Apple abre iOS a tiendas de aplicaciones de terceros en Japón y consolida el modelo europeo

Última actualización: diciembre 19, 2025
  • Apple permitirá tiendas de aplicaciones de terceros y pagos alternativos en iOS en Japón para cumplir la nueva ley de competencia móvil.
  • Se introducen notarización obligatoria, nuevas pantallas de elección de navegador y buscador y más control sobre el ecosistema.
  • Las comisiones se reestructuran con tarifas entre el 5 % y el 26 %, con nuevas figuras como la Comisión de Tecnología Básica.
  • Japón se suma a la Unión Europea como región piloto de este modelo, con especial foco en seguridad infantil y privacidad.

Cambios en App Store y tiendas de aplicaciones de terceros

Apple ha comenzado a permitir la operación de tiendas de aplicaciones de terceros en iPhone y otros dispositivos en Japón, un giro importante en su estrategia móvil impulsado por la nueva legislación de competencia digital del país. Este cambio sitúa al mercado japonés en una posición muy similar a la de la Unión Europea, donde ya se exige la llamada «distribución alternativa de aplicaciones» bajo el paraguas de la normativa sobre mercados digitales.

Para desarrolladores y usuarios en España y en el resto de Europa, lo que está ocurriendo en Japón funciona como un laboratorio regulatorio paralelo que incluso la CNMC observa de cerca. La coincidencia entre el marco nipón y el comunitario refuerza la idea de que el modelo de tienda única y cerrada de Apple tiene cada vez más límites en determinadas regiones, con un horizonte de mayor competencia, más opciones de pago y también nuevos retos en seguridad y privacidad.

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La ley japonesa que obliga a Apple a abrir su ecosistema

El origen de este vuelco está en la Mobile Software Competition Act (MSCA), la Ley de Competencia del Software Móvil de Japón, que ha entrado en vigor recientemente. Esta norma pretende evitar que Apple, Google y otros grandes actores consoliden monopolios de facto en las plataformas móviles antes de que haya margen para nuevos competidores.

La Comisión de Comercio Justo de Japón ha tomado como referencia clara la regulación europea sobre mercados y servicios digitales. Igual que hizo la Unión Europea con la Ley de Mercados Digitales (DMA), la MSCA prohíbe que las grandes plataformas bloqueen el acceso a tiendas de apps alternativas o a sistemas de pago de terceros integrados en sus ecosistemas.

Como consecuencia, Apple se ha visto obligada a rediseñar parte del funcionamiento de iOS, Safari y la App Store en el mercado japonés. Alphabet, matriz de Google, también ha anunciado cambios en Google Play y en sus sistemas de pago para cumplir la misma normativa, a pesar de que Android ya permitía de serie la instalación de tiendas de terceros.

Según la documentación publicada por la compañía, la Unión Europea y Japón son por ahora las dos únicas regiones donde se admiten mercados alternativos de aplicaciones dentro del ecosistema de Apple. Para los reguladores europeos, este paralelismo confirma que el enfoque comunitario se está exportando a otras economías avanzadas.

Apertura de iOS a tiendas de aplicaciones alternativas

Cómo funcionarán las tiendas de aplicaciones de terceros en Japón

Con la MSCA en marcha, los desarrolladores con actividad en Japón podrán crear y gestionar sus propios mercados de aplicaciones dentro de iOS. Estas tiendas deberán ser autorizadas por Apple y cumplir una serie de requisitos técnicos y de seguridad, pero tendrán la capacidad de distribuir apps directamente a los usuarios de iPhone y otros dispositivos de la marca en el país.

Para evitar un «todo vale», Apple introduce un sistema de Notarización obligatoria para todas las apps de iOS, independientemente de que se distribuyan via App Store oficial o mediante mercados alternativos. Esta notarización combina análisis automatizados con una revisión humana básica destinada a comprobar que la aplicación hace lo que promete y que no contiene malware conocido ni amenazas de seguridad evidentes.

La empresa subraya que este filtro es menos exhaustivo que la revisión clásica de la App Store, donde se valoran también aspectos de contenido, privacidad y cumplimiento de normas internas de la plataforma. Aun así, se presenta como el nivel mínimo de control necesario para permitir varias vías de distribución sin convertir iOS en un entorno completamente abierto.

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Esta apertura es «controlada»: Japón permitirá tiendas de aplicaciones alternativas y nuevos canales de distribución, pero no habilita por ahora instalaciones directas desde sitios web, como ya ocurre en parte del mercado europeo. El planteamiento es más bien el de una liberalización vigilada en la que Apple mantiene cierto control estructural sobre el ecosistema.

Apple ha publicado además nueva documentación y páginas de soporte para desarrolladores, explicando cómo registrar una tienda de terceros, cómo distribuir apps desde esos mercados y qué requisitos de seguridad se aplican. Para empresas europeas con presencia global, esta convergencia regulatoria entre la UE y Japón simplifica la planificación de productos y estrategias de monetización.

Nuevos métodos de pago dentro de las apps y avisos al usuario

Otro de los puntos sensibles de la MSCA es la apertura del sistema de pagos in‑app. Hasta ahora, Apple exigía que la mayoría de compras de bienes y servicios digitales en iOS se canalizaran a través de su propio sistema de Compras In‑App, sujeto a una comisión estándar. La nueva ley obliga a dar más margen a desarrolladores y usuarios.

En Japón, las aplicaciones distribuidas mediante la App Store podrán integrar métodos de pago alternativos o redirigir a páginas web externas para completar compras, siempre que se ofrezca también la opción de pagar con el sistema de Apple. Así, el usuario sabrá en todo momento si está usando la pasarela propia de la compañía o un procesador de pagos de terceros.

Cuando se elige la Compra In‑App de Apple, seguirán vigentes las protecciones tradicionales de la App Store: gestión centralizada de suscripciones, historial de compras ligado a la cuenta de Apple, canales para solicitar reembolsos y sistemas para denunciar posibles fraudes o incidencias.

En cambio, cuando la transacción se realiza mediante un procesador externo o en una web enlazada desde la app, Apple advierte de que no puede ofrecer el mismo nivel de soporte ante problemas con el pago. La compañía remarca que ni los reembolsos ni la protección frente a cargos indebidos estarán garantizados en las mismas condiciones, ya que dependerán de cada proveedor de pago.

Este nuevo escenario implica que muchos usuarios tendrán que compartir sus datos bancarios y de tarjeta con terceras empresas. Igual que está ocurriendo en Europa, este cambio abre incógnitas sobre la gestión de la privacidad, la seguridad de la información financiera y la calidad de los mecanismos antifraude fuera del ecosistema controlado por Apple.

Nueva estructura de comisiones: del 5 % al 26 %

Para encajar legalmente todos estos cambios y mantener su modelo de negocio, Apple ha redefinido por completo su estructura de comisiones en Japón. La horquilla de tarifas oscila entre un 5 % y un 26 %, dependiendo del canal de distribución elegido, del sistema de pago y del tipo de programa en el que esté inscrito el desarrollador.

En la App Store tradicional, la compañía fija una comisión base del 10 % sobre las ventas de bienes y servicios digitales para la mayoría de desarrolladores, incluidos los del Programa para Pequeñas Empresas, socios de vídeo, mini apps y suscripciones que hayan superado el primer año. Para el resto de casos, la comisión estándar se sitúa en el 21 %.

A esa comisión se le puede sumar una tarifa adicional del 5 % por el uso del sistema de Compras In‑App de Apple, que cubre la gestión de pagos, la facturación y las herramientas de protección de usuario. Optar por la pasarela integrada de la compañía implica, por tanto, asumir ese coste extra frente a métodos alternativos.

Si la compra se realiza en sitios web externos enlazados desde la app, Apple aplicará una «comisión por servicios de tienda» del 15 % sobre las ventas de bienes y servicios digitales. Esta tasa baja al 10 % para los desarrolladores incluidos en programas especiales o para suscripciones que ya cumplan determinadas condiciones de antigüedad.

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Para las aplicaciones distribuidas fuera de la App Store, a través de mercados alternativos autorizados, se introduce una «Comisión de Tecnología Básica» del 5 % sobre las ventas de bienes y servicios digitales, incluidas las apps de pago. Apple argumenta que esta tarifa busca compensar el uso del sistema operativo, las APIs, las herramientas de desarrollo y otros servicios subyacentes, aunque la distribución no pase por su tienda.

Efectos sobre startups y desarrolladores: más vías, más complejidad

En teoría, la nueva estructura de tarifas debería permitir que muchos desarrolladores paguen lo mismo o incluso menos que antes, en función de la ruta de distribución y de si se acogen o no a programas con comisiones reducidas. Las apps que no venden bienes o servicios digitales seguirán sin pagar comisiones a Apple.

La apertura de iOS en Japón supone también una oportunidad para startups y estudios de apps que buscan diversificar canales. Poder lanzar su propia tienda, negociar comisiones diferenciadas o integrar sistemas de pago propios puede mejorar márgenes y ofrecer más flexibilidad en la relación con el usuario final.

Sin embargo, las reacciones en el sector son mixtas. Empresas como Epic Games, responsable de Fortnite, consideran que las nuevas reglas todavía incluyen tarifas significativas y condiciones que limitan la competencia real. De hecho, Epic ha señalado que, por ahora, no planea el regreso de Fortnite a Japón bajo este marco.

Para los fundadores y equipos de producto en España y Europa, el caso japonés refuerza la necesidad de analizar con lupa la letra pequeña de estas nuevas condiciones. Elegir entre App Store, mercados alternativos, sistemas de pago propios o combinaciones híbridas puede tener un impacto directo en costes, en visibilidad y en la relación con el usuario.

Además, la proliferación de rutas de distribución incrementa la complejidad técnica y legal: más versiones de la app que mantener, distintos flujos de pago que implementar y mayores requisitos de cumplimiento normativo según el país y el canal elegido.

Protección de menores y contenido sensible: el flanco delicado

Uno de los elementos que más preocupa a reguladores, familias y organizaciones de protección de la infancia es cómo afectará esta apertura a la seguridad de niños y adolescentes en el ecosistema iOS. Hasta ahora, la App Store se presentaba como un entorno moderadamente controlado, con clasificaciones por edad, controles parentales y filtros de contenido.

Apple advierte de que, con el desembarco de tiendas alternativas y métodos de pago externos, los menores pueden quedar más expuestos a aplicaciones con contenido ilícito o inadecuado, así como a estafas y fraudes dirigidos específicamente a ellos. El ejemplo que se menciona es lo que ya está ocurriendo en algunos mercados europeos, donde la entrada de nuevas tiendas ha abierto la puerta a apps, entre otras, de contenido para adultos.

Para mitigar estos riesgos, la compañía ha acordado con los reguladores japoneses una serie de salvaguardas específicas. Las aplicaciones de la categoría Niños en la App Store no podrán incluir enlaces externos para que se completen compras fuera de la plataforma, evitando así que los menores salten a entornos menos controlados para hacer pagos.

En el caso de los usuarios menores de 18 años, todas las apps que integren procesadores de pago alternativos o redirijan a una web para cerrar la transacción deberán incorporar una «puerta parental». Este mecanismo obliga a que los adolescentes impliquen a sus progenitores o tutores legales antes de autorizar una compra.

Las restricciones son aún más estrictas para niños menores de 13 años: las aplicaciones dirigidas específicamente a este grupo no podrán enlazar a sitios externos donde se realicen pagos. Apple además está trabajando en una nueva API para que los padres puedan supervisar y aprobar compras realizadas fuera del sistema In‑App Purchase, de cara a mantener cierto nivel de control también en los sistemas de pago de terceros.

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Cambios en iOS y Safari: elección de navegador, buscador y asistentes

La MSCA no se limita a tiendas y pagos. Con la llegada de iOS 26.2 en Japón, Apple ha introducido una serie de cambios visibles en la experiencia inicial del dispositivo. Durante la configuración de un iPhone nuevo o tras una actualización relevante, el sistema mostrará una pantalla para elegir el navegador y el motor de búsqueda por defecto.

Esto significa que Safari y Google Search dejan de establecerse automáticamente como opciones predeterminadas. El usuario podrá seleccionar desde el primer momento navegadores o buscadores de otros proveedores, y modificar esa decisión más adelante desde los ajustes de iOS.

Para los desarrolladores de navegadores, el cambio tiene aún más calado: a partir de ahora podrán usar motores de renderizado alternativos a WebKit, siempre que respeten las exigencias de seguridad y privacidad de Apple. Hasta ahora, incluso las alternativas a Safari en iOS estaban obligadas a apoyarse en el motor WebKit.

Se incorporan también nuevas opciones relacionadas con aplicaciones de voz y asistentes digitales. La MSCA obliga a que el botón lateral del iPhone pueda lanzar no solo el asistente de Apple, sino también apps de otros proveedores que ofrezcan experiencias conversacionales basadas en voz, en igualdad de condiciones.

Además, la compañía habilita un mecanismo para que los desarrolladores puedan solicitar formas de interoperar con funciones centrales de iOS, lo que puede traducirse en una integración más profunda para apps de mensajería, comunicación o productividad. Para empresas europeas y españolas con productos internacionales, esta apertura técnica promete experiencias más consistentes entre la UE y Japón.

Google también se ajusta y se consolida el modelo europeo

El nuevo marco japonés no solo afecta a Apple. Alphabet ha comunicado que realizará ajustes en Google Play y en sus sistemas de pago para cumplir la MSCA, pese a que Android ya permitía la instalación de apps desde otras tiendas y fuentes externas. La clave ahora está en las pantallas de elección, la apertura de métodos de pago y la reducción de ventajas por defecto para los servicios propios.

Tanto Apple como Google deberán ofrecer pantallas de selección de motor de búsqueda predeterminado y aceptar sistemas de pago distintos a Apple Pay y Google Pay en los contextos que marque la ley. El objetivo de la Comisión de Comercio Justo de Japón es rebajar el poder de negociación de las grandes plataformas y fomentar la entrada de nuevos competidores.

Desde el punto de vista europeo, el movimiento refuerza la sensación de que las normas comunitarias se están convirtiendo en referencia internacional. La coincidencia de elementos —tiendas de apps alternativas, libertad de elección de navegador y buscador, flexibilización de pagos— apunta hacia una cierta armonización global en materia de competencia digital.

Para usuarios y desarrolladores en España, el caso japonés funciona como un termómetro de hacia dónde se puede mover el sector. Si más países siguen la senda marcada por la UE y Japón, las grandes tecnológicas se verán presionadas a diseñar ecosistemas más modulares y abiertos, con más opciones reales para el usuario, pero también con una mayor carga de responsabilidad a la hora de cuidar la seguridad y la calidad del software.

El viraje de Apple en Japón, motivado por la MSCA y alineado con lo ya exigido por la Unión Europea, sitúa al iPhone y a iOS en una fase nueva: tiendas de aplicaciones de terceros autorizadas, métodos de pago alternativos, comisiones reconfiguradas y salvaguardas adicionales para menores dibujan un entorno más competitivo y complejo. En este contexto, tanto los usuarios como los desarrolladores deberán acostumbrarse a un ecosistema menos cerrado, con más decisiones que tomar sobre dónde descargar apps, cómo pagar dentro de ellas y qué nivel de protección están dispuestos a aceptar.