Apple dice adiós al Mac Pro: así queda el futuro del sobremesa profesional

Última actualización: marzo 27, 2026
  • Apple retira definitivamente el Mac Pro tras casi 20 años como torre profesional de referencia
  • El Mac Studio asume el papel de sobremesa más potente con chips Apple Silicon de última generación
  • El Mac Pro se queda estancado en M2 Ultra mientras el Mac Studio avanza hacia arquitecturas más eficientes
  • El cambio responde a menor demanda, precios elevados y a la apuesta por equipos compactos y escalables

Ordenador profesional Apple

Tras casi dos décadas en el mercado, Apple ha puesto punto final al histórico Mac Pro, su torre profesional más emblemática. El equipo, que durante años ha sido el buque insignia de la compañía para estudios de vídeo, sonido, animación 3D y otros entornos exigentes, desaparece del catálogo sin planes oficiales de relevo directo.

La decisión supone un cambio de etapa en la estrategia de sobremesa de la marca, tanto en España como en el resto de Europa, y deja camino para el regreso del iMac Pro. El hueco que deja este ordenador de alto rendimiento lo ocupa ahora el Mac Studio, un sobremesa mucho más compacto que, pese a su menor tamaño, ofrece un rendimiento superior gracias a los últimos chips Apple Silicon y a un enfoque más acorde con las necesidades actuales.

Un veterano que se despide tras 20 años

El Mac Pro nació en 2006 como estación de trabajo orientada a empresas y profesionales que necesitaban una máquina robusta, ampliable y preparada para funcionar como servidor o centro de producción audiovisual. No era el modelo más popular de la marca en volumen de ventas, pero sí uno de los más icónicos.

Durante buena parte de su trayectoria, los distintos Mac Pro montaron procesadores Intel Xeon, especialmente en las generaciones pensadas para estudios de postproducción y compañías que requerían configuraciones muy avanzadas. La última gran revisión de diseño llegó en 2019, todavía con plataforma Intel, y mantenía la clásica estructura en formato torre.

En 2023, Apple completó la transición a sus propios chips con un Mac Pro basado en el procesador Apple M2 Ultra. Sobre el papel parecía el inicio de una nueva era para la gama profesional de sobremesa, pero en la práctica se convirtió en el canto del cisne del modelo.

Este último Mac Pro se situaba en la parte más alta del catálogo: partía en torno a los 7.000 euros en España y, en sus configuraciones de gama alta con grandes cantidades de memoria y almacenamiento, podía superar sin problema los 60.000 euros. Para muchos estudios, el coste empezaba a ser difícil de justificar frente a alternativas Windows o Linux equivalentes.

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A todo ello se sumaban factores externos como el incremento del precio de la RAM y de otros componentes clave, lo que complicaba todavía más la viabilidad de una torre tan ambiciosa. En un contexto de costes al alza, sacar un nuevo Mac Pro con hardware de última hornada habría disparado todavía más la factura final.

La transición a Apple Silicon y el fin de la torre

Con la llegada del programa Apple Silicon, la compañía inició una transición rápida desde la arquitectura x86 a sus chips propios serie M. Portátiles, iMac y sobremesas compactos se fueron actualizando con estas nuevas plataformas, más eficientes y con un rendimiento por vatio muy superior.

En ese escenario, el Mac Pro se fue quedando descolgado. Mientras el resto de la gama avanzaba generación tras generación, la torre se mantenía anclada en el M2 Ultra, sin rastro de un sucesor con M3 o posteriores. Fuentes cercanas al entorno de la compañía, como el analista Mark Gurman, ya apuntaban desde hace tiempo que la torre tenía los días contados.

La propia naturaleza del producto también jugaba en su contra. El formato torre tradicional ha perdido peso en el mercado, especialmente entre usuarios profesionales que buscan equipos potentes pero menos voluminosos, fáciles de mover y con una integración más limpia en el escritorio.

La apuesta actual de Apple pasa por equipos más compactos, con un chasis de aluminio reducido y un diseño pensado para ocupar muy poco espacio. Frente a la torre clásica, la marca se centra ahora en sobremesas que parecen casi «cajas» de alto rendimiento, pensadas para combinar con monitores externos de todo tipo.

Aunque en teoría siempre cabe la posibilidad de ver un nuevo ordenador profesional en el futuro, la retirada del Mac Pro de la Apple Store y la ausencia de referencias en la web oficial dejan claro que no hay intención de relanzarlo a corto plazo. La propia compañía habría confirmado a medios especializados que no existen planes para un nuevo modelo.

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Mac Studio: el nuevo tope de gama en sobremesa

Con la marcha del Mac Pro, el Mac Studio pasa a ser el sobremesa más potente del catálogo de Apple para quienes trabajan con macOS. Es el equipo que la marca está posicionando como opción principal para estudios creativos, desarrolladores y profesionales que necesitan una máquina de alto nivel, además de una amplia oferta de programas para Mac.

El Mac Studio sigue la estela de diseños compactos tipo Mac mini, pero con un hardware mucho más ambicioso. Su carcasa de menos de 20 centímetros de lado permite colocarlo prácticamente en cualquier rincón de la mesa, lo que lo convierte en una opción atractiva para oficinas pequeñas, estudios en casa o espacios donde cada centímetro cuenta.

Aunque sacrifica la clásica estructura de torre, el Mac Studio compensa con una potencia bruta superior a la del último Mac Pro basado en M2 Ultra. Los modelos más recientes montan chips de la familia M3 Ultra, y todo apunta a que en los próximos meses incorporarán arquitecturas todavía más avanzadas, con procesos de fabricación más finos y mejoras en CPU y GPU.

En el ámbito profesional, uno de sus puntos fuertes es la capacidad de manejar grandes cantidades de memoria y almacenamiento. El Mac Studio ofrece configuraciones con hasta cientos de gigabytes de RAM y varios terabytes de SSD, además de una conectividad generosa pensada para enlazarlo con cabinas de discos externas, interfaces de audio, tarjetas de captura y todo tipo de periféricos especializados, además de programas de música para Mac.

Para muchos usuarios, el cambio tiene también un componente económico: el Mac Studio cuesta en torno a tres veces menos que un Mac Pro equivalente. Esa diferencia de precio es determinante para estudios pequeños, freelancers o empresas que necesitan renovar parques de máquinas completos sin disparar el presupuesto.

Prestaciones, expansión y nuevas formas de escalar potencia

Uno de los elementos que más echaban en falta los profesionales del Mac Pro era su enorme capacidad de expansión interna. Las ranuras PCIe permitían montar tarjetas de vídeo adicionales, interfaces de audio dedicadas, controladoras de almacenamiento o soluciones de red avanzadas directamente dentro de la torre, como explica la guía sobre cómo construir un Mac Pro.

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En el caso del Mac Studio, esa filosofía cambia por completo. El equipo no ofrece la misma modularidad interna, por lo que parte de las ampliaciones que antes iban dentro de la carcasa deben pasar ahora al exterior, mediante unidades Thunderbolt o dispositivos conectados por red.

Apple intenta compensar esa pérdida de expansión clásica con mejoras en conectividad y nuevas funciones orientadas a trabajar en red. Un ejemplo es la incorporación, con versiones recientes de macOS, de una función de baja latencia basada en RDMA a través de Thunderbolt de última generación, pensada para unir varias máquinas y repartir la carga de trabajo entre ellas.

Esta posibilidad de agrupar diferentes ordenadores y que trabajen como si fueran una sola estación de cálculo encaja mejor con el planteamiento actual de la compañía: en lugar de una torre gigante, múltiples equipos compactos conectados entre sí, que pueden ir ampliándose poco a poco según crecen las necesidades del estudio.

En paralelo, los avances en los chips Apple Silicon permiten que un sobremesa pequeño alcance rendimientos que hace pocos años exigían equipos mucho más voluminosos. Con arquitecturas modernas, muchas tareas de renderización 8K, flujos de trabajo de inteligencia artificial o procesamiento de grandes cantidades de datos se pueden asumir desde máquinas de formato reducido.

Para quienes trabajaban con el Mac Pro en España y en otros países de la Unión Europea, el paso al Mac Studio supone revisar el modo en que se planifica la infraestructura: menos énfasis en la ampliación física de la torre y más atención a la conexión de cabinas externas, servidores de red y soluciones distribuidas.

En conjunto, el adiós al Mac Pro marca el cierre de una etapa muy reconocible en la historia de los sobremesa de Apple. La compañía se aleja de la clásica torre modular y se centra en equipos compactos, potentes y más asumibles en precio, con el Mac Studio como nueva referencia para el trabajo profesional de alto nivel.

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