proceso. Y no solo China: Francia ha ordenado que todos sus ministerios migren a sistemas basados en Linux, y Alemania también está avanzando en esa dirección. La soberanía digital se ha convertido en una prioridad para varios gobiernos.
En el caso chino, la retirada de Windows 10 es solo una pieza de un rompecabezas más amplio. El país ha estado impulsando la adopción de software ‘nacional’ tanto en sus administraciones como en sus empresas públicas. El resultado es un mercado multimillonario de alternativas locales que ahora tiene tracción propia. La cuestión es si esta dinámica se extenderá también a la nube y a los servicios de inteligencia artificial, donde Microsoft todavía tiene una presencia significativa.
En definitiva, la orden de retirar Windows 10 de las entidades gubernamentales chinas es un hito más en el camino hacia la autosuficiencia tecnológica del gigante asiático. Microsoft pierde un cliente simbólico, pero conserva otros negocios lucrativos en el país. La verdadera incógnita es si este movimiento marcará el inicio de una presión más amplia sobre las tecnológicas estadounidenses. Por ahora, los inversores miran con atención cómo evoluciona esta historia, mientras las empresas chinas de software celebran una victoria que llevaban años esperando.
