- Usuarios reportaron fallos en SSD tras instalar los parches KB5063878 y KB5062660 en Windows 11.
- Microsoft y Phison no hallan relación ni pueden reproducir los errores tras 4.500 horas de pruebas.
- Los casos parecen aislados y ligados a cargas de escritura intensivas y configuraciones concretas.
- Se recomienda prudencia: copias de seguridad, control de temperaturas y revisar firmware.

En los últimos días se han multiplicado los testimonios de usuarios que, tras instalar actualizaciones recientes de Windows 11, aseguran haber sufrido problemas con sus unidades SSD. Al mismo tiempo, tanto Microsoft como el fabricante de controladoras Phison han indicado que no existen evidencias que relacionen esos parches con los fallos descritos.
El debate ha ganado tracción porque los reportes apuntan a síntomas delicados como corrupción de datos, discos que desaparecen del sistema o que dejan de ser detectados por la UEFI. Con todo, los análisis independientes y las pruebas oficiales no han logrado replicar el problema, lo que sugiere que podríamos estar ante incidentes puntuales y difíciles de aislar.
Qué se ha reportado y en qué contexto

Varios hilos en redes y foros como Reddit vinculan los fallos con las actualizaciones KB5063878 y KB5062660. Los testimonios mencionan que, tras la instalación, algunas unidades con controladoras Phison sufrieron bloqueos y pérdida de visibilidad en el sistema, especialmente durante operaciones de escritura intensiva.
Algunos usuarios hablan de que el problema aparece al volcar más de 50 GB en una o varias tareas simultáneas y cuando el uso del controlador supera cierto umbral. En varios casos, un reinicio del PC devolvía temporalmente la unidad, si bien los errores reaparecían al repetir la carga de trabajo, y esos síntomas pueden ayudar a determinar si tu SSD está dañado.
Como detalle operativo, se comenta que una de las actualizaciones se podía desinstalar y la otra, acumulativa, no ofrecía esa opción. Ese punto elevó la preocupación de quienes pretendían revertir el cambio de forma rápida.
Qué dicen Microsoft y Phison

Tras el revuelo, Microsoft abrió una investigación y ha comunicado que no ha encontrado relación entre la actualización de seguridad de agosto y los tipos de fallos reportados en redes sociales. La compañía asegura que seguirá monitorizando los comentarios tras cada despliegue.
Phison, por su parte, ha sido aún más específico: tras más de 4.500 horas de pruebas y 2.200 ciclos, no han podido replicar los errores. Además, indican que no han recibido notificaciones equivalentes por parte de socios o clientes, incluidos grandes fabricantes de SSD que emplean sus controladoras, según sus pruebas de estado de disco SSD.
Conviene recordar que Microsoft ha reconocido públicamente fallos graves en el pasado, como la polémica actualización de octubre de 2018 en Windows 10 que obligó a retirar el parche. En esta ocasión, no se han hallado indicios que justifiquen una medida similar, ni una tendencia que apunte a un problema generalizado.
¿Hay un patrón técnico detrás de los casos?

Los testimonios que circulan describen escenarios con cargas de trabajo elevadas: escritura de grandes volúmenes de datos y alto uso del controlador. En ese contexto, algunos analistas sugieren vigilar las temperaturas de los SSD y el estado del sistema, dado que el calor y el estrangulamiento térmico pueden agravar comportamientos anómalos bajo estrés.
También se mencionan equipos en los que la unidad dejaba de ser visible incluso a nivel de UEFI. Aunque suena alarmante, la falta de reproducibilidad en laboratorio y el volumen limitado de reportes frente a la base instalada apuntan a que se trataría de casos aislados con factores adicionales (firmware, drivers, estado de la unidad, configuración, refrigeración, etc.).
Si el problema fuese masivo, ya estaríamos viendo un número de incidentes mucho mayor. A día de hoy, las señales disponibles encajan más con un fenómeno acotado que con un bug general del sistema operativo.
Qué puedes hacer si te afecta o te preocupa

Sin evidencias de un fallo extendido, la mejor estrategia es la prudencia informada. Antes de nada, mantén copias de seguridad al día, especialmente si trabajas con proyectos que mueven mucho volumen de datos; también puedes valorar clonar el sistema operativo a un SSD como medida de redundancia.
Si estás en un entorno de producción y te inquieta el asunto, puedes espaciar temporalmente las cargas de escritura muy pesadas tras actualizar, comprobar el firmware de tu SSD en la web del fabricante y revisar drivers de almacenamiento y chipset.
Vigila las temperaturas y el estado SMART de la unidad; en escenarios de alto estrés térmico, valorar disipadores o almohadillas térmicas puede ayudar a estabilizar el rendimiento. Para pasos prácticos sobre mantenimiento y ajuste del sistema, puedes consultar cómo optimizar un disco del sistema SSD.
Microsoft mantiene abierta la monitorización de incidencias. De forma paralela, hay efectos secundarios no relacionados con el almacenamiento que sí han sido reconocidos, como problemas de rendimiento en streaming NDI tras la actualización de agosto, aún pendientes de resolución definitiva.
La fotografía general, con Microsoft y Phison sin poder reproducir los fallos y la ausencia de un pico de casos, apunta a incidentes concretos ligados a cargas de trabajo y configuraciones muy específicas; toca seguir con ojo avizor, pero sin alarma: precaución, copias de seguridad y equipo al día siguen siendo las tres claves sensatas.
