- El primer iPhone plegable apostaría por una pantalla interior similar a un iPad mini y una interfaz de iOS adaptada.
- La multitarea permitiría dos apps en paralelo, pero sin llegar al nivel avanzado de iPadOS o de algunos plegables Android.
- Apple prescindiría de Face ID frontal, optando por Touch ID en el botón lateral y una cámara en perforación.
- Se espera un precio cercano a los 2.000 dólares y un enfoque claro hacia la gama más alta en Europa y España.

Apple se prepara para uno de los movimientos más llamativos de su historia reciente en móviles: la llegada de su primer iPhone plegable con una interfaz inspirada en el iPad. Las filtraciones de Mark Gurman y otros informes apuntan a un dispositivo que mezcla formato de smartphone y tablet compacta, con una pantalla interna de tamaño similar a la de un iPad mini y cambios profundos en iOS para sacarle partido.
En el mercado europeo, y especialmente en países como España, donde los teléfonos plegables con Android aún son minoritarios pero cada vez más visibles, este modelo podría convertirse en el punto de inflexión que muchos esperaban. Eso sí, todo indica que será un producto de gama muy alta, caro y con una multitarea más limitada de lo que ofrecen algunos rivales, aunque suficiente para quienes quieren más espacio sin dar el salto a una tablet.
Pantalla interior tipo iPad mini y formato más ancho que otros plegables
Los distintos reportes coinciden en que el primer iPhone plegable contará con una pantalla interior plegable de unas 8,3 pulgadas, muy cercana al formato del iPad mini. No se tratará simplemente de un iPhone grande que se dobla: el objetivo es que, una vez abierto, la sensación se acerque bastante a la de una pequeña tablet en horizontal.
Este panel interno apostaría por una relación de aspecto más ancha de lo habitual en los plegables actuales, alejándose de esos formatos muy altos y estrechos que se ven en varios modelos con Android ya a la venta en España y el resto de Europa. Esta decisión pretende mejorar la visualización de vídeo, la lectura de documentos y el uso en multitarea, evitando la sensación de pantalla “de mando a distancia”.
En paralelo, las filtraciones señalan que la pantalla exterior tendrá un tamaño parecido al de un iPhone pequeño, en la línea de modelos como el iPhone 13 mini o los iPhone SE recientes. De este modo, el usuario podría usar el teléfono cerrado para casi todo lo cotidiano —mensajes, redes, llamadas, mapas— y desplegarlo cuando quiera más espacio para trabajar o ver contenido.
El cuerpo del dispositivo seguiría un formato tipo libro relativamente ancho cuando está cerrado, según las filtraciones sobre los materiales del iPhone plegable, una estética que recuerda más a algunos diseños de Google que a los primeros plegables de Samsung. Esta elección busca un mejor equilibrio entre comodidad en mano, facilidad para guardar en el bolsillo y una superficie interna realmente útil al abrirlo.
En cuanto al calendario, distintos informes situan el lanzamiento en torno al último tramo de 2026, coincidiendo con una nueva generación de iPhone de gama alta. Si se cumple este plan, Apple llegaría al segmento plegable unos siete años después de los primeros Galaxy Fold, una distancia temporal que la compañía trataría de compensar con un producto más maduro.
iOS con “cara” de iPad: nueva interfaz y dos apps en paralelo
La gran novedad no estará solo en el hardware. Según las filtraciones, Apple está trabajando en una versión de iOS adaptada específicamente a la pantalla plegable interior, con diseños de aplicaciones que recuerdan bastante a los de iPadOS cuando el iPad se usa en horizontal.
En esta vista ampliada, las apps nativas incorporarían barras laterales en el borde izquierdo para moverse entre secciones, listas o carpetas, un planteamiento ya conocido en muchas aplicaciones de iPad. Este cambio permitiría navegar por Mail, Notas, Archivos o Mensajes sin depender tanto de menús ocultos y pestañas inferiores, aprovechando de verdad el espacio extra.
Además, el iPhone plegable introducirá por fin en iOS la posibilidad de usar dos aplicaciones a la vez en pantalla dividida en el panel interior. El usuario podría tener, por ejemplo, el correo en un lado y el navegador en el otro, o una videollamada junto a un documento, sin necesidad de ir saltando entre apps como sucede ahora en un iPhone tradicional.
Eso sí, las fuentes insisten en que el dispositivo seguirá ejecutando iOS y no iPadOS. Esto implica que no habrá una multitarea tan agresiva como la de los iPad más avanzados, donde ya se están probando sistemas de ventanas flotantes y una interfaz casi de escritorio con iPadOS 26. Tampoco se podrán instalar directamente las aplicaciones creadas para iPad de forma nativa.
El resultado será una experiencia a medio camino: más flexible y productiva que la de un iPhone clásico, pero por debajo de la libertad que ofrecen algunos plegables Android capaces de manejar tres apps simultáneas y varios paneles flotantes. Apple busca así una curva de aprendizaje suave, que no abrume a quienes vienen del iPhone pero sí les ofrezca un plus en tareas diarias.
Multitarea recortada y foco en la sencillez de uso
Las limitaciones de la multitarea forman parte de una estrategia consciente. De entrada, el sistema solo permitirá tener dos aplicaciones abiertas al mismo tiempo en pantalla dividida, sin un gestor de ventanas complejo ni posibilidad de arrastrar pequeñas apps flotantes por encima del resto.
Esta elección condiciona el tipo de usuario al que va dirigido el dispositivo. Todo apunta a que el iPhone plegable será ideal para consumir contenido multimedia, gestionar correo y mensajería, consultar redes o hacer trabajo ligero, pero puede quedarse corto como sustituto real de un portátil o una tablet profesional, especialmente en entornos donde se manejan varias herramientas a la vez.
Desde el punto de vista de Apple, tiene sentido mantener la coherencia con el resto de iPhone: menos opciones avanzadas, pero una experiencia más controlada, estable y fácil de entender desde el primer minuto. El plegable estaría pensado más como un iPhone “vitaminado” que como una especie de MacBook en miniatura.
Para los desarrolladores, la compañía ofrecería herramientas para adaptar sus apps de iPhone a esta nueva interfaz de gran formato. Podrán reorganizar menús, aprovechar las barras laterales y ajustar la distribución de columnas o paneles sin tener que crear versiones específicas de iPad, algo que podría acelerar la llegada de apps bien optimizadas al mercado europeo.
En España y otros países de la UE, donde muchos usuarios ya dependen del móvil como principal dispositivo de trabajo ligero, esta mezcla de sencillez y pantalla grande puede resultar suficiente para la mayoría. Los perfiles más exigentes, en cambio, podrían seguir mirando hacia tablets o plegables Android con un enfoque más cercano al PC.
Nuevo panel plegable: menos pliegue visible y bisagra reforzada
Uno de los grandes desafíos de cualquier teléfono plegable es la calidad de la pantalla flexible. En este caso, Apple habría desarrollado una nueva tecnología de panel diseñada para reducir la marca del pliegue que se forma en el centro tras miles de aperturas y cierres.
Las fuentes hablan de una solución que no elimina por completo la arruga, pero sí la hace menos evidente tanto a la vista como al tacto, un aspecto clave para diferenciarse de algunos modelos actuales donde el pliegue es muy visible en ciertas condiciones de luz. En un mercado tan competitivo como el europeo, este tipo de detalle podría servir como reclamo comercial.
Otro frente importante es la durabilidad. Apple habría centrado buena parte del desarrollo en aumentar el número de ciclos de apertura y cierre que la bisagra y el panel soportan sin fallar. La idea es evitar los problemas que vivieron las primeras generaciones de plegables con Android, donde no eran raras las historias de pantallas dañadas tras un uso intenso.
Aunque todavía no hay cifras oficiales, los informes apuntan a que el dispositivo estaría preparado para un uso diario intenso durante años sin deformaciones graves, sin holguras excesivas en la bisagra y sin defectos prematuros en la zona central. Para un terminal que, previsiblemente, alcanzará precios muy altos en la eurozona, esta garantía de resistencia será uno de los argumentos más relevantes.
La entrada tardía de Apple en esta categoría se explicaría, precisamente, por esa obsesión con la fiabilidad. La compañía preferiría llegar más tarde al mercado pero con un producto más pulido, esperando evitar los tropiezos de los primeros modelos de la competencia y ganarse la confianza de usuarios que miran estas tecnologías con cierto recelo.
Cámara en perforación, adiós al Face ID frontal y regreso del Touch ID
El salto al formato plegable obligará a replantear la parte frontal del iPhone. Los informes señalan que la pantalla exterior incluirá un pequeño agujero perforado para la cámara, sustituyendo a la muesca o isla que caracteriza a los modelos recientes. Es un diseño más cercano a lo que se ve en muchos móviles Android de gama alta.
Para hacer viable esta solución, Apple habría decidido prescindir del sistema de reconocimiento facial Face ID en la parte frontal del plegable. El principal obstáculo sería el grosor extremadamente fino del panel exterior, que no deja espacio para todo el conjunto de sensores necesarios sin comprometer diseño o fiabilidad.
En su lugar, el dispositivo apostaría por un sensor de huellas Touch ID integrado en el botón lateral de encendido. Se trataría del primer gran iPhone en varios años que recupera el lector físico de huellas como método principal de desbloqueo, una solución muy extendida en el ecosistema Android y ya conocida en algunos productos de Apple.
Para la pantalla interior, la compañía habría probado dos enfoques: una cámara completamente oculta bajo el panel y otra opción con perforación visible. Las pruebas internas habrían dejado claro que la tecnología de cámara bajo pantalla ofrecía una calidad de imagen insuficiente, por lo que Apple se habría decantado por un orificio más clásico para garantizar mejores fotos y videollamadas.
La parte trasera del terminal montaría un módulo de doble cámara, una configuración más contenida que la de los iPhone Pro con tres sensores. La marca priorizaría así el equilibrio entre grosor, peso y espacio para el mecanismo de pliegue, asumiendo que muchos usuarios valoran más la pantalla grande y la productividad ligera que un cuarto sensor fotográfico.
Dynamic Island adaptada y diseño general del plegable
A pesar de los cambios, Apple mantendría la interfaz Dynamic Island para mostrar alertas, controles y actividades en segundo plano. Esta función se adaptaría al nuevo diseño con perforación, integrándose alrededor del agujero de la cámara y conservando su filosofía actual de burbuja interactiva.
Las filtraciones sobre el diseño industrial muestran un dispositivo con esquinas redondeadas y un perfil algo más ancho, con la bisagra ocupando buena parte de uno de los lados largos. La disposición del módulo de cámaras traseras recordaría a los iPhone recientes, aunque con dos lentes en lugar de tres para no engordar demasiado la carcasa.
Una vez abierto, la pantalla interior se presentaría con marcos finos y un pequeño recorte para la cámara en una zona superior, dejando el resto del panel completamente limpio para contenido, apps y multitarea. El formato amplio ayudaría a que webs, documentos o vídeos se vean más parecidos a como se muestran en un iPad que en un móvil agrandado.
En el exterior, la pantalla secundaria ocuparía casi todo el frontal, con la perforación destinada a la cámara frontal y la Dynamic Island actuando como zona de notificaciones y controles rápidos. Es un enfoque que intenta mantener la identidad visual de los iPhone actuales incluso en este nuevo factor de forma.
Para los usuarios en España y el resto de Europa, uno de los puntos a vigilar será el equilibrio entre tamaño, grosor y peso. Los plegables que ya están en las tiendas pueden resultar voluminosos en el bolsillo y algo cansados en uso prolongado, así que la manera en que Apple resuelva esta parte tendrá un papel clave en la aceptación del producto.
Interfaz similar a iPad, pero sin convertirse en una tablet pura
Aunque muchas de las novedades van encaminadas a imitar la experiencia del iPad plegable —pantalla amplia, barras laterales, apps en paralelo—, las filtraciones remarcan que el iPhone plegable no se convertirá en una tablet a todos los efectos. Seguirá siendo un iPhone, con sus mismas bases de iOS, tienda de aplicaciones y filosofía de uso.
La ausencia de iPadOS implica que no se podrán instalar las versiones completas de apps diseñadas exclusivamente para iPad, al menos de forma nativa. En su lugar, los desarrolladores adaptarán sus versiones de iPhone al nuevo formato grande, aprovechando el parecido con un iPad mini pero sin romper la compatibilidad con el resto de iPhone.
Gurman y otros analistas insisten en que el parecido con el iPad será sobre todo visual. Es decir, los menús, las columnas y la distribución se parecerán a lo que ya se ve en las tabletas de Apple, pero por debajo seguirá siendo el mismo iOS que impulsa al resto de la gama. Esto permite a la compañía mantener una línea clara entre categorías de producto.
Para quienes usan el móvil como herramienta principal, esta propuesta puede ser atractiva: un solo dispositivo capaz de comportarse como teléfono cuando está cerrado y ofrecer una experiencia tipo tablet al abrirlo, con una curva de aprendizaje muy corta si ya se viene de un iPhone.
En un contexto europeo donde el teletrabajo, el consumo de vídeo en streaming y la gestión de correo y documentos desde el móvil son cada vez más habituales, esa mezcla de formatos puede cubrir bien muchas necesidades del día a día sin obligar a llevar encima dos aparatos distintos.
Apple llega tarde a los plegables, pero con un producto muy ambicioso
Uno de los datos que más se repite en los informes es que el iPhone plegable aparecerá varios años después del primer Galaxy Fold de Samsung. Esta entrada tardía, sin embargo, encaja con la estrategia clásica de Apple: observar el mercado, identificar problemas y lanzar su propia interpretación cuando considera que la tecnología está más madura.
Durante este tiempo, la compañía habría analizado las principales debilidades de los plegables actuales, como las pantallas internas demasiado estrechas, el pliegue muy visible o las dudas sobre la durabilidad. El nuevo panel más ancho, la mejora en la bisagra y el trabajo en la arruga central responden, precisamente, a esas preocupaciones.
La otra pata de la estrategia es el software. La decisión de limitar la multitarea a dos apps y mantener iOS como sistema base es una forma de evitar complejidades innecesarias para el usuario medio, reduciendo el riesgo de errores y comportamientos extraños que puedan afectar a la percepción del producto.
Con todo, la compañía es consciente de que llegará a una categoría donde marcas como Samsung, HONOR o Motorola ya han abierto camino (el Galaxy Z Trifold). El reto será convencer a quienes han observado estos plegables con desconfianza de que ahora sí merece la pena dar el salto, incluso pagando un precio notablemente superior.
Precio muy elevado y posición en la gama para Europa y España
Si se cumplen las previsiones, el iPhone plegable se situará como el modelo más caro de la familia, con un precio cercano a los 2.000 dólares. Trasladado al contexto europeo y sumando impuestos, no sería extraño verlo por encima de la horquilla en la que hoy se mueven los iPhone Pro más equipados.
En España, esto lo colocaría de lleno en un segmento muy de nicho, dirigido a entusiastas de la tecnología, profesionales que exprimen al máximo el móvil y usuarios dispuestos a pagar por la última novedad. No parece, al menos en esta primera generación, un producto pensado para el gran público.
Apple confiaría en que la combinación de pantalla interior tipo iPad mini, interfaz de iOS adaptada, diseño plegable más ancho y ecosistema de aplicaciones sea suficiente para atraer a quienes hoy están mirando plegables Android de gama alta. El objetivo no sería tanto vender volúmenes masivos como marcar territorio en una categoría que va a más.
En mercados regulados como la Unión Europea, donde se vigilan de cerca aspectos como la reparabilidad, la durabilidad y el soporte de software a largo plazo, la compañía tendrá que demostrar que este formato plegable mantiene los estándares de actualización y servicio postventa a los que está acostumbrada la base de usuarios de iPhone.
Con todos estos elementos sobre la mesa —pantalla grande tipo iPad mini, interfaz de iOS con barras laterales y dos apps en paralelo, renuncia a Face ID en favor de Touch ID lateral, nuevo panel flexible con menos pliegue visible y un precio que apunta a lo más alto— el primer iPhone plegable se perfila como un dispositivo pensado para quienes buscan algo distinto dentro del ecosistema Apple, más cómodo para ver contenido y trabajar de forma ligera, pero sin aspirar a sustituir por completo a un iPad o a un portátil en el día a día.