Apple se queda sin chips para el MacBook Neo tras un éxito de ventas inesperado

Última actualización: abril 9, 2026
  • Apple habría utilizado chips A18 Pro "recortados" del iPhone 16 Pro para abaratar el MacBook Neo
  • La demanda ha superado los 5-6 millones de unidades previstos y el stock de procesadores se agota
  • Fabricar nuevos A18 Pro en el nodo N3E de TSMC encarecería el portátil y tensiona la cadena de suministro
  • Apple ya prepara un MacBook Neo con chip A19 Pro y más memoria para mantener la gama de entrada

Portátil Apple MacBook Neo sobre mesa

El MacBook Neo se ha convertido en un quebradero de cabeza para Apple. Lo que nació como un portátil de acceso, con un precio contenido y un planteamiento sencillo, ha terminado desbordando todas las previsiones de venta y dejando a la compañía con un problema muy concreto: se está quedando sin procesadores para seguir fabricándolo.

La clave de esta situación está en el corazón del equipo. El MacBook Neo monta un chip A18 Pro procedente de la misma familia que los iPhone 16 Pro, pero en una versión ligeramente recortada. Esa decisión permitió ofrecer un Mac mucho más barato de lo habitual, pero también ha limitado el número de unidades que Apple puede colocar en el mercado.

El truco del precio: chips reciclados del iPhone 16 Pro

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Según varios analistas del sector de semiconductores, Apple ha aprovechado para el MacBook Neo procesadores A18 Pro que no cumplían las especificaciones completas exigidas para el iPhone. Durante la fabricación en TSMC, una parte de los chips sale con pequeños defectos en alguno de sus núcleos, especialmente en la GPU.

En lugar de enviar esas unidades directamente al reciclaje, la compañía habría optado por desactivar el núcleo gráfico defectuoso y reutilizar el resto del chip. El resultado son A18 Pro con cinco núcleos de GPU en vez de seis, plenamente funcionales para un uso de portátil básico y mucho más baratos desde el punto de vista contable.

Este tipo de práctica, conocida como “binning” en la industria, no es nueva, pero en el caso del MacBook Neo ha sido especialmente agresiva. Varios expertos apuntan a que para Apple estos chips casi cuentan como coste hundido, porque proceden de lotes que ya se habían fabricado para el iPhone. Eso explicaría cómo ha podido colocar en el mercado un Mac desde unos 699 euros en Europa y mantener margen.

La jugada, sobre el papel, era redonda: se limpiaba el inventario de procesadores parcialmente defectuosos, se creaba un portátil de entrada muy atractivo y se empujaba a más gente a entrar en el ecosistema macOS. El problema es que el plan estaba dimensionado para un volumen limitado de unidades y el MacBook Neo ha ido bastante más allá.

Detalle de MacBook Neo abierto

Éxito de ventas: del experimento económico al superventas

En Cupertino concibieron el MacBook Neo como un experimento para abrir la gama Mac a presupuestos más ajustados. Un diseño de aluminio ligero, cuatro colores llamativos, 8 GB de memoria unificada y opciones de 256 o 512 GB de almacenamiento SSD componían una ficha técnica pensada para estudiantes, usuarios domésticos y quienes querían un primer Mac sin desembolsar lo que cuesta un Air o un Pro.

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El propio Tim Cook llegó a afirmar, a las pocas semanas del lanzamiento, que el Mac había tenido “la mejor semana de estreno de la historia en nuevos clientes”, en clara referencia al tirón inicial del Neo. En la Apple Store, los plazos de entrega empezaron a estirarse a dos y tres semanas para prácticamente todas las configuraciones, una señal clara de que la producción iba por detrás de los pedidos.

Los planes internos de la compañía pasaban, según fuentes de la cadena de suministro asiática, por fabricar del orden de cinco a seis millones de MacBook Neo utilizando esa reserva de A18 Pro recortados. El ensamblaje se repartió principalmente entre Quanta y Foxconn, con plantas en China y Vietnam, siguiendo el esquema habitual de Apple.

El problema es que la demanda real ha superado ese techo. Analistas de mercado y proveedores coinciden en que el ritmo de ventas ha quemado antes de tiempo el stock de procesadores disponibles, dejando a Apple con las manos atadas: o busca la forma de conseguir más chips o acepta dejar parte de la demanda sin cubrir.

TSMC, el cuello de botella: el nodo N3E al límite

La teoría podría parecer sencilla: si el MacBook Neo funciona, se encargan más procesadores y listo. Pero la realidad es menos amable. El A18 Pro se fabrica en el proceso N3E de 3 nanómetros de TSMC, uno de los nodos más avanzados y demandados del mundo ahora mismo.

Ese nodo no solo se utiliza para el chip del Neo y de los iPhone 16 Pro, sino también para otros SoC de gama alta del sector móvil y, previsiblemente, para futuras generaciones de procesadores de la propia Apple.

Las opciones que tiene la compañía de la manzana sobre la mesa pasan, a grandes rasgos, por dos caminos. El primero, pagar una prima a TSMC para adelantar nuevas tandas de A18 Pro, saltando la cola de otros clientes y asumiendo un coste sensiblemente superior al de los chips originales “reciclados”. El segundo, redirigir parte de las obleas que ahora van destinadas a otros productos, como futuros iPhone o iPad, hacia la fabricación de más procesadores para el Neo.

Ninguno de esos escenarios es cómodo. En el primero, el MacBook Neo perdería parte de su razón de ser: ser el Mac más asequible de la gama sin sacrificar demasiado margen. En el segundo, Apple correría el riesgo de tensar la disponibilidad de otros dispositivos clave, algo que suele intentar evitar para mantener su calendario anual relativamente estable.

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Cadena de producción de portátiles

Un portátil barato que ya no es tan barato de fabricar

Más allá del acceso a la fábrica, los números tampoco ayudan. Analistas del sector señalan que el coste de componentes clave como la memoria DRAM, el almacenamiento NAND o el aluminio se ha ido incrementando en los últimos meses, lo que presiona aún más los márgenes de un producto pensado para competir en precio.

Si Apple presiona a TSMC para obtener más capacidad de producción en 3 nm, el resultado casi seguro sería un incremento del coste por chip A18 Pro. Y esa subida habría que absorberla en algún punto de la cadena: reduciendo beneficios o trasladándola, al menos en parte, al consumidor final con un precio más alto.

Dentro de las posibles salidas, en el sector se barajan varias medidas tácticas. Una de ellas sería eliminar la configuración más barata de 256 GB, dejando solo variantes con más almacenamiento y, por tanto, con un PVP mayor. Otra posibilidad es una ligera subida de precios para toda la gama Neo, algo que la compañía ya ha hecho en otras categorías cuando el contexto de costes lo ha exigido.

También se ha hablado de actualizar la línea con nuevos colores o pequeños cambios de configuración, una maniobra clásica de Apple para relanzar un producto a mitad de ciclo y justificar ajustes de precio sin grandes variaciones de hardware. Ninguna de estas decisiones, en cualquier caso, resuelve el problema de fondo: la escasez de procesadores A18 Pro disponibles.

El futuro del MacBook Neo: del A18 Pro al A19 Pro

Mientras decide cómo gestionar el corto plazo, Apple ya tiene un ojo puesto en la siguiente generación. Distintas filtraciones de la cadena de suministro apuntan a que el sucesor del MacBook Neo ya está en desarrollo y que girará en torno a un nuevo procesador, el A19 Pro.

Este chip, destinado a los iPhone 17 Pro, contaría con soporte para hasta 12 GB de memoria unificada en su configuración completa, un salto notable sobre los 8 GB del modelo actual. Para el Neo, la compañía repetiría previsiblemente la estrategia de ofrecer una versión con un núcleo de GPU deshabilitado, manteniendo cinco núcleos gráficos activos para contener costes sin dejar al equipo corto de rendimiento.

La duda es el calendario. Algunas fuentes hablan de un posible adelanto de la segunda generación para aliviar el cuello de botella actual y apoyarse en una plataforma de procesador más moderna y con mayor disponibilidad. Otras, más conservadoras, señalan a una ventana alrededor de 2027 para ver un MacBook Neo renovado en profundidad, con más memoria y un nuevo SoC ya plenamente amortizado.

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Acelerar demasiado el lanzamiento del “Neo 2” también tiene sus riesgos. Un anuncio temprano podría frenar en seco las ventas del modelo vigente, dejando unidades en canal justo cuando los chips escasean. Apple deberá equilibrar el momento en el que presenta ese relevo con la necesidad de seguir aprovechando el tirón del portátil actual mientras haya stock.

Usuario trabajando con un MacBook Neo

Un Mac de entrada que reconfigura el mercado

Más allá de las cifras de producción y los contratos con TSMC, el caso del MacBook Neo deja varias lecturas interesantes para el mercado europeo del PC. La primera es que existe un público amplio dispuesto a dar el salto a macOS si la barrera de precio se rebaja lo suficiente, incluso aunque el equipo no tenga el hardware más puntero.

El Neo, con su chip de “móvil reciclado”, ha demostrado que un procesador de smartphone de gama alta puede funcionar sin complejos como cerebro de un portátil para tareas ofimáticas, navegación, contenido multimedia, educación y algo de edición ligera. En un contexto en el que muchas tareas se apoyan en la nube, no hace falta un MacBook Pro para el usuario medio.

En Europa, donde los presupuestos de hogares y centros educativos son especialmente sensibles al precio, un Mac que parte de alrededor de 700 euros coloca a Apple en una posición distinta frente a los fabricantes de portátiles Windows. El Neo ha irrumpido como una amenaza real para aquellas marcas que basaban su atractivo en equipos económicos con especificaciones justas.

También hay una lectura estratégica para la propia Apple: este modelo es una puerta de entrada al ecosistema. Un estudiante que compra un Neo barato hoy puede terminar años después con un iPhone de gama alta, un iPad o un MacBook Pro. Asumir algo más de tensión en la cadena de suministro a corto plazo puede compensar si se traducen en usuarios fieles a largo plazo.

El dilema de los procesadores del MacBook Neo refleja hasta qué punto un acierto de producto puede volverse contra su propio éxito. Apple ha logrado diseñar un portátil atractivo, relativamente asequible y con una base técnica ingeniosa, pero esa misma jugada ha puesto de relieve los límites de la fabricación en 3 nm y la fragilidad de apoyarse en lotes de chips reciclados. Lo que ocurra en los próximos meses con su disponibilidad y la llegada del futuro Neo con A19 Pro marcará cómo de lejos está dispuesta la compañía a tensar su estrategia de gama de entrada para seguir creciendo en el mercado del ordenador personal.